loading... 

Fuente: elaboración propia.

Recuadro 2. Digitalización y trabajo

Diagnóstico

Oportunidades y riesgos

Digitalización y organización del trabajo: una tendencia transformadora de fondo

La digitalización de la economía, como gran tendencia de fondo, se proyecta sobre todo en la transformación digital de las empresas, en muchos casos generando nuevos modelos de negocio digitales. Pero, al mismo tiempo, está transformando el trabajo, su organización, las condiciones en que se presta y, en ocasiones, la propia aplicación de la relación jurídica laboral.

Los efectos de la digitalización económica en el trabajo se traducen en la aparición de nuevas formas de empleo y de organización del trabajo, destacando, entre las primeras, el trabajo en plataformas digitales y, entre las segundas, el teletrabajo. Por sus efectos en las organizaciones productivas y en el mercado laboral, ambas figuras emergentes están contribuyendo a generar importantes cambios en el mundo del trabajo.

El trabajo en plataformas digitales

Los datos (Encuesta COLLEEM) apuntan a una realidad en expansión en Europa, con España ocupando primeras posiciones.

La evidencia empírica disponible señala una creciente proporción de personas que han obtenido alguna vez ingresos por la prestación de trabajo a través de plataformas digitales: del 9,5 al 11 por 100 de la población laboral entre 2017 y 2018 en la Unión Europea, y del 12,0 al 18 por 100 en España, que se sitúa a la cabeza del ranking en este indicador.

Como fuente principal de empleo de la persona prestadora, este tipo de trabajo se situó en 2018 en el 1,4 por 100 de la población laboral de los 16 países europeos participantes. España, con el 2,6 por 100 se situó entre los países a la cabeza de esta fuente de empleo.

La composición de este empleo implica mayoritariamente a población joven con nivel educativo alto, y en gran medida tareas de tipo profesional, lo que puede reforzar su potencial.

El teletrabajo

Avance cuantitativo y cambio notable de la realidad del teletrabajo en España

Por su parte, el teletrabajo ha conocido un importante salto cuantitativo en el contexto de la crisis pandémica y hay elementos que apuntan a su probable consolidación. En España, la proporción de personas asalariadas en teletrabajo ha pasado de un 3,4 por 100 de media (2015-2019) a más del 12 por 100 en 2020, proporción que se mantuvo en 2021 (datos de la EPA). Cifras que, junto con determinados elementos cualitativos, apuntan a su posible consolidación en niveles altos, con una composición del mismo más variable en términos de intensidad o frecuencia.

Además de su mayor frecuencia entre las mujeres, asociada a actividades y ocupaciones, y de su predominio en los grupos de edad centrales (35 a 44 años), el nivel educativo desempeña un papel muy relevante en el teletrabajo, creciendo este a medida que aumenta el nivel de estudios alcanzado, entre otros asociado al nivel de competencias digitales.

Efectos transversales de la digitalización en el trabajo

Evidencia todavía limitada pero considerada significativa

Más allá de las anteriores, la dinámica expansiva de la digitalización se extiende transversalmente a todo el tejido productivo. Después de una primera etapa de implantación de nuevas tecnologías (TIC) en las empresas, en los últimos años se puede estar configurando una nueva tendencia basada en la gran conectividad que posibilitan internet y los dispositivos electrónicos conectados, lo que permite, entre otras cosas, la utilización de redes sociales, la generación de macrodatos, el uso de la analítica de datos, de algoritmos e inteligencia artificial, etc., con efectos transformadores más profundos.

Se trata de tendencias todavía en estadios iniciales a nivel europeo: solo un 5 por 100 de las empresas (Eurofound, con datos tomados de la Encuesta Europea de Empresas, 2019). Pero se apunta a un desarrollo futuro con amplio recorrido de todo ello para la organización y la gestión del trabajo. Por ello, los interlocutores sociales europeos consideran conveniente explorar en esas fases tempranas las opciones de uso de este tipo de herramientas para aunar resultados económicos y buenas condiciones de trabajo.

En España, la aplicación de los fondos europeos en el marco del PRTR puede permitir avances notables en la digitalización de la economía en los próximos años (véase Reto capítulo 1.1), lo que a su vez puede suponer un acelerador de este tipo de transformaciones de la organización del trabajo.

Carencias en el conocimiento de estas nuevas realidades y tendencias

Todas estas nuevas realidades y tendencias son todavía insuficientemente conocidas, y entre ellas especialmente el trabajo prestado a través de plataformas digitales. Los estudios de campo basados en encuestas a empresas y a personas trabajadoras resultan aún escasos, incipientes y con limitaciones de tipo metodológico. De ahí que resulte aconsejable facilitar un mejor conocimiento, cuantitativo y cualitativo, de todo ello en España promoviendo a tal fin estudios y evidencia estadística, ad hoc o ampliando encuestas ya existentes, para generar conocimiento acerca de estas tendencias que permita su seguimiento y la adopción de políticas.

• La organización digital del trabajo puede suponer para las empresas, cuando no la existencia del modelo mismo de negocio o su viabilidad, importantes mejoras organizativas. Al mismo tiempo puede suponer oportunidades de mejora de las condiciones de prestación del trabajo. Pero también pueden surgir nuevos riesgos para la seguridad y salud en el trabajo. La digitalización en el trabajo puede entrañar más vulnerabilidad para determinados colectivos de personas trabajadoras, sobre todo en prestaciones de servicios en ocupaciones de baja cualificación, y también dentro de algunas nuevas formas de empleo.

• En definitiva, la digitalización tiene el potencial de crear mejores empleos, de generar trabajo decente, pero también de abrir nuevas brechas laborales o ampliar algunas ya existentes si no se adoptan medidas mediante los instrumentos y las políticas laborales adecuadas. Existe consenso en torno a que los beneficios de este proceso no se desprenderán automáticamente y que para maximizar las oportunidades y afrontar los retos que representa será necesario adoptar estrategias y medidas mediante una aproximación compartida.

• Resulta por todo ello aconsejable integrar el tratamiento de estas nuevas realidades en los instrumentos de las relaciones laborales, entre otros, en la negociación colectiva, en los sistemas de solución autónoma de los conflictos, en la formación profesional para el empleo (en especial elevando el nivel de las competencias digitales), o en la prevención de riesgos laborales.

La respuesta desde el diálogo social: Unión Europea y España

De todo ello se desprende la importancia del papel impulsor del diálogo social en estas materias, en un doble plano, europeo y nacional.

Unión Europea

El Acuerdo Marco Europeo sobre Digitalización (AMED) ha marcado el rumbo para una aproximación compartida y para un tratamiento en etapas tempranas de estos nuevos equilibrios entre la necesaria flexibilidad que permita el desarrollo de la economía digitalizada, nuevos modelos de negocio y nuevas formas de empleo, y que a la vez sea generadora de más y mejores empleos evitando el deterioro de las condiciones de trabajo. De ahí que resulte clave impulsar su implementación eficaz en los próximos años en los Estados miembros. De hecho, se identifican en al menos la mitad de los Estados miembros acuerdos y convenios colectivos que contemplan el tratamiento de la adopción de tecnologías digitales con un enfoque centrado en las personas.

España

El Acuerdo sobre trabajo a distancia (ATD) ha facilitado adoptar un marco jurídico susceptible de aportar seguridad y confianza, atribuyendo un importante papel de adaptación a la negociación colectiva. Es de esperar un mayor protagonismo de esta que contribuya a consolidar una tendencia de implantación creciente del teletrabajo.

Por su parte, el Acuerdo para garantizar los derechos laborales de las personas dedicadas al reparto a través de plataformas digitales (Acuerdo sobre riders) ha permitido adoptar, también desde el consenso, un marco que establece una presunción de laboralidad de estas actividades y, al mismo tiempo, un instrumento de mejora de la transparencia en la gestión algorítmica de los trabajos.

El papel de la negociación colectiva

Los aún escasos estudios de campo que han indagado en el tratamiento de estos contenidos en los convenios colectivos en España señalan una proporción todavía limitada pero creciente de estas cláusulas, en particular, en determinados aspectos de las relaciones de trabajo ligados a los cambios tecnológicos. Pero también señalan la ausencia de un tratamiento sistemático y más acabado de tales materias, con predominio, salvo excepciones, de declaraciones de tipo programático.

En consecuencia la negociación colectiva, máxime en ámbitos funcionales con más potencial de transformación digital, tiene ante sí un importante margen para abordar en sus contenidos las implicaciones de todo este proceso de cambios aprovechando las oportunidades y afrontando los retos derivados del mismo.

Posibles ámbitos de efectos en la organización y en las condiciones de trabajo:

Posibles ámbitos de efectos en la organización y en las condiciones de trabajo:

Posibles ámbitos de efectos en la organización y en las condiciones de trabajo:

Calificación de la relación de trabajo (asalariados o autónomos).

Transparencia y certeza de las condiciones de trabajo.

Regularidad del trabajo y de los ingresos, niveles de retribución.

Protección de la salud y seguridad en el trabajo.

Representación colectiva.

Acceso a la protección social.

Gestión del trabajo por algoritmos.

Ejercicio de los poderes de dirección y control.

Protección de datos.

Garantía de los derechos digitales.

Desconexión digital.

Protección de la salud y seguridad en el trabajo.

Representación colectiva.

Protección de datos.

Garantía de los derechos digitales.

Desconexión digital.

Gestión del trabajo por algoritmos.

•  Acceso al trabajo (sistemas de selección).

•  Clasificación y promoción profesional.

•  Asignación de tareas.

•  Evaluación del trabajo/desempeño/objetivos, y retribución.

Fuente: elaboración propia.