... pero el crecimiento fue más débil de lo esperado
Sin embargo, a pesar de la salida de la recesión, la economía española no consiguió recuperarse completamente del shock de oferta y demanda provocado por la pandemia, al igual que el resto de economías europeas, mostrando una evolución menos vigorosa de lo que se preveía a mediados de 202126 y con un nivel de PIB a finales de año un 3,8 por 100 por debajo del nivel correspondiente al cuarto trimestre de 2019.
Los motivos de este menor dinamismo tienen que ver principalmente con la evolución de la pandemia y, relacionada con ella, la incompleta recuperación del turismo internacional, con una materialización de la demanda embalsada inferior a lo previsto, un menor impulso de la política fiscal, una baja ejecución del PRTR, distorsiones en las cadenas globales de valor y el encarecimiento de las materias primas energéticas.
Respecto a la pandemia, si bien es cierto que sus consecuencias sobre la salud y la economía se suavizaron significativamente, la aparición de variantes como ómicron, de una extraordinaria transmisibilidad, acabaron impactando en la actividad. Reflejo de la pandemia, pero también de la escalada de precios energéticos y su consiguiente impacto en el transporte, ha sido la tímida recuperación registrada por la actividad turística. Así, la reactivación de la entrada de turistas internacionales tras el parón del año anterior no fue suficiente para recuperar los niveles de 2019, dejando también incompleta la recuperación de las actividades de servicios asociadas a esta actividad.
Por su parte, la materialización de la demanda embalsada durante el confinamiento fue menor de lo que habría cabido esperar dada la magnitud alcanzada por el ahorro y tampoco cumplió con las expectativas la implementación del Plan de Recuperación. De hecho, mientras que las estimaciones iniciales de la AIReF apuntaban a un impacto macroeconómico del PRTR de 2,7 puntos porcentuales en 2021, finalmente, el retraso en su ejecución ha supuesto que el multiplicador haya sido prácticamente nulo27.
En lo que se refiere a las cadenas globales de valor, tal y como se ha señalado en el apartado de economía internacional, a medida que comenzaba a recuperarse la demanda mundial, empezaron a surgir cuellos de botella en las cadenas de producción de determinadas actividades que, de acuerdo con las estimaciones del Banco de España, habrían provocado una reducción de la tasa de crecimiento del PIB de entre dos y tres décimas en 202128.
Finalmente, el fuerte encarecimiento de los precios energéticos en los mercados internacionales se trasladó a la inflación, ocasionando una pérdida de la capacidad adquisitiva de los hogares y un aumento de los costes empresariales, con el consiguiente impacto en la demanda agregada, además de un deterioro del saldo de la balanza de bienes energéticos.
Durante 2021, la inflación experimentó un repunte inesperado, al hilo de la escalada a nivel global, tanto en intensidad como en velocidad. Entre diciembre de 2020 y 2021, el IPC creció un 6,5 por 100, si bien la media anual se situó en el 3,1 por 100. En los primeros meses de 2022 ha continuado creciendo de forma intensa (con un máximo del 9,8 por 100 en marzo). El último dato disponible para abril la situaba en el 8,3 por 100. Aunque el incremento de precios se percibe como transitorio por los principales organismos nacionales e internacionales, la inflación subyacente da signos de aceleración desde el último trimestre del año, cerrando en el 2,1 por 100 y aumentando aún más en 2022 (el dato de abril la sitúa en el 4,4 por 100).
Por su parte, el IAPC se situó en el 6,6 por 100 a final de año, frente al 5 por 100 en la UEM, y mantiene esta tendencia en 2022, lo que refleja un diferencial positivo creciente que responde al mayor encarecimiento de los precios energéticos y de los alimentos en España, por su mayor peso en la cesta de consumo. En el caso de la energía, además, por la mayor traslación de las variaciones de los precios mayoristas a los minoristas en relación al promedio del área euro.
27. AIReF, Informe 1/22, sobre los Presupuestos Iniciales de las Administraciones públicas 2022, 7 de abril de 2022.
28. Banco de España, «El impacto potencial de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro sobre la economía española en los próximos trimestres», Boletín económico 4/2021.
... pero el crecimiento fue más débil de lo esperado
Sin embargo, a pesar de la salida de la recesión, la economía española no consiguió recuperarse completamente del shock de oferta y demanda provocado por la pandemia, al igual que el resto de economías europeas, mostrando una evolución menos vigorosa de lo que se preveía a mediados de 202126 y con un nivel de PIB a finales de año un 3,8 por 100 por debajo del nivel correspondiente al cuarto trimestre de 2019.
Los motivos de este menor dinamismo tienen que ver principalmente con la evolución de la pandemia y, relacionada con ella, la incompleta recuperación del turismo internacional, con una materialización de la demanda embalsada inferior a lo previsto, un menor impulso de la política fiscal, una baja ejecución del PRTR, distorsiones en las cadenas globales de valor y el encarecimiento de las materias primas energéticas.
Respecto a la pandemia, si bien es cierto que sus consecuencias sobre la salud y la economía se suavizaron significativamente, la aparición de variantes como ómicron, de una extraordinaria transmisibilidad, acabaron impactando en la actividad. Reflejo de la pandemia, pero también de la escalada de precios energéticos y su consiguiente impacto en el transporte, ha sido la tímida recuperación registrada por la actividad turística. Así, la reactivación de la entrada de turistas internacionales tras el parón del año anterior no fue suficiente para recuperar los niveles de 2019, dejando también incompleta la recuperación de las actividades de servicios asociadas a esta actividad.
Por su parte, la materialización de la demanda embalsada durante el confinamiento fue menor de lo que habría cabido esperar dada la magnitud alcanzada por el ahorro y tampoco cumplió con las expectativas la implementación del Plan de Recuperación. De hecho, mientras que las estimaciones iniciales de la AIReF apuntaban a un impacto macroeconómico del PRTR de 2,7 puntos porcentuales en 2021, finalmente, el retraso en su ejecución ha supuesto que el multiplicador haya sido prácticamente nulo27.
En lo que se refiere a las cadenas globales de valor, tal y como se ha señalado en el apartado de economía internacional, a medida que comenzaba a recuperarse la demanda mundial, empezaron a surgir cuellos de botella en las cadenas de producción de determinadas actividades que, de acuerdo con las estimaciones del Banco de España, habrían provocado una reducción de la tasa de crecimiento del PIB de entre dos y tres décimas en 202128.
Finalmente, el fuerte encarecimiento de los precios energéticos en los mercados internacionales se trasladó a la inflación, ocasionando una pérdida de la capacidad adquisitiva de los hogares y un aumento de los costes empresariales, con el consiguiente impacto en la demanda agregada, además de un deterioro del saldo de la balanza de bienes energéticos.
Durante 2021, la inflación experimentó un repunte inesperado, al hilo de la escalada a nivel global, tanto en intensidad como en velocidad. Entre diciembre de 2020 y 2021, el IPC creció un 6,5 por 100, si bien la media anual se situó en el 3,1 por 100. En los primeros meses de 2022 ha continuado creciendo de forma intensa (con un máximo del 9,8 por 100 en marzo). El último dato disponible para abril la situaba en el 8,3 por 100. Aunque el incremento de precios se percibe como transitorio por los principales organismos nacionales e internacionales, la inflación subyacente da signos de aceleración desde el último trimestre del año, cerrando en el 2,1 por 100 y aumentando aún más en 2022 (el dato de abril la sitúa en el 4,4 por 100).
Por su parte, el IAPC se situó en el 6,6 por 100 a final de año, frente al 5 por 100 en la UEM, y mantiene esta tendencia en 2022, lo que refleja un diferencial positivo creciente que responde al mayor encarecimiento de los precios energéticos y de los alimentos en España, por su mayor peso en la cesta de consumo. En el caso de la energía, además, por la mayor traslación de las variaciones de los precios mayoristas a los minoristas en relación al promedio del área euro.
27. AIReF, Informe 1/22, sobre los Presupuestos Iniciales de las Administraciones públicas 2022, 7 de abril de 2022.
28. Banco de España, «El impacto potencial de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro sobre la economía española en los próximos trimestres», Boletín económico 4/2021.