Frente a la debilidad del PIB, el empleo mostró un importante dinamismo
La debilidad de la recuperación económica contrastó, sin embargo, con la evolución de los ingresos tributarios29, que alcanzaron máximos históricos, así como con el fuerte dinamismo del empleo30, que recuperó los niveles prepandemia, tanto con datos de la EPA (218.000 ocupados más en el cuarto trimestre), como de la contabilidad nacional (54.700 más, en términos de empleo equivalente a tiempo completo).
El desacoplamiento entre la evolución del PIB y la ocupación ya se había producido en 2020, si bien, mientras que entonces respondió al impacto amortiguador que tuvo la activación de los ERTE sobre la destrucción de empleo, en 2021 no están tan claras las causas (recuadro 6). En cualquier caso, el comportamiento diferencial del empleo en estos dos últimos años se ha visto reflejado en caídas de la productividad por ocupado, que parecen evidenciar un cambio en el perfil contracíclico que tradicionalmente ha mantenido la productividad en España —contrario al registrado por la mayor parte de economías avanzadas—, con aumentos en las recesiones y disminuciones en las fases expansivas.
Frente a la debilidad
del PIB, el empleo mostró
un importante dinamismo
La debilidad de la recuperación económica contrastó, sin embargo, con la evolución de los ingresos tributarios29, que alcanzaron máximos históricos, así como con el fuerte dinamismo del empleo30, que recuperó los niveles prepandemia, tanto con datos de la EPA (218.000 ocupados más en el cuarto trimestre), como de la contabilidad nacional (54.700 más, en términos de empleo equivalente a tiempo completo).
El desacoplamiento entre la evolución del PIB y la ocupación ya se había producido en 2020, si bien, mientras que entonces respondió al impacto amortiguador que tuvo la activación de los ERTE sobre la destrucción de empleo, en 2021 no están tan claras las causas (recuadro 6). En cualquier caso, el comportamiento diferencial del empleo en estos dos últimos años se ha visto reflejado en caídas de la productividad por ocupado, que parecen evidenciar un cambio en el perfil contracíclico que tradicionalmente ha mantenido la productividad en España —contrario al registrado por la mayor parte de economías avanzadas—, con aumentos en las recesiones y disminuciones en las fases expansivas.