Además, las personas mayores de 65 o más años en España desempeñan un rol asistencial activo (al menos un 17 por 100 de los abuelos y abuelas se encargan de forma intensiva de sus nietos y nietas). La estabilidad de los recursos en la vejez y la extensión de la propiedad de la vivienda sin cargas de las generaciones que han llegado a esta etapa en España lleva a vidas autónomas más largas y mayores posibilidades de apoyo a generaciones posteriores192. Ello evidencia el importante papel que las relaciones intergeneracionales desempeñan en un contexto de escasez de apoyo a las familias y dificultades de conciliación de la vida personal, laboral y familiar.
Con todo, como se vio en el Informe CES 3/2020, el aumento de las cohortes de edad más avanzada, especialmente a partir de los 80 años, hará que en términos absolutos la cronicidad de las enfermedades
y las situaciones de pérdida de autonomía personal vayan en aumento, lo que traerá consigo un incremento de la demanda de servicios sanitarios y de atención a la dependencia. Ambos sistemas han sido sometidos a una prueba de estrés sin precedentes en estos años de pandemia y afrontan sus propios desafíos pudiendo verse beneficiados en su transformación
por el desarrollo del PRTR, que contempla inversiones y reformas orientadas a su mejora 193. La crisis de los cuidados es uno de los principales retos y la necesidad de ofrecer sistemas de atención profesionalizados, accesibles y de calidad requerirá mayores esfuerzos en el futuro, más allá de las previsiones del PRTR para el impulso a una nueva economía de los cuidados (C.22), siendo necesario prestar atención a la equidad en el acceso a los mismos. En todo caso, conviene recordar los importantes retornos que genera la inversión en estos sectores, las oportunidades de creación de empleo y el efecto de dinamización empresarial que conlleva el aumento de la demanda de necesidades de atención vinculadas al envejecimiento194.
El cambio demográfico impacta de lleno en el sistema sanitario, que se enfrenta al reto de su transformación desde un modelo de atención a pacientes agudos a otro enfocado a la prevención y el abordaje de la cronicidad de las enfermedades. En un contexto de envejecimiento tanto de las y los pacientes como del personal sanitario y sociosanitario, constituye un desafío desarrollar el potencial que ofrecen la digitalización, las nuevas tecnologías y las herramientas de la IA para la mejora del diagnóstico, las terapias, la gestión sanitaria y la atención centrada en la persona.
192. VIII Informe FOESSA, Puga González, D. y Rodríguez Cabrero, G., «La Solidaridad intergeneracional (SI)», Documento de trabajo 6.8.
193. Componente 18 (Renovación y ampliación de las capacidades del Sistema Nacional de Salud), Componente 22 (Economía de los cuidados).
Además, las personas mayores de 65 o más años en España desempeñan un rol asistencial activo (al menos un 17 por 100 de los abuelos y abuelas se encargan de forma intensiva de sus nietos y nietas). La estabilidad de los recursos en la vejez y la extensión de la propiedad de la vivienda sin cargas de las generaciones que han llegado a esta etapa en España lleva a vidas autónomas más largas y mayores posibilidades de apoyo a generaciones posteriores192. Ello evidencia el importante papel que las relaciones intergeneracionales desempeñan en un contexto de escasez de apoyo a las familias y dificultades de conciliación de la vida personal, laboral y familiar.
Con todo, como se vio en el Informe CES 3/2020, el aumento de las cohortes de edad más avanzada, especialmente a partir de los 80 años, hará que en términos absolutos la cronicidad de las enfermedades y las situaciones de pérdida de autonomía personal vayan en aumento, lo que traerá consigo un incremento de la demanda de servicios sanitarios y de atención a la dependencia. Ambos sistemas han sido sometidos a una prueba de estrés sin precedentes en estos años de pandemia y afrontan sus propios desafíos pudiendo verse beneficiados en su transformación por el desarrollo del PRTR, que contempla inversiones y reformas orientadas a su mejora193. La crisis de los cuidados es uno de los principales retos y la necesidad de ofrecer sistemas de atención profesionalizados, accesibles y de calidad requerirá mayores esfuerzos en el futuro, más allá de las previsiones del PRTR para el impulso a una nueva economía de los cuidados (C.22), siendo necesario prestar atención a la equidad en el acceso a los mismos. En todo caso, conviene recordar los importantes retornos que genera la inversión en estos sectores, las oportunidades de creación de empleo y el efecto de dinamización empresarial que conlleva el aumento de la demanda de necesidades de atención vinculadas al envejecimiento194.
El cambio demográfico impacta de lleno en el sistema sanitario, que se enfrenta al reto de su transformación desde un modelo de atención a pacientes agudos a otro enfocado a la prevención y el abordaje de la cronicidad de las enfermedades. En un contexto de envejecimiento tanto de las y los pacientes como del personal sanitario y sociosanitario, constituye un desafío desarrollar el potencial que ofrecen la digitalización, las nuevas tecnologías y las herramientas de la IA para la mejora del diagnóstico, las terapias, la gestión sanitaria y la atención centrada en la persona.