Recuadro III-25
EVALUACIÓN DEL IMPACTO SOCIAL Y AMBIENTAL EN EL REGLAMENTO EUROPEO DE IA (REIA)
El REIA clasifica los sistemas de IA según el nivel de riesgo que presentan para los derechos fundamentales y el bienestar social. Aparte de los sistemas prohibidos directamente, los sistemas de «alto riesgo» deben cumplir requisitos estrictos antes de su comercialización o despliegue, incluyendo una evaluación del impacto social y, en ciertos casos, ambiental.
En particular, el RIA exige:
• Evaluaciones ex ante: se deben identificar los posibles efectos adversos sobre derechos fundamentales, incluyendo la discriminación, la privacidad y la exclusión social.
• Análisis del impacto ambiental: aunque no es un requisito generalizado, en sectores específicos como la movilidad, la energía o la gestión de recursos, se exige considerar el impacto ecológico del uso de IA.
• Supervisión humana y auditorías: se establecen mecanismos de control y revisión periódica de los sistemas IA de alto riesgo para mitigar impactos adversos.
Esta obligación de evaluar el impacto social y ambiental refuerza los principios de «no maleficencia» y «responsabilidad» definidos en las Directrices Éticas para una IA Fiable, donde se destaca la necesidad de evitar perjuicios a la sociedad y garantizar un desarrollo tecnológico sostenible y equitativo.
El REIA regula especialmente sectores donde la IA puede afectar derechos fundamentales, como:
• Salud (diagnóstico médico, tratamiento automatizado)
• Educación (sistemas de evaluación y selección de estudiantes)
• Justicia y administración pública (sistemas de predicción delictiva, decisiones automatizadas en servicios públicos)
• Empleo y recursos humanos (herramientas de selección y evaluación de trabajadores)
• Seguridad y vigilancia (reconocimiento facial y detección de comportamientos anómalos)