06/03/2026
(Sudamérica, América Central y Caribe), que representan casi la mitad de toda la población de origen extranjero, aportan más mujeres que hombres, desplazando a otros enclaves más tendentes a la masculinización.
Determinados factores, entre ellos de tipo cultural, laboral e institucional, explican el cambio de un patrón predominantemente masculino hasta el actual, en el que las mujeres nacidas en el extranjero representan el 52 por 100 de la población inmigrante en España.
La llegada de mujeres jóvenes, que tienen más hijos que las españolas (1,3 hijos por mujer frente a 1,09), si bien no logra compensar el descenso del volumen de la población española en edad de procrear ni su creciente tendencia a reducir su fecundidad, es decisiva en el cómputo total de nacimientos. El volumen de estos se ha reducido (35 por 100 menos que en 2009) y ha aumentado el peso de los alumbramientos de madres extranjeras (7 pp más que en 2009).
LAS CONDICIONES DE VIDA: VULNERABILIDAD SOCIAL, DESIGUALDADES DE GÉNERO Y RIESGOS ESPECÍFICOS
El análisis de las condiciones de vida de la población inmigrante pone de relieve la existencia de factores de vulnerabilidad específicos que afectan de manera más intensa a las mujeres, derivados de la intersección entre desigualdades estructurales de género y las condiciones propias del hecho migratorio.
Aunque los datos aportados por las encuestas nacionales no permiten explorar con exhaustividad la perspectiva de género en el análisis de las condiciones de vida de la población extranjera, puede inferirse que la vulnerabilidad social, que es mayor entre las mujeres en su conjunto, se ve incrementada cuando estas son migrantes, sobre todo teniendo en cuenta las brechas en tasas de empleo y ocupación respecto a las mujeres autóctonas y respecto de los hombres de origen migrante.
Aquéllas, por tanto, se enfrentan a una confluencia de desventajas y riesgo de discriminación, por la doble condición de ser mujer y migrante, junto a una mayor vulnerabilidad frente al riesgo de violencias de género, tales como el acoso sexual y por razón de sexo en todos los entornos, incluidos los laborales, desventajas agravadas en muchas ocasiones por la falta de redes de apoyo y las situaciones de irregularidad.
LA PARTICIPACIÓN LABORAL, RASGOS PRINCIPALES
La población femenina de origen migrante en España aumentó entre 2018 y 2024 en 1,3 millones y, de estas, 6 de cada 10 (777.500) se incorporaron a la actividad. De esta forma, el peso de las mujeres de origen migrante en la población activa alcanza el 22,0 por 100 del total (2024) y supone incluso una proporción ligeramente superior a la de los hombres (+1,4 pp).
La incidencia del desempleo es netamente superior entre las trabajadoras migrantes, en todas las edades excepto el intervalo entre los 16-24 años. Además de las diferencias en los niveles de formación y barreras relacionadas con la homologación y equivalencia de títulos extranjeros, la mayor vulnerabilidad relativa de las trabajadoras de origen migrante ante el desempleo es indicativa de una posición de mayor debilidad en el mercado laboral, peores condiciones de sus empleos y obstáculos adicionales en el acceso al empleo, incluidos los asociados a responsabilidades de cuidados.
Las trabajadoras de origen migrante se concentran mayoritariamente en ocupaciones con menores requisitos de cualificación o especialización. Así, aparecen más representadas como empleadas domésticas, personal de restauración, personal de limpieza, cuidadoras o dependientas en comercio.
La concentración de las personas trabajadoras de origen migrante en empleos peor pagados explica en gran medida unas condiciones salariales más desfavorables en términos relativos. En ese contexto general, según datos de la Encuesta de Estructura Salarial, las trabajadoras migrantes se enfrentan a una doble penalización salarial, tanto por ser migrantes como por ser mujeres.
ACCESO A LA PROTECCIÓN POR DESEMPLEO
La cobertura por desempleo de las mujeres migrantes presenta una marcada heterogeneidad, estrechamente vinculada a las características de su participación en el mercado de trabajo. La brecha de género resulta especialmente significativa en el acceso a las prestaciones contributivas. Entre la población extranjera, la diferencia entre hombres y mujeres alcanza los 20 pp, reflejo de la mayor precariedad de las trayectorias laborales femeninas y de sus efectos en la acumulación de períodos de cotización suficientes.
Las mujeres migrantes quedan más frecuentemente relegadas a modalidades asistenciales o de menor intensidad protectora: el 46 por 100 de las mujeres migrantes percibe prestaciones asistenciales y el porcentaje de mujeres perceptoras de la Renta Activa de Inserción (RAI) es cuatro veces mayor que el de los hombres.
06/03/2026
SU IMPORTANCIA DEMOGRÁFICA
En la actualidad, España destaca como el país de destino con mayor porcentaje de mujeres inmigrantes, un rasgo relevante por la importante contribución de las mujeres en sectores tradicionalmente muy feminizados como el sanitario, la atención a la dependencia y actividades de servicio doméstico, pero también cada vez más actividades de otro tipo como la hostelería o el comercio.
Las variaciones en los enclaves de origen juegan un papel determinante: las personas nacidas en países de Latinoamérica (Sudamérica, América Central y Caribe), que representan casi la mitad de toda la población de origen extranjero, aportan más mujeres que hombres, desplazando a otros enclaves más tendentes a la masculinización.
Determinados factores, entre ellos de tipo cultural, laboral e institucional, explican el cambio de un patrón predominantemente masculino hasta el actual, en el que las mujeres nacidas en el extranjero representan el 52 por 100 de la población inmigrante en España.
La llegada de mujeres jóvenes, que tienen más hijos que las españolas (1,3 hijos por mujer frente a 1,09), si bien no logra compensar el descenso del volumen de la población española en edad de procrear ni su creciente tendencia a reducir su fecundidad, es decisiva en el cómputo total de nacimientos. El volumen de estos se ha reducido (35 por 100 menos que en 2009) y ha aumentado el peso de los alumbramientos de madres extranjeras (7 pp más que en 2009).
LAS CONDICIONES DE VIDA: VULNERABILIDAD SOCIAL, DESIGUALDADES DE GÉNERO Y RIESGOS ESPECÍFICOS
El análisis de las condiciones de vida de la población inmigrante pone de relieve la existencia de factores de vulnerabilidad específicos que afectan de manera más intensa a las mujeres, derivados de la intersección entre desigualdades estructurales de género y las condiciones propias del hecho migratorio.
Aunque los datos aportados por las encuestas nacionales no permiten explorar con exhaustividad la perspectiva de género en el análisis de las condiciones de vida de la población extranjera, puede inferirse que la vulnerabilidad social, que es mayor entre las mujeres en su conjunto, se ve incrementada cuando estas son migrantes, sobre todo teniendo en cuenta las brechas en tasas de empleo y ocupación respecto a las mujeres autóctonas y respecto de los hombres de origen migrante.
Aquéllas, por tanto, se enfrentan a una confluencia de desventajas y riesgo de discriminación, por la doble condición de ser mujer y migrante, junto a una mayor vulnerabilidad frente al riesgo de violencias de género, tales como el acoso sexual y por razón de sexo en todos los entornos, incluidos los laborales, desventajas agravadas en muchas ocasiones por la falta de redes de apoyo y las situaciones de irregularidad.
LA PARTICIPACIÓN LABORAL, RASGOS PRINCIPALES
La población femenina de origen migrante en España aumentó entre 2018 y 2024 en 1,3 millones y, de estas, 6 de cada 10 (777.500) se incorporaron a la actividad. De esta forma, el peso de las mujeres de origen migrante en la población activa alcanza el 22,0 por 100 del total (2024) y supone incluso una proporción ligeramente superior a la de los hombres (+1,4 pp).
La incidencia del desempleo es netamente superior entre las trabajadoras migrantes, en todas las edades excepto el intervalo entre los 16-24 años. Además de las diferencias en los niveles de formación y barreras relacionadas con la homologación y equivalencia de títulos extranjeros, la mayor vulnerabilidad relativa de las trabajadoras de origen migrante ante el desempleo es indicativa de una posición de mayor debilidad en el mercado laboral, peores condiciones de sus empleos y obstáculos adicionales en el acceso al empleo, incluidos los asociados a responsabilidades de cuidados.
Las trabajadoras de origen migrante se concentran mayoritariamente en ocupaciones con menores requisitos de cualificación o especialización. Así, aparecen más representadas como empleadas domésticas, personal de restauración, personal de limpieza, cuidadoras o dependientas en comercio.
La concentración de las personas trabajadoras de origen migrante en empleos peor pagados explica en gran medida unas condiciones salariales más desfavorables en términos relativos. En ese contexto general, según datos de la Encuesta de Estructura Salarial, las trabajadoras migrantes se enfrentan a una doble penalización salarial, tanto por ser migrantes como por ser mujeres.
ACCESO A LA PROTECCIÓN POR DESEMPLEO
La cobertura por desempleo de las mujeres migrantes presenta una marcada heterogeneidad, estrechamente vinculada a las características de su participación en el mercado de trabajo. La brecha de género resulta especialmente significativa en el acceso a las prestaciones contributivas. Entre la población extranjera, la diferencia entre hombres y mujeres alcanza los 20 pp, reflejo de la mayor precariedad de las trayectorias laborales femeninas y de sus efectos en la acumulación de períodos de cotización suficientes.
Las mujeres migrantes quedan más frecuentemente relegadas a modalidades asistenciales o de menor intensidad protectora: el 46 por 100 de las mujeres migrantes percibe prestaciones asistenciales y el porcentaje de mujeres perceptoras de la Renta Activa de Inserción (RAI) es cuatro veces mayor que el de los hombres.
EVOLUCIÓN DE LOS NACIMIENTOS SEGÚN LUGAR DE NACIMIENTO DE LA MADRE
(Cifras absolutas)
Fuente: INE, Movimiento natural de la población, 2025.
PRINCIPALES OCUPACIONES SEGÚN NACIONALIDAD Y SEXO, 2024
(Porcentaje sobre el total)
Fuente: INE, Estadística continua de población, 2025.
PERSONAS BENEFICIARIAS EXTRANJERAS: PROPORCIÓN SOBRE EL TOTAL Y DISTRIBUCIÓN POR TIPO DE PRESTACIÓN Y SEXO
(Media a diciembre de 2024)
Fuente: Estadística de Prestaciones por Desempleo, Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral.