En cuanto a las características de los empleos, el periodo de crecimiento posterior a la crisis pandémica, además de por la intensidad de la creación de empleo, se ha caracterizado diferencialmente del anterior periodo de recuperación (2014-2020) por la corrección de desequilibrios como la elevada temporalidad en España, fundamentalmente por la reducción de esta en el sector privado, y con el decisivo papel jugado por el diálogo social entre 2020 y 2022. En 2025, el empleo indefinido volvió a crecer por encima del total, impulsado por el sector privado, propiciando un nuevo descenso de la tasa de temporalidad hasta su nivel más bajo en la serie histórica (14,9 por 100), en niveles totalmente equiparables a los europeos como ya se constató en la anterior edición de esta Memoria. Aunque España sigue soportando la mayor tasa de rotación laboral de la UE, el mayor peso del empleo indefinido ha propiciado una caída en la tasa global como se analiza en la sección correspondiente a los flujos laborales, tendencia que favorece la reducción de la segmentación del mercado de trabajo. También hay que añadir, en cuanto a la caracterización de los empleos, un nuevo aumento del tiempo parcial en 2025, pero con nueva bajada de la involuntariedad, y la persistencia de diferentes motivos entre mujeres y hombres que perpetúa los desequilibrios y roles de género. Por último, el análisis de la dinámica sectorial y ocupacional del empleo en 2025 refleja una profundización en los cambios positivos que se vienen observando hacia un mayor peso de actividades de servicios avanzados y hacia ocupaciones con mayores requerimientos de cualificación y competencias.