Además, la sustitución de combustibles fósiles por energías alternativas renovables reduce la dependencia energética, uno de los factores de mayor vulnerabilidad de la economía española. Por un lado, supone un alivio en términos de balanza de pagos; cabe recordar que, antes de la pandemia, en 2019, el déficit energético supuso casi el 72 por 100 del déficit del comercio exterior de mercancías, y alrededor de un 1,8 por 100 del PIB. Por otro lado, mejorará la competitividad-precio de la economía española, no solo porque la generación renovable es más barata, sino porque la evolución de los precios energéticos internacionales siempre han ejercido un elevado impacto sobre el IPC español y sobre el diferencial de inflación con la zona euro.
Es más, las tensiones acontecidas en los mercados energéticos a lo largo de 2021, insostenibles tras la invasión rusa de Ucrania, han convertido a España en un socio clave para reducir la dependencia energética comunitaria gracias a su red gasística y de almacenamiento alternativas94. España cuenta con una elevada capacidad de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado (GNL), lo que garantiza la diversificación y reduce riesgos de suministro, pero la escasa interconexión con el resto de Europa limita la oportunidad que esto supone para el conjunto de la Unión Europea (gráfico R-7).
Si las mejoras e inversiones previstas en RePowerEU para las interconexiones de electricidad y de gas se llevan a cabo con visión de largo plazo, pensando en su necesaria flexibilidad y versatilidad en una futura economía libre de emisiones netas, estas pueden suponer una oportunidad para canalizar el creciente potencial eléctrico renovable español y su futura producción de hidrógeno verde. Unas infraestructuras e interconexiones gasísticas reforzadas, junto al desarrollo de las energías renovables, convertirían a España en un hub europeo estratégico de hidrógeno verde.
La transición energética ofrece asimismo la oportunidad de cambiar el modelo productivo español, en el que adquiere especial protagonismo el fortalecimiento de la industria como necesidad estratégica y condición indispensable para lograr un crecimiento económico sostenido generador de empleo. De hecho, las manufacturas obtienen de la transición energética un doble dividendo. Por un lado, y quizá el más evidente es que la mejora de la eficiencia energética y la reducción a largo plazo de los precios de la electricidad redundan en una mayor sostenibilidad económico-financiera y medioambiental de la industria, especialmente de la electrointensiva (grandes empresas en sectores como la siderurgia, metales no férreos, cemento, gases industriales y sector químico) cuya factura energética puede alcanzar el 50 por 100 de sus costes95.
Pero, además, por otro lado, ofrece la posibilidad de propiciar un cambio industrializador del modelo productivo liderado por aquellas empresas y ecosistemas empresariales que vienen mostrando desde hace tiempo sus ventajas comparativas en este ámbito de actividad. Surge la oportunidad de generar nuevos modelos de negocio y de atraer inversiones hacia actividades —fabricación, know-how, desarrollos de software o de soluciones digitales— insertadas en las cadenas de valor relacionadas con la transición energética. Se detectan múltiples oportunidades en las cadenas de valor eólica —sobre todo offshore—, y fotovoltaica, estimándose que un 60 y un 90 por 100 de las respectivas cadenas de valor son españolas96. España destaca además en la correspondiente a la industria de la automoción, desde la fabricación de componentes o bienes de equipo para la infraestructura de recarga del vehículo eléctrico hasta el ámbito de logística97.
En este impulso de la actividad industrial, surge, además, la oportunidad de fomentar su circularidad, basada en la eficiencia de los procesos industriales, que propicie una manufactura de larga duración y alta calidad, y garantice la sostenibilidad del empleo98, lo cual resulta plenamente coherente con los objetivos medioambientales. La apuesta por la economía circular permitiría incluso mitigar parte del problema de acceso a materias primas que acompaña tanto a la transición energética como a la digital.
94. Una parte importante de esa red gasística alternativa es la que se mantiene con Argelia, principal proveedor de gas para España. En el contexto de las tensiones entre Argelia y Marruecos, España podría ver reducida la ventaja diferencial que hasta ahora ha tenido en este ámbito.
96. PRTR, PERTE Energías renovables, Hidrógeno renovable y Almacenamiento (ERHA) (14 de diciembre de 2021).
97. PRTR, PERTE para el desarrollo de vehículo eléctrico y conectado (VEC) (12 de julio de 2021).
98. European Trade Union, IndustriAll (Policy Brief 2016-03).
Además, la sustitución de combustibles fósiles por energías alternativas renovables reduce la dependencia energética, uno de los factores de mayor vulnerabilidad de la economía española. Por un lado, supone un alivio en términos de balanza de pagos; cabe recordar que, antes de la pandemia, en 2019, el déficit energético supuso casi el 72 por 100 del déficit del comercio exterior de mercancías, y alrededor de un 1,8 por 100 del PIB. Por otro lado, mejorará la competitividad-precio de la economía española, no solo porque la generación renovable es más barata, sino porque la evolución de los precios energéticos internacionales siempre han ejercido un elevado impacto sobre el IPC español y sobre el diferencial de inflación con la zona euro.
Es más, las tensiones acontecidas en los mercados energéticos a lo largo de 2021, insostenibles tras la invasión rusa de Ucrania, han convertido a España en un socio clave para reducir la dependencia energética comunitaria gracias a su red gasística y de almacenamiento alternativas94. España cuenta con una elevada capacidad de almacenamiento y regasificación de gas natural licuado (GNL), lo que garantiza la diversificación y reduce riesgos de suministro, pero la escasa interconexión con el resto de Europa limita la oportunidad que esto supone para el conjunto de la Unión Europea (gráfico R-7).
Si las mejoras e inversiones previstas en RePowerEU para las interconexiones de electricidad y de gas se llevan a cabo con visión de largo plazo, pensando en su necesaria flexibilidad y versatilidad en una futura economía libre de emisiones netas, estas pueden suponer una oportunidad para canalizar el creciente potencial eléctrico renovable español y su futura producción de hidrógeno verde. Unas infraestructuras e interconexiones gasísticas reforzadas, junto al desarrollo de las energías renovables, convertirían a España en un hub europeo estratégico de hidrógeno verde.
La transición energética ofrece asimismo la oportunidad de cambiar el modelo productivo español, en el que adquiere especial protagonismo el fortalecimiento de la industria como necesidad estratégica y condición indispensable para lograr un crecimiento económico sostenido generador de empleo. De hecho, las manufacturas obtienen de la transición energética un doble dividendo. Por un lado, y quizá el más evidente es que la mejora de la eficiencia energética y la reducción a largo plazo de los precios de la electricidad redundan en una mayor sostenibilidad económico-financiera y medioambiental de la industria, especialmente de la electrointensiva (grandes empresas en sectores como la siderurgia, metales no férreos, cemento, gases industriales y sector químico) cuya factura energética puede alcanzar el 50 por 100 de sus costes95.
Pero, además, por otro lado, ofrece la posibilidad de propiciar un cambio industrializador del modelo productivo liderado por aquellas empresas y ecosistemas empresariales que vienen mostrando desde hace tiempo sus ventajas comparativas en este ámbito de actividad. Surge la oportunidad de generar nuevos modelos de negocio y de atraer inversiones hacia actividades —fabricación, know-how, desarrollos de software o de soluciones digitales— insertadas en las cadenas de valor relacionadas con la transición energética. Se detectan múltiples oportunidades en las cadenas de valor eólica —sobre todo offshore—, y fotovoltaica, estimándose que un 60 y un 90 por 100 de las respectivas cadenas de valor son españolas96. España destaca además en la correspondiente a la industria de la automoción, desde la fabricación de componentes o bienes de equipo para la infraestructura de recarga del vehículo eléctrico hasta el ámbito de logística97.
En este impulso de la actividad industrial, surge, además, la oportunidad de fomentar su circularidad, basada en la eficiencia de los procesos industriales, que propicie una manufactura de larga duración y alta calidad, y garantice la sostenibilidad del empleo98, lo cual resulta plenamente coherente con los objetivos medioambientales. La apuesta por la economía circular permitiría incluso mitigar parte del problema de acceso a materias primas que acompaña tanto a la transición energética como a la digital.
94. Una parte importante de esa red gasística alternativa es la que se mantiene con Argelia, principal proveedor de gas para España. En el contexto de las tensiones entre Argelia y Marruecos, España podría ver reducida la ventaja diferencial que hasta ahora ha tenido en este ámbito.
96. PRTR, PERTE Energías renovables, Hidrógeno renovable y Almacenamiento (ERHA) (14 de diciembre de 2021).
97. PRTR, PERTE para el desarrollo de vehículo eléctrico y conectado (VEC) (12 de julio de 2021).
98. European Trade Union, IndustriAll (Policy Brief 2016-03).