Revisión del funcionamiento del mercado único después de que en junio de 2023 se cumpliesen 30 años de vigencia con el fin de detectar las barreras a su correcto funcionamiento y plantear propuestas orientadas a su culminación y adaptación a las circunstancias actuales.
El informe valora el grado de consecución efectiva del mercado único como parcialmente favorable. Señala su fuerza, pero al mismo tiempo indica un avance insuficiente en el contexto actual de debilidad del multilateralismo y pérdida de peso de Europa en la economía mundial, por lo que necesita adaptarse a los nuevos retos. Para ello plantea propuestas (concretadas en seis bloques) orientadas a la profundización y adaptación del mercado único.
• Avanzar hacia el establecimiento de la quinta libertad —libertad de investigar, explorar y crear sin limitaciones— con el objetivo de capturar los elementos intangibles de la economía digital y los beneficios de la economía circular necesarios para combatir el cambio climático que el mercado único actual no tiene en cuenta. Para ello, se contará con mecanismos para mejorar la investigación, la innovación, el conocimiento, la educación y el uso de los datos.
• Asegurar la financiación de los objetivos estratégicos (transiciones verde y digital, ampliación y fortalecimiento de las capacidades europeas de defensa) con propuestas para reforzar la financiación privada y pública. En el primer caso, principalmente, completando la Unión del Mercado de Capitales (o según lo redenomina el informe, -Unión de Ahorros e Inversión). En el segundo, contando con recursos públicos para complementar la financiación estratégica, para lo que el informe plantea la creación de una capacidad fiscal centralizada a largo plazo, pero consciente de las dificultades para ello, propone de forma transitoria un mecanismo de ayudas de Estado a proyectos paneuropeos (fondo común) y una aplicación más estricta de las ayudas de Estado a nivel de Estado miembro para evitar la fragmentación, al tiempo que sugiere un esquema unificado de las ayudas de Estado (paneuropeas y nacionales) para garantizar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
• Un mercado único más fuerte capaz de competir, con empresas de mayor tamaño y que incluya sectores actualmente fuera del mismo (energía o telecomunicaciones). Además, apuesta por crear mecanismos que impulsen ramas productivas claves para el futuro.
• Un mercado único inclusivo para ciudadanos y empresas (con atención a las pymes), que regula, además de la libertad de circulación existente, la libertad de permanecer.
• Marco regulatorio y gobernanza, con la eliminación de barreras administrativas y burocráticas, el uso preferente de reglamentos (directamente aplicables en los Estados miembros) frente a directivas (que requieren transposición), la armonización de disposiciones básicas e incluso un código de negocios único (Régimen 28) para que las empresas operen con mayor facilidad.
• Establecer mecanismos para reforzar la dimensión exterior de la UE (mecanismo trasatlántico) y la ampliación (mecanismo de solidaridad).