07/06/2024
07/06/2024
Reto: impulsar la planificación y el refuerzo de los recursos humanos del SNS
Mantener y aumentar la calidad del sistema sanitario depende de mejorar la inversión en recursos humanos. Ello requeriría cambios en la planificación y la gestión, poniendo el foco en la mejora de los resultados en salud y la atención centrada en la persona, así como en aumentar la motivación y la implicación de las y los profesionales en las decisiones sobre el sistema.
Tras el importante crecimiento del sector sanitario en las dos últimas décadas, España se sitúa en torno al promedio de los países de la Unión Europea en médicos por habitante y por debajo en personal de enfermería, aunque los datos pueden no ser estrictamente comparables. El volumen de otro tipo de profesionales también es claramente insuficiente en algunos casos, como en el de psicólogos/a, trabajadores sociales o fisioterapeutas. Tres de cada cuatro profesionales sanitarios trabajan en atención hospitalaria, lo que refleja la preponderancia de este nivel, tendencia que ha ido en aumento pese a los reiterados compromisos de refuerzo de la atención primaria.
Entre 2008 y 2023, el sector público ha experimentado un aumento de asalariados del 33 por 100 y el sector privado se ha mostrado especialmente dinámico, con un crecimiento del 66 por 100. Ello ha dado lugar a un ligero cambio en la distribución, de modo que el peso del empleo asalariado privado en sanidad ha crecido del 30,7 por 100 en 2008 al 35,6 por 100 en 2023. Con todo, el SNS sigue siendo el principal empleador del sistema sanitario, con el 64,4 por 100 de las personas asalariadas a su cargo.
En el SNS, la dispersión en las retribuciones, agudizada por el diferente impacto de las medidas de reducción del gasto durante los años de crisis económica, resulta una constante. En el caso del personal estatutario, el salario resulta de la suma de gran variedad de conceptos, complementos y peculiaridades de la jornada de trabajo (como las guardias) que determinan grandes diferencias en función de diversos factores, particularmente acusadas entre profesionales con mayor antigüedad y los más jóvenes. En un contexto de escasez de oferta de algunas especialidades, estas diferencias se acentúan generándose una cierta competencia para su captación, al margen de lo que sería una planificación estratégica conjunta para todo el SNS.
Pese a las bajas tasas de desempleo de las profesiones sanitarias, a menudo se dan condiciones laborales disuasorias, especialmente por el elevado nivel de temporalidad, la frecuencia de contratos de corta duración, las dificultades para la conciliación del trabajo con la vida personal, la elevada carga mental, la exposición a riesgos laborales y el aumento de la incidencia de la violencia en el lugar de trabajo. Numerosos estudios inciden en la necesidad de cambios organizativos que reduzcan la carga burocrática, reasignen funciones según capacidad resolutiva de cada tipo de profesional o ahonden en la colaboración y coordinación de funciones entre distintos tipos de personal, entre otros.
Después del proceso de estabilización de personal sanitario llevado a cabo tras el Real Decreto-ley 12/2022, quedan cuestiones pendientes como aprobar incentivos para la cobertura de plazas en zonas no suficientemente atendidas; medidas que contribuyan al desarrollo profesional y retengan el talento en el sistema español; así como la apertura de posibilidades en la docencia y la investigación, entre otras.
PROFESIONALES DE LA MEDICINA Y DE ENFERMERÍA EN LA UE, 2021
(Profesionales con titulación en medicina y enfermería* ejercientes por 100.000 habitantes)
*No incluye auxiliares de enfermería.
Fuente: Comisión Europea, ECHI Data Tool.
PERSONAL ASALARIADO EN EL SECTOR SANITARIO, 2008-2023
Fuente: INE, EPA. Elaboración propia a partir de microdatos.
PROPUESTAS
• Dotar de plena operatividad al registro estatal de profesionales sanitarios, como herramienta fundamental de planificación de los recursos humanos sanitarios.
• Elaborar un mapa de recursos humanos del sistema sanitario español permanentemente actualizado.
• Mejorar la coordinación de las políticas de recursos humanos en el SNS, incluyendo las retributivas.
• Reforzar la colaboración entre autoridades sanitarias y educativas para la planificación de la formación de pregrado, posgrado y continuada.
• Evitar el desacoplamiento entre el número de graduaciones en medicina y otros estudios requeridos en el SNS (como psicología o enfermería) y las plazas convocadas para su posterior formación como especialista vía FSE (MIR, PIR o EIR).
• Aumentar las plazas en territorios que lo requieran.
• Repensar la idoneidad de los criterios de entrada a los grados de medicina y enfermería en las universidades y garantizar la suficiencia de plazas.
• Aumentar el atractivo de las especialidades en las que año tras año quedan desiertas plazas, mejorando las condiciones de trabajo.
• Diseñar incentivos para cubrir las plazas en destinos poco demandados o con excesiva rotación, especialmente en el entorno rural.
• Analizar las causas de la emigración de personal sanitario formado o con experiencia en España, abordar políticas de retención del talento y favorecer el retorno.
• Implementar programas de gestión del factor edad para favorecer la permanencia en activo y evitar la retirada antes de la edad de jubilación.
• Favorecer la movilidad geográfica de los profesionales sanitarios en el SNS.
• Profesionalizar la gestión de los centros y hospitales del SNS.
• Reducir la elevada carga burocrática de las profesiones sanitarias