El crecimiento económico español se apoyó en la fortaleza de la demanda interna, principalmente del consumo privado, gracias al crecimiento del empleo y de la población, pero también en la aceleración de la inversión, alentada por los bajos tipos de interés, el dinamismo de la demanda y los fondos Next Generation EU. Sin embargo, el incremento de la demanda interna provocó un aumento significativo de las importaciones, lo que resultó en que, por primera vez en los últimos cuatro años, el sector exterior restase puntos al crecimiento del PIB. Este efecto se produjo a pesar del notable flujo de visitantes extranjeros, que permitió que el sector turístico alcanzara nuevos niveles récord.
Además, el año 2025 supuso un punto de inflexión para la economía española, ya que fue el primer ejercicio en el que quedó fuera del Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos de la Comisión Europea, tras doce años de vigilancia y seguimiento continuo. Asimismo, se cumplieron las reglas fiscales europeas gracias al descenso del déficit y la deuda pública, impulsado por la moderación del gasto y, sobre todo, por el fuerte dinamismo de los ingresos públicos. La prima de riesgo se redujo hasta niveles anteriores a la crisis financiera y los mercados registraron una favorable evolución.
Con todo, la ciudadanía mantiene una visión pesimista respecto a la situación económica española, principalmente debido al aumento del coste de vida y a las dificultades para acceder a la vivienda. Y todo ello, en un contexto de inestabilidad política y fragmentación parlamentaria, lo que limita la eficacia de la política económica y ha resultado en la prórroga, por tercer año consecutivo, de los Presupuestos Generales del Estado hasta 2026. Y es que, junto al problema de la situación del mercado de la vivienda, la economía española debe afrontar importantes desafíos de carácter estructural, relacionados con la necesidad de seguir mejorando los niveles de productividad e inversión, así como de reducir el nivel de deuda pública, con el objetivo de alcanzar un crecimiento sostenido.