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La inmigración ha aportado una gran diversidad de orígenes a la sociedad. Más de veinte nacionalidades agrupan al 80 por 100 de la población de origen migrante: un tercio provienen de algún país de la UE-27 (con un claro protagonismo de Rumanía), el 27,2 por 100 de Sudamérica y Centroamérica y una quinta parte de África (en su

gran mayoría, de Marruecos) (gráfico R-29). Según las proyecciones del INE, esta diversidad de orígenes seguirá aumentando en el futuro de modo que a lo largo de las próximas décadas la población nacida en España siempre disminuiría y pasaría de significar del 85,2 actual al 66,8 por 100 en 2070.

La inmigración tiene un impacto agregado muy positivo sobre las economías receptoras, tanto en términos de crecimiento y empleo, como de sostenibilidad de los Estados de Bienestar204. No va a frenar el proceso de envejecimiento pero contribuye a suavizar su impacto por la vía de la natalidad (tres de cada diez nacimientos son de padre o madre de nacionalidad distinta a la española), el aumento de la población joven (en regiones como Madrid, con un fuerte atractivo para la inmigración, tres de cada diez menores de veinticuatro años ha nacido en el extranjero) o su contribución al crecimiento de la población activa y la afiliación a la Seguridad Social.




Como en el resto de países europeos, será necesaria más inmigración para atenuar las consecuencias del reto demográfico, nutrir las franjas de población en edad laboral (gráfico R-30) y aumentar el nivel de ocupación. Tras la aprobación del Pacto europeo sobre migración y asilo, la situación actual muestra que serán necesarios mayores avances en materia de política migratoria, de asilo y refugio común en la Unión Europea, que favorezca la integración sociolaboral, la activación, el reconocimiento de las cualificaciones y el desarrollo de las competencias de las personas migrantes. Hay que tener en cuenta, que pese a que, en perspectiva comparada, España arroja una situación favorable en materia de integración social205, buena parte de los hogares inmigrantes en España afrontan una situación socioeconómica vulnerable, especialmente en el caso de los hogares con niños/niñas o jóvenes, habiéndose visto especialmente afectados por la crisis del COVID-19206. Por ello, la igualdad de oportunidades, especialmente de la segunda generación de personas jóvenes ya nacidas en España o llegadas en la niñez, representa asimismo un reto para la cohesión social y el crecimiento económico.




Por último, sin ser comparable en su magnitud e impacto, la emigración hacia el extranjero, que repuntó durante los años de la crisis financiera y económica de 2008-2013, aúna hoy en día movimientos tanto de jóvenes en busca de oportunidades profesionales como retornos de inmigrantes, así como una tendencia a la movilidad de profesionales en el contexto de un mercado laboral cada vez más globalizado207. La articulación de políticas que permitan mantener los vínculos culturales, laborales, políticos y económicos con España y, en su caso, el retorno representa una necesidad de cara a la comunidad de emigrantes españoles y sus descendientes en el mundo.

Gráfico R-29. Población de origen migrante en España

por nacionalidad o país de nacimiento, 2021

Gráfico R-30. Inmigración y estructura

por edades de la población, 2019

La inmigración ha aportado una gran diversidad de orígenes a la sociedad. Más de veinte nacionalidades agrupan al 80 por 100 de la población de origen migrante: un tercio provienen de algún país de la UE-27 (con un claro protagonismo de Rumanía), el 27,2 por 100 de Sudamérica y Centroamérica y una quinta parte de África (en su gran mayoría, de Marruecos) (gráfico R-29). Según las proyecciones del INE, esta diversidad de orígenes seguirá aumentando en el futuro de modo que a lo largo de las próximas décadas la población nacida en España siempre disminuiría y pasaría de significar del 85,2 actual al 66,8 por 100 en 2070.






La inmigración tiene un impacto agregado muy positivo sobre las economías receptoras, tanto en términos de crecimiento y empleo, como de sostenibilidad de los Estados de Bienestar204. No va a frenar el proceso de envejecimiento pero contribuye a suavizar su impacto por la vía de la natalidad (tres de cada diez nacimientos son de padre o madre de nacionalidad distinta a la española), el aumento de la población joven (en regiones como Madrid, con un fuerte atractivo para la inmigración, tres de cada diez menores de veinticuatro años ha nacido en el extranjero) o su contribución al crecimiento de la población activa y la afiliación a la Seguridad Social.

Como en el resto de países europeos, será necesaria más inmigración para atenuar las consecuencias del reto demográfico, nutrir las franjas de población en edad laboral (gráfico R-30) y aumentar el nivel de ocupación. Tras la aprobación del Pacto europeo sobre migración y asilo, la situación actual muestra que serán necesarios mayores avances en materia de política migratoria, de asilo y refugio común en la Unión Europea, que favorezca la integración sociolaboral, la activación, el reconocimiento de las cualificaciones y el desarrollo de las competencias de las personas migrantes. Hay que tener en cuenta, que pese a que, en perspectiva comparada, España arroja una situación favorable en materia de integración social205, buena parte de los hogares inmigrantes en España afrontan una situación socioeconómica vulnerable, especialmente en el caso de los hogares con niños/niñas o jóvenes, habiéndose visto especialmente afectados por la crisis del COVID-19206. Por ello, la igualdad de oportunidades, especialmente de la segunda generación de personas jóvenes ya nacidas en España o llegadas en la niñez, representa asimismo un reto para la cohesión social y el crecimiento económico.





Por último, sin ser comparable en su magnitud e impacto, la emigración hacia el extranjero, que repuntó durante los años de la crisis financiera y económica de 2008-2013, aúna hoy en día movimientos tanto de jóvenes en busca de oportunidades profesionales como retornos de inmigrantes, así como una tendencia a la movilidad de profesionales en el contexto de un mercado laboral cada vez más globalizado207. La articulación de políticas que permitan mantener los vínculos culturales, laborales, políticos y económicos con España y, en su caso, el retorno representa una necesidad de cara a la comunidad de emigrantes españoles y sus descendientes en el mundo.

Gráfico R-29. Población de origen

migrante en España por

nacionalidad o país de nacimiento,

2021

Gráfico R-30. Inmigración y

estructura por edades de la

población, 2019