Poner de manifiesto el compromiso a largo plazo con Ucrania y la búsqueda de una solución para una paz justa y duradera y articular propuestas destinadas a subsanar las deficiencias críticas en materia de capacidades de defensa de la Unión.
La Comisión señala que «asumir la responsabilidad de nuestra propia seguridad significa invertir en una defensa sólida, salvaguardar a nuestra gente y garantizar que tengamos los recursos para actuar cuando sea necesario». Invertir en defensa significa invertir en una paz duradera y en la estabilidad a largo plazo tanto para las generaciones actuales como para las futuras. El fin último es avanzar hacia la «Unión Europea de Defensa», con los Estados miembros como principales responsables y beneficiándose del valor añadido de pertenecer a la Unión.
La Comisión aborda la prioridad de desarrollar una industria de defensa europea autónoma. Dado que la política de defensa es una competencia exclusiva de los Estados miembros, no existe una industria de defensa europea ni una demanda de equipos de defensa común. De ahí que exista una gran fragmentación entre las capacidades de los Estados miembros, que dependen de países terceros. Contar con una industria de defensa competitiva e innovadora y articular la compra centralizada, como ya hizo con las vacunas, basada en el principio de preferencia europea, supondría mayor eficiencia y menos disparidades entre países. A falta de oferta europea, plantea que los Estados miembros puedan acudir a empresas de terceros países con los que compartan «los mismos valores». Esto implica prepararse —la Comisión señala el plazo de 2030—, para garantizar que la industria europea de defensa puede producir a la velocidad y volumen requeridos y facilitar un rápido despliegue de tropas y activos militares.
A corto plazo, supone reconstituir la capacidad de defensa (material y equipos militares) de los Estados miembros. A medio y largo plazo, plantea identificar prioridades de inversión urgentes en materia de capacidades y desarrollar proyectos emblemáticos a escala europea para abordarlas. Identifica lagunas estratégicas en siete ámbitos concretos.
Todo ello pasa por incrementar el gasto en defensa de los Estados miembros y de la propia Unión. La propuesta de financiación de la Comisión es el Plan Rearmar Europa/Preparación 2030, que estima la movilización de 800.000 millones de euros para financiar el incremento del gasto en defensa mediante tres vías:
• La activación nuevamente de una cláusula de salvaguardia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para permitir a los Estados miembros aumentar el gasto en defensa, limitado al 1,5 por 100 del PIB, en los próximos cuatro años (650.000 millones de euros). Esto supone que el grueso del gasto lo harán los Estados miembros.
• Un nuevo fondo (SAFE) de 150.000 millones de euros en prestamos a largo plazo respaldados por el presupuesto europeo, que se ofrecerá a los Estados miembros en condiciones preferenciales y bajo demanda para inversiones en ámbitos clave de defensa (defensa antimisiles, drones y ciberseguridad) y podrá usarse para proyectos paneuropeos y compras conjuntas. La UE captará los recursos en los mercados de capitales.
• Apoyo al BEI para prestamos a proyectos de defensa y seguridad con el fin de ampliar el alcance de sus prestamos mientras se salvaguarda su capacidad de financiación. También se ha adoptado la Estrategia de la Unión de Ahorros e Inversiones, que facilitará la movilización
del ahorro privado hacia mercados de capital más eficientes y canalizará inversiones hacia sectores críticos, como la industria de defensa.