Fuerte dinamismo del empleo en España en 2025, con máximos de ocupación y afiliación y volviendo a liderar la creación de empleo en la UE, aportando el 45 por 100 a la del conjunto de la Unión Europea en un contexto europeo de desaceleración en la creación de empleo. Este buen desempeño permitió avanzar hacia el cumplimiento de los objetivos europeos para 2030 y en la convergencia con Europa. Sin embargo, persisten importantes brechas, entre ellas la de género, y retos estructurales. La tasa de paro sigue siendo la más alta de la UE (en el entorno del 10 por 100), y en comparación con Europa, España sigue teniendo mayores tasas NEET, de temporalidad, de rotación y de trabajo a tiempo parcial involuntario, así como menores tasas de participación femenina.