Atención a la dependencia
La crisis sanitaria ha tenido su reflejo más dramático en los efectos causados en la población con dependencia que, por definición, es más vulnerable a los factores de desequilibrio externo. El excesivo número de fallecimientos concentrado en esa población en un periodo de varios meses, como consecuencia de la llegada al sistema de atención (y a los hogares) del SARS-CoV-2, causó una fuerte conmoción social. Y como respuesta, una clara activación de las actitudes favorables al refuerzo del SAAD, mejorando la inversión pública, como ponen de manifiesto los sondeos de opinión122.
El Plan de Choque123 acordado en 2021 en el marco del diálogo social vino a asumir en parte esa demanda social, impulsada durante la pandemia, dando carta de naturaleza a la necesidad de fortalecer el sistema de protección, que se había hecho patente ya antes de la irrupción de la crisis. El PRTR incorpora este Plan en su Componente 22, dedicado a la Economía de los Cuidados.
En este contexto, los datos procedentes del Sistema de Información del Sistema para la Autonomía y
Atención a las Personas en Situación de Dependencia (SISAAD) muestran una evolución favorable desde algunos puntos de vista, pero menos clara desde otros. Así, 1,2 millones de personas eran beneficiarias de prestaciones a diciembre de 2021, un 8,7 por 100 más que al cierre del ejercicio anterior, suponiendo uno de los incrementos anuales más elevados desde los comienzos del sistema.
En lo que concierne a los distintos tipos de prestaciones de las que disfrutan las personas beneficiarias, los datos muestran una relación 58/42 por 100 a favor de los servicios profesionales (prioritarios en la Ley de dependencia124) sobre las prestaciones económicas. Pero si se excluye a los servicios de teleasistencia, que siendo los más frecuentes implican una intensidad protectora muy baja, la distribución queda marcada por el peso aún importante de las prestaciones económicas, principalmente para los cuidados en el entorno familiar (no profesionales), asignada al 31 por 100 de las personas beneficiarias. No obstante, la evolución interanual muestra el esfuerzo realizado por las administraciones para dotar de mayor peso a los servicios, con un incremento del 15 por 100 del servicio de ayuda a domicilio y del 8 por 100 en atención residencial, aunque las ayudas económicas para cuidados familiares se incrementaran en un 7 por 100 desde 2020. En cambio, los servicios de prevención, cuya intervención podría ser clave en el retraso del tránsito a niveles de dependencia más severos y más exigentes en atención, en la práctica sigue resultando residual con una representación del 4 por 100 de las prestaciones y un exiguo crecimiento en un año (1 por 100). En todo caso, la reactivación del SAAD que muestran los datos del conjunto descansa aún en gran medida en el aumento de la teleasistencia, que es la prestación más frecuente (24 por 100), destinada sobre todo a las personas dependientes de grado I (menos graves) y que ha aumentado en un 14 por 100 desde 2020. Debe tenerse en cuenta, además, que la teleasistencia se considera una prestación de tipo complementario, que aporta mayor valor en combinación con otras como la ayuda a domicilio. Dado que el SISAAD no ofrece datos sobre el número de personas beneficiarias que cuentan con prestaciones de teleasistencia en combinación con otras, es difícil conocer el alcance de su eficacia como ayuda suplementaria. Sin embargo, sí recoge el número medio de prestaciones por persona beneficiaria, situado en 1,27.
La presencia de unas listas de espera excesivamente abultadas para recibir atención constituye un problema estructural del SAAD que ha sufrido variaciones en su alcance a lo largo de los quince años de
existencia del sistema y que viene afectando de manera desigual a las comunidades autónomas. A finales de 2021 el número de beneficiarios había aumentado casi en un 9 por 100 y el número de personas en espera para recibir atención se había reducido de forma considerable (38.807 menos que el año anterior, lo que supone un 17 por 100), pero la cifra quedó aleja-
da del objetivo propuesto en el Plan de choque (60.000 menos a lo largo del año). Las diferencias territoriales son también notables en este caso, con cinco comunidades habiendo cumplido el objetivo marcado (Madrid, Aragón, Castilla-La Mancha, Asturias y Andalucía) y otras con cifras incluso peores que las de los años previos.
Siendo un problema crónico que afecta al alcance del sistema, las listas de espera y su reducción se han fijado como objetivo prioritario para mejorar la calidad del SAAD con un nuevo Plan de reducción125 que marca nuevos objetivos específicos, bajo la premisa de una causalidad compleja, que implica un enfoque multifactorial en su abordaje (recuadro 6).
La reciente incorporación al SISAAD de datos sobre la financiación del sistema ha supuesto un notable avance en términos de transparencia, permitiendo analizar la evolución del esfuerzo realizado por las
distintas administraciones en dependencia. De acuerdo con esa fuente, en 2021 el gasto certificado por las comunidades autónomas en atención a la dependencia126 ascendió a 9.600 millones de euros, lo que supuso un incremento del 7,3 por 100 sobre el año anterior. Cabe recordar que a lo largo de sus quince años de vigencia el SAAD
ha sufrido los efectos de una crisis económica con importantes restricciones presupuestarias127, lo que supuso una disminución de recursos importante durante varios ejercicios,y una crisis sanitaria, que implicó en 2020 una cuantía menor que la prevista. Sin embargo, el Plan de choque de 2021 ha implicado un considerable incremento de los recursos (600 millones de euros) que se ha traducido en un mayor número de personas atendidas y una disminución de la lista de espera.
Pero en los últimos años, el incremento de los recursos y de los beneficiarios ha corrido en paralelo al descenso de la cuantía media por persona atendida, lo que se explica en parte por la incorporación al sistema de los casos de menor gravedad a partir de 2015 (grado I), cuya atención implica menores costes. El incremento de la financiación podría contribuir a revertir esta tendencia.
122. Centro de Investigaciones Sociológicas, varios estudios.
123. Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Acuerdo para la puesta en marcha del Plan de choque en dependencia. Informe CES 3/2020, El sistema de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia y Memoria CES 2020.
124. Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la autonomía y atención a las personas en situación de dependencia (art. 14).
125. Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Plan de reducción de la lista de espera en el SAAD (Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y SAAD de abril de 2021).
126. IMSERSO, Autonomía personal y dependencia, Financiación del SAAD.
127. Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad (supresión del nivel acordado y disminución del nivel mínimo).
Atención a la dependencia
La crisis sanitaria ha tenido su reflejo más dramático en los efectos causados en la población con dependencia que, por definición, es más vulnerable a los factores de desequilibrio externo. El excesivo número de fallecimientos concentrado en esa población en un periodo de varios meses, como consecuencia de la llegada al sistema de atención (y a los hogares) del SARS-CoV-2, causó una fuerte conmoción social. Y como respuesta, una clara activación de las actitudes favorables al refuerzo del SAAD, mejorando la inversión pública, como ponen de manifiesto los sondeos de opinión122.
El Plan de Choque123 acordado en 2021 en el marco del diálogo social vino a asumir en parte esa demanda social, impulsada durante la pandemia, dando carta de naturaleza a la necesidad de fortalecer el sistema de protección, que se había hecho patente ya antes de la irrupción de la crisis. El PRTR incorpora este Plan en su Componente 22, dedicado a la Economía de los Cuidados.
En este contexto, los datos procedentes del Sistema de Información del Sistema para la Autonomía yAtención a las Personas en Situación de Dependencia (SISAAD) muestran una evolución favorable desde algunos puntos de vista, pero menos clara desde otros. Así, 1,2 millones de personas eran beneficiarias de prestaciones a diciembre de 2021, un 8,7 por 100 más que al cierre del ejercicio anterior, suponiendo uno de los incrementos anuales más elevados desde los comienzos del sistema.
En lo que concierne a los distintos tipos de prestaciones de las que disfrutan las personas beneficiarias, los datos muestran una relación 58/42 por 100 a favor de los servicios profesionales (prioritarios en la Ley de dependencia124) sobre las prestaciones económicas. Pero si se excluye a los servicios de teleasistencia, que siendo los más frecuentes implican una intensidad protectora muy baja, la distribución queda marcada por el peso aún importante de las prestaciones económicas, principalmente para los cuidados en el entorno familiar (no profesionales), asignada al 31 por 100 de las personas beneficiarias. No obstante, la evolución interanual muestra el esfuerzo realizado por las administraciones para dotar de mayor peso a los servicios, con un incremento del 15 por 100 del servicio de ayuda a domicilio y del 8 por 100 en atención residencial, aunque las ayudas económicas para cuidados familiares se incrementaran en un 7 por 100 desde 2020. En cambio, los servicios de prevención, cuya intervención podría ser clave en el retraso del tránsito a niveles de dependencia más severos y más exigentes en atención, en la práctica sigue resultando residual con una representación del 4 por 100 de las prestaciones y un exiguo crecimiento en un año (1 por 100). En todo caso, la reactivación del SAAD que muestran los datos del conjunto descansa aún en gran medida en el aumento de la teleasistencia, que es la prestación más frecuente (24 por 100), destinada sobre todo a las personas dependientes de grado I (menos graves) y que ha aumentado en un 14 por 100 desde 2020. Debe tenerse en cuenta, además, que la teleasistencia se considera una prestación de tipo complementario, que aporta mayor valor en combinación con otras como la ayuda a domicilio. Dado que el SISAAD no ofrece datos sobre el número de personas beneficiarias que cuentan con prestaciones de teleasistencia en combinación con otras, es difícil conocer el alcance de su eficacia como ayuda suplementaria. Sin embargo, sí recoge el número medio de prestaciones por persona beneficiaria, situado en 1,27.
La presencia de unas listas de espera excesivamente abultadas para recibir atención constituye un problema estructural del SAAD que ha sufrido variaciones en su alcance a lo largo de los quince años de existencia del sistema y que viene afectando de manera desigual a las comunidades autónomas. A finales de 2021 el número de beneficiarios había aumentado casi en un 9 por 100 y el número de personas en espera para recibir atención se había reducido de forma considerable (38.807 menos que el año anterior, lo que supone un 17 por 100), pero la cifra quedó alejada del objetivo propuesto en el Plan de choque (60.000 menos a lo largo del año). Las diferencias territoriales son también notables en este caso, con cinco comunidades habiendo cumplido el objetivo marcado (Madrid, Aragón, Castilla-La Mancha, Asturias y Andalucía) y otras con cifras incluso peores que las de los años previos.
Siendo un problema crónico que afecta al alcance del sistema, las listas de espera y su reducción se han fijado como objetivo prioritario para mejorar la calidad del SAAD con un nuevo Plan de reducción125 que marca nuevos objetivos específicos, bajo la premisa de una causalidad compleja, que implica un enfoque multifactorial en su abordaje (recuadro 6).
La reciente incorporación al SISAAD de datos sobre la financiación del sistema ha supuesto un notable avance en términos de transparencia, permitiendo analizar la evolución del esfuerzo realizado por las distintas administraciones en dependencia. De acuerdo con esa fuente, en 2021 el gasto certificado por las comunidades autónomas en atención a la dependencia126 ascendió a 9.600 millones de euros, lo que supuso un incremento del 7,3 por 100 sobre el año anterior. Cabe recordar que a lo largo de sus quince años de vigencia el SAAD ha sufrido los efectos de una crisis económica con importantes restricciones presupuestarias127, lo que supuso una disminución de recursos importante durante varios ejercicios,y una crisis sanitaria, que implicó en 2020 una cuantía menor que la prevista. Sin embargo, el Plan de choque de 2021 ha implicado un considerable incremento de los recursos (600 millones de euros) que se ha traducido en un mayor número de personas atendidas y una disminución de la lista de espera.
Pero en los últimos años, el incremento de los recursos y de los beneficiarios ha corrido en paralelo al descenso de la cuantía media por persona atendida, lo que se explica en parte por la incorporación al sistema de los casos de menor gravedad a partir de 2015 (grado I), cuya atención implica menores costes. El incremento de la financiación podría contribuir a revertir esta tendencia.
122. Centro de Investigaciones Sociológicas, varios estudios.
123. Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Acuerdo para la puesta en marcha del Plan de choque en dependencia. Informe CES 3/2020, El sistema de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia y Memoria CES 2020.
124. Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la autonomía y atención a las personas en situación de dependencia (art. 14).
125. Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Plan de reducción de la lista de espera en el SAAD (Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y SAAD de abril de 2021).
126. IMSERSO, Autonomía personal y dependencia, Financiación del SAAD.
127. Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad (supresión del nivel acordado y disminución del nivel mínimo).