17/02/2026
naturaleza racial o xenófoba, constituyendo la principal motivación de este tipo de delitos. Mensajes de este tipo, que a menudo combinan desinformación, información manipulada o incluso rumores no intencionados, generan apego emocional y refuerzan estereotipos negativos sobre la inmigración, presentándola como una amenaza para la sociedad.
Sin embargo, aunque la preocupación por la inmigración ha crecido a nivel nacional, sigue siendo menor cuando se analiza desde la experiencia personal de la ciudadanía, lo que refleja que gran parte de la percepción negativa se basa más en ideas y emociones producidas en el debate público y político que en la experiencia directa y cotidiana.
Las narrativas estigmatizantes no solo afectan a quienes llegan en busca de mejores condiciones de vida, asilo o protección, sino también a personas nacidas en España que, por tener orígenes migrantes, son clasificadas como “migrantes” y situadas en un espacio social jerárquicamente inferior. Así, mientras la inclusión permite vivir simultáneamente diferentes identidades, como sentirse español y a la vez tener orígenes migrantes, los discursos excluyentes nativistas y fundamentalistas exigen una asimilación rígida y excluyente, penalizando a quienes no se ajustan a su concepción de la cultura “española”.
Frente a esta realidad, se hace imprescindible construir contranarrativas basadas en evidencia, veracidad y la participación social, política y cultural de las personas migrantes, con el objetivo de desarticular los marcos afectivos que sostienen los discursos xenófobos y promover la inclusión social y la cohesión del país.
En definitiva, es necesario impulsar una visión común equilibrada y realista que reconozca y normalice la aceptación de la inmigración como un fenómeno estructural de nuestras sociedades y ponga en valor la convivencia en la diversidad de orígenes. Ello implica abordar sus desafíos sociales, culturales o de cualquier índole desde un marco de diálogo y búsqueda de consenso, así como también interpelar a la ciudadanía tanto desde la objetividad y la razón, como desde la ética y la empatía. Todo ello es esencial para asegurar la durabilidad de un proyecto de política de integración social y convivencia a largo plazo, al margen de la volatilidad de la opinión pública, los ciclos económicos o la coyuntura política.
17/02/2026
A pesar de los aspectos positivos que se pueden argumentar en favor de la inmigración en España, en los últimos años, tanto las encuestas del CIS como el Eurobarómetro muestran que, en algunos segmentos de la población, la percepción de que la inmigración constituye un problema importante para el país ha crecido considerablemente.
Este escenario se ha visto fuertemente influido por el aumento de discursos de odio y la polarización social. En este sentido, resulta significativo que en 2024 el 43 por 100 de los hechos conocidos registrados como delitos de odio fueran de naturaleza racial o xenófoba, constituyendo la principal motivación de este tipo de delitos. Mensajes de este tipo, que a menudo combinan desinformación, información manipulada o incluso rumores no intencionados, generan apego emocional y refuerzan estereotipos negativos sobre la inmigración, presentándola como una amenaza para la sociedad.
Sin embargo, aunque la preocupación por la inmigración ha crecido a nivel nacional, sigue siendo menor cuando se analiza desde la experiencia personal de la ciudadanía, lo que refleja que gran parte de la percepción negativa se basa más en ideas y emociones producidas en el debate público y político que en la experiencia directa y cotidiana.
Las narrativas estigmatizantes no solo afectan a quienes llegan en busca de mejores condiciones de vida, asilo o protección, sino también a personas nacidas en España que, por tener orígenes migrantes, son clasificadas como “migrantes” y situadas en un espacio social jerárquicamente inferior. Así, mientras la inclusión permite vivir simultáneamente diferentes identidades, como sentirse español y a la vez tener orígenes migrantes, los discursos excluyentes nativistas y fundamentalistas exigen una asimilación rígida y excluyente, penalizando a quienes no se ajustan a su concepción de la cultura “española”.
Frente a esta realidad, se hace imprescindible construir contranarrativas basadas en evidencia, veracidad y la participación social, política y cultural de las personas migrantes, con el objetivo de desarticular los marcos afectivos que sostienen los discursos xenófobos y promover la inclusión social y la cohesión del país.
En definitiva, es necesario impulsar una visión común equilibrada y realista que reconozca y normalice la aceptación de la inmigración como un fenómeno estructural de nuestras sociedades y ponga en valor la convivencia en la diversidad de orígenes. Ello implica abordar sus desafíos sociales, culturales o de cualquier índole desde un marco de diálogo y búsqueda de consenso, así como también interpelar a la ciudadanía tanto desde la objetividad y la razón, como desde la ética y la empatía. Todo ello es esencial para asegurar la durabilidad de un proyecto de política de integración social y convivencia a largo plazo, al margen de la volatilidad de la opinión pública, los ciclos económicos o la coyuntura política.
DISTRIBUCIÓN DE LOS HECHOS CONOCIDOS REGISTRADOS COMO DELITOS DE ODIO, 2024
(Porcentaje)
Fuente: Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio. (2024). Informe sobre la evolución de los delitos e incidentes de odio en España 2024. Ministerio del Interior.
EVOLUCIÓN DE LA PERCEPCIÓN DE LA INMIGRACIÓN COMO PROBLEMA PARA ESPAÑA Y COMO PROBLEMA A NIVEL PERSONAL
Nota: preguntas formuladas “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?” y “¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?”
Fuente: Barómetro mensual del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), 2015-2025.