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Las pensiones de jubilación

Las pensiones de jubilación constituyen el grueso de las prestaciones contributivas, con 6,2 millones en 2021, de las cuales, un 72 por 100 procede del Régimen General y un 21 por 100 del RETA. Las diferencias en la pensión media de ambos regímenes son significativas: 1.335,2 el primero y 792,9 euros el segundo; brecha que además no ha dejado de incrementarse a lo largo de los años por varios motivos. El principal: la menor base media de cotización en el RETA, en tanto que un 86 por 100 de los trabajadores cotiza por la base mínima88; solo a partir de los 55 años de edad, cuando se acerca la edad de jubilación, el porcentaje se reduce hasta el 74 por 100. Además, el número de años cotizados por los autónomos cuando alcanzan la edad de jubilación es menor que en el Régimen General, siendo por tanto también más bajo el porcentaje de los que acceden a la cuantía máxima de jubilación, correspondiente al 100 por 100 de la base reguladora89. Esta situación explica que algo más del 30 por 100 de los jubilados del RETA perciba complementos a mínimos, frente al 19 por 100 de los del Régimen General.

En este contexto, y en base a la cuarta y quinta recomendación del Pacto de Toledo, relativas a la integración y convergencia de regímenes y a la adecuación de las bases y periodos de cotización, el Acuerdo de la Mesa de Diálogo social sobre el primer bloque de medidas para el equilibrio del sistema, el refuerzo de su sostenibilidad y la garantía del poder adquisitivo de los pensionistas, recogía la previsión de establecer un nuevo sistema de cotización por ingresos reales que permita mejorar de la protección social de estos trabajadores; reforma cuya aprobación está prevista para el primer semestre de 2022.

Las dificultades que se produjeron en el peor momento de la pandemia en 2020 a la hora de presentar las solicitudes de las prestaciones, debido al cierre de los centros de atención de la Seguridad Social y a

problemas puntuales de saturación de la Sede Electrónica, derivaron en una caída de las altas de jubilación del 5,8 por 100 en dicho ejercicio. En 2021, la mejora de la situación epidemiológica permitió solventar en parte estas dificultades, registrándose 316.000 altas de jubilación,

un 10,6 por 100 más que en 2020 y un 4,2 por 100 por encima del registro de 2019.

La edad ordinaria de jubilación se situó entre los 66 años y los 65 con al menos 37 años y tres meses cotizados, mientras que la edad real alcanzó los 64,7 años. Esta diferencia entre la edad legal y la real, que responde a las diferentes modalidades de acceso a la jubilación, se ha ido reduciendo en los últimos años por las modificaciones introducidas en el acceso a la jubilación con el objetivo de fomentar la permanencia de los trabajadores en activo, en base a la recomendación duodécima del Pacto de Toledo. Cabe destacar que el aumento progresivo de la edad real de jubilación está siendo compatible con el acceso a fórmulas flexibles de jubilación, tanto anticipada (el 39 por 100 de las altas) como, en menor medida, de forma demorada (el 5 por 100). La última reforma, enmarcada en la Ley 21/2021, entre otras medidas modifica los coeficientes de la jubilación anticipada voluntaria, limita las cláusulas de jubilación forzosa en los convenios y mejora los incentivos a la jubilación demorada.

Las altas de pensiones anticipadas, que suponen el 39 por 100 del total, y que entre 2019 y 2020 acumularon una caída superior al 20 por 100, registraron en 2021 un incremento del 10,5 por 100, con avances en todas sus modalidades, salvo en las de carácter involuntario. Estas últimas, relacionadas con despidos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, cayeron un 6,4 por 100 en 2021 gracias a la activación de los ERTE, lo que contrasta con los aumentos producidos en otras crisis, como la de 2008. La jubilación anticipada voluntaria, que no ha dejado de crecer desde que se estableció el año 201390, aumentó un 14 por 100 en 2021, llegando a representar el 20 por 100 de las altas totales de jubilación. Por su parte, la jubilación demorada creció un 9,4 por 100, manteniendo una participación del 5 por 100 sobre las altas totales de jubilación.





Como consecuencia de las distorsiones producidas por la pandemia en el funcionamiento del sistema, la pensión media de las altas se disparó un 4,5 por 100 en 2020, en tanto que únicamente aumentaron en dicho ejercicio las altas voluntarias, cuya cuantía supera la media de las altas de jubilación del sistema, en la medida en que, en términos generales, las personas que abandonan el mercado laboral antes de la edad ordinaria de jubilación presentan periodos de cotización más largos y generalmente, con bases reguladoras más elevadas que las de quienes se jubilan a los 65 años o más. En este contexto, la pensión media de las altas cayó un 1,3 por 100 en 2021, hasta los 1.388,4 euros mensuales, aunque si se compara con el nivel de 2019, se habría producido un incremento del 3,2 por 100. Las cuantías de las altas de jubilación anticipada fueron las que menos cayeron (–0,7 por 100), frente a una reducción de la pensión media de las ordinarias del 1,5 por 100.

88. Este porcentaje supera el 90 por 100 en los menores de 40 años, y en los autónomos que llevan menos de 5 años en alta. Fuente: Ministerio de Trabajo y Economía Social. Trabajadoras y trabajadores autónomos, personas físicas, en alta en la seguridad social. Resumen de resultados a 31 de diciembre de 2021.

89. Con datos a 31 de agosto de 2021, el 49 por 100 de los jubilados procedentes del RETA tenía una carrera de cotización superior a los 35 años (frente al 68 por 100 en el Régimen General), mientras que un 18 por 100 acreditaba menos de 20 años cotizados (el 9 por 100 en el General).

90. Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo.

Cuadro 5. Altas de jubilación en el sistema

(excluido SOVI) por modalidad, 2021

Gráfico 18. Altas de jubilación por

modalidad y cuantía, 2013-2021

Las pensiones de

jubilación

Las pensiones de jubilación constituyen el grueso de las prestaciones contributivas, con 6,2 millones en 2021, de las cuales, un 72 por 100 procede del Régimen General y un 21 por 100 del RETA. Las diferencias en la pensión media de ambos regímenes son significativas: 1.335,2 el primero y 792,9 euros el segundo; brecha que además no ha dejado de incrementarse a lo largo de los años por varios motivos. El principal: la menor base media de cotización en el RETA, en tanto que un 86 por 100 de los trabajadores cotiza por la base mínima88; solo a partir de los 55 años de edad, cuando se acerca la edad de jubilación, el porcentaje se reduce hasta el 74 por 100. Además, el número de años cotizados por los autónomos cuando alcanzan la edad de jubilación es menor que en el Régimen General, siendo por tanto también más bajo el porcentaje de los que acceden a la cuantía máxima de jubilación, correspondiente al 100 por 100 de la base reguladora89. Esta situación explica que algo más del 30 por 100 de los jubilados del RETA perciba complementos a mínimos, frente al 19 por 100 de los del Régimen General.

En este contexto, y en base a la cuarta y quinta recomendación del Pacto de Toledo, relativas a la integración y convergencia de regímenes y a la adecuación de las bases y periodos de cotización, el Acuerdo de la Mesa de Diálogo social sobre el primer bloque de medidas para el equilibrio del sistema, el refuerzo de su sostenibilidad y la garantía del poder adquisitivo de los pensionistas, recogía la previsión de establecer un nuevo sistema de cotización por ingresos reales que permita mejorar de la protección social de estos trabajadores; reforma cuya aprobación está prevista para el primer semestre de 2022.




Las dificultades que se produjeron en el peor momento de la pandemia en 2020 a la hora de presentar las solicitudes de las prestaciones, debido al cierre de los centros de atención de la Seguridad Social y a problemas puntuales de saturación de la Sede Electrónica, derivaron en una caída de las altas de jubilación del 5,8 por 100 en dicho ejercicio. En 2021, la mejora de la situación epidemiológica permitió solventar en parte estas dificultades, registrándose 316.000 altas de jubilación, un 10,6 por 100 más que en 2020 y un 4,2 por 100 por encima del registro de 2019.

La edad ordinaria de jubilación se situó entre los 66 años y los 65 con al menos 37 años y tres meses cotizados, mientras que la edad real alcanzó los 64,7 años. Esta diferencia entre la edad legal y la real, que responde a las diferentes modalidades de acceso a la jubilación, se ha ido reduciendo en los últimos años por las modificaciones introducidas en el acceso a la jubilación con el objetivo de fomentar la permanencia de los trabajadores en activo, en base a la recomendación duodécima del Pacto de Toledo. Cabe destacar que el aumento progresivo de la edad real de jubilación está siendo compatible con el acceso a fórmulas flexibles de jubilación, tanto anticipada (el 39 por 100 de las altas) como, en menor medida, de forma demorada (el 5 por 100). La última reforma, enmarcada en la Ley 21/2021, entre otras medidas modifica los coeficientes de la jubilación anticipada voluntaria, limita las cláusulas de jubilación forzosa en los convenios y mejora los incentivos a la jubilación demorada.

Las altas de pensiones anticipadas, que suponen el 39 por 100 del total, y que entre 2019 y 2020 acumularon una caída superior al 20 por 100, registraron en 2021 un incremento del 10,5 por 100, con avances en todas sus modalidades, salvo en las de carácter involuntario. Estas últimas, relacionadas con despidos por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, cayeron un 6,4 por 100 en 2021 gracias a la activación de los ERTE, lo que contrasta con los aumentos producidos en otras crisis, como la de 2008. La jubilación anticipada voluntaria, que no ha dejado de crecer desde que se estableció el año 201390, aumentó un 14 por 100 en 2021, llegando a representar el 20 por 100 de las altas totales de jubilación. Por su parte, la jubilación demorada creció un 9,4 por 100, manteniendo una participación del 5 por 100 sobre las altas totales de jubilación.









Como consecuencia de las distorsiones producidas por la pandemia en el funcionamiento del sistema, la pensión media de las altas se disparó un 4,5 por 100 en 2020, en tanto que únicamente aumentaron en dicho ejercicio las altas voluntarias, cuya cuantía supera la media de las altas de jubilación del sistema, en la medida en que, en términos generales, las personas que abandonan el mercado laboral antes de la edad ordinaria de jubilación presentan periodos de cotización más largos y generalmente, con bases reguladoras más elevadas que las de quienes se jubilan a los 65 años o más. En este contexto, la pensión media de las altas cayó un 1,3 por 100 en 2021, hasta los 1.388,4 euros mensuales, aunque si se compara con el nivel de 2019, se habría producido un incremento del 3,2 por 100. Las cuantías de las altas de jubilación anticipada fueron las que menos cayeron (–0,7 por 100), frente a una reducción de la pensión media de las ordinarias del 1,5 por 100.

88. Este porcentaje supera el 90 por 100 en los menores de 40 años, y en los autónomos que llevan menos de 5 años en alta. Fuente: Ministerio de Trabajo y Economía Social. Trabajadoras y trabajadores autónomos, personas físicas, en alta en la seguridad social. Resumen de resultados a 31 de diciembre de 2021.

89. Con datos a 31 de agosto de 2021, el 49 por 100 de los jubilados procedentes del RETA tenía una carrera de cotización superior a los 35 años (frente al 68 por 100 en el Régimen General), mientras que un 18 por 100 acreditaba menos de 20 años cotizados (el 9 por 100 en el General).

90. Real Decreto-ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo.

Cuadro 5. Altas de jubilación

en el sistema (excluido SOVI)

por modalidad, 2021

Gráfico 18. Altas de jubilación por

modalidad y cuantía, 2013-2021