Vacunación, confianza y medidas de apoyo impulsaron la recuperación...
Efectivamente, a pesar de la sucesión de diferentes oleadas de contagios y de la vigencia durante la primera mitad del año del segundo estado de alarma24, la importante inmunización lograda entre la población permitió suavizar las restricciones a la actividad y a la movilidad de la población. Esto hizo que mejorara significativamente la confianza de los agentes económicos, materializándose parte de la demanda embalsada durante el confinamiento. Además, la recuperación económica de los principales socios comerciales de España se vio reflejada en las exportaciones.
En el ámbito de la política económica, el papel central volvió a tenerlo la política fiscal, a través de medidas discrecionales de gasto público dirigidas a paliar los efectos de la crisis del COVID-19 sobre el tejido productivo, el empleo y las rentas de las familias, en un contexto de suspensión del marco comunitario de reglas fiscales, y del mantenimiento de unas condiciones de financiación excepcionalmente acomodaticias. Sin embargo, frente a 2020, el impulso fiscal perdió intensidad, explicando en parte la atonía de la actividad durante la primera parte de 2021.
Junto al refuerzo del gasto sanitario, en 2021 continuaron algunas medidas de carácter extraordinario como los programas de avales públicos del ICO, ayudas destinadas a apoyar la reestructuración de la deuda empresarial y la recapitalización de las empresas, o el aplazamiento temporal de impuestos y la moratoria concursal. En el ámbito del empleo, se prorrogaron los ERTE COVID, la prestación extraordinaria por cese de actividad y los subsidios temporales por desempleo. Además, se ampliaron las moratorias en el pago de créditos para personas vulnerables, autónomos y empresas de turismo y transporte, y se mantuvieron una serie de medidas dirigidas a los hogares más vulnerables, como la garantía del suministro de agua y electricidad, la suspensión de los desahucios y los lanzamientos hipotecarios sin alternativa habitacional, o la prórroga extraordinaria de los contratos de arrendamiento.
Por otra parte, en junio de 2021 se aprobó el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia: «España puede» (PRTR), con el objetivo a corto plazo de contribuir a la recuperación de la economía española una vez superada la crisis sanitaria, y más a largo plazo, impulsar el proceso de transformación estructural de la economía, hacia un crecimiento sostenible y resiliente desde el punto de vista económico-financiero, social, territorial y medioambiental. Sin embargo, en los primeros momentos de su implantación se hicieron patentes una serie de debilidades que derivaron en una ejecución más moderada de lo que hubiera sido aconsejable dada la ambición del Plan, el empleo parcial inicial de todos los recursos disponibles, y el estrecho margen temporal con el que cuenta25.
24. Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, por el que se declara el estado de alarma para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-CoV-2.
Vacunación, confianza y medidas de apoyo
impulsaron la
recuperación...
Efectivamente, a pesar de la sucesión de diferentes oleadas de contagios y de la vigencia durante la primera mitad del año del segundo estado de alarma24, la importante inmunización lograda entre la población permitió suavizar las restricciones a la actividad y a la movilidad de la población. Esto hizo que mejorara significativamente la confianza de los agentes económicos, materializándose parte de la demanda embalsada durante el confinamiento. Además, la recuperación económica de los principales socios comerciales de España se vio reflejada en las exportaciones.
En el ámbito de la política económica, el papel central volvió a tenerlo la política fiscal, a través de medidas discrecionales de gasto público dirigidas a paliar los efectos de la crisis del COVID-19 sobre el tejido productivo, el empleo y las rentas de las familias, en un contexto de suspensión del marco comunitario de reglas fiscales, y del mantenimiento de unas condiciones de financiación excepcionalmente acomodaticias. Sin embargo, frente a 2020, el impulso fiscal perdió intensidad, explicando en parte la atonía de la actividad durante la primera parte de 2021.
Junto al refuerzo del gasto sanitario, en 2021 continuaron algunas medidas de carácter extraordinario como los programas de avales públicos del ICO, ayudas destinadas a apoyar la reestructuración de la deuda empresarial y la recapitalización de las empresas, o el aplazamiento temporal de impuestos y la moratoria concursal. En el ámbito del empleo, se prorrogaron los ERTE COVID, la prestación extraordinaria por cese de actividad y los subsidios temporales por desempleo. Además, se ampliaron las moratorias en el pago de créditos para personas vulnerables, autónomos y empresas de turismo y transporte, y se mantuvieron una serie de medidas dirigidas a los hogares más vulnerables, como la garantía del suministro de agua y electricidad, la suspensión de los desahucios y los lanzamientos hipotecarios sin alternativa habitacional, o la prórroga extraordinaria de los contratos de arrendamiento.
Por otra parte, en junio de 2021 se aprobó el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia: «España puede» (PRTR), con el objetivo a corto plazo de contribuir a la recuperación de la economía española una vez superada la crisis sanitaria, y más a largo plazo, impulsar el proceso de transformación estructural de la economía, hacia un crecimiento sostenible y resiliente desde el punto de vista económico-financiero, social, territorial y medioambiental. Sin embargo, en los primeros momentos de su implantación se hicieron patentes una serie de debilidades que derivaron en una ejecución más moderada de lo que hubiera sido aconsejable dada la ambición del Plan, el empleo parcial inicial de todos los recursos disponibles, y el estrecho margen temporal con el que cuenta25.
24. Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, por el que se declara el estado de alarma para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-CoV-2.