La economía mundial creció un 3,4 por 100 en 2025, al mismo ritmo que el año anterior, demostrando una notable capacidad de resiliencia frente a una incertidumbre elevada, especialmente en el ámbito comercial, y una creciente tensión geopolítica. Prosiguió la desinflación global y continuaron las rebajas de tipos de interés en las economías donde se mantenía un cierto tono restrictivo.