La intermediación de los servicios públicos de empleo
En este sentido, el papel de los servicios públicos de empleo es fundamental para lograr el mejor encaje entre la oferta y demanda de empleo. En esta función de intermediación, que tiene la consideración de servicio de carácter público107>, participa también el sector privado, a raíz de los cambios normativos que regularon la entrada en dicha actividad por parte de las agencias privadas de colocación mediante la colaboración público-privada. De hecho, los servicios públicos de empleo son responsables, en el marco de los convenios suscritos con las agencias privadas de colocación, de dicha colaboración, de las actuaciones y colocaciones realizadas por estas, y de buscar la complementariedad entre las acciones desarrolladas por ambos.
No obstante, el recurso a los servicios de empleo, públicos y privados, como método de búsqueda de empleo ha sido tradicionalmente reducido en España en relación a otros métodos informales, en la línea de otros Estados miembros108. Tan solo en cuatro Estados miembros se recurre a las oficinas públicas de empleo como principal método de búsqueda. España comparte este patrón, siendo los métodos informales —entre otros, pregunta a amigos, familiares, contactos directos con empresas o consultas de ofertas en medios de comunicación— utilizados por tres cuartas partes de los desempleados. Se constata, además, un sesgo en el recurso a los servicios de empleo, que en general aumenta con la edad y se concentra, por otro lado, en los grupos de baja cualificación y con mayores problemas de empleabilidad; las personas jóvenes, en cambio, tienden a utilizar métodos informales, principalmente las redes sociales.
El objetivo, por tanto, es lograr que los servicios de empleo, públicos y privados, logren el encaje entre la oferta y la demanda de forma ágil y exitosa, convirtiéndose en un recurso eficaz de búsqueda de empleo e inserción laboral. Y ello con dos direcciones claras; por un lado, atendiendo a los desempleados de cara a su inserción laboral, y por otro, avanzando en la prospección y detección de necesidades formativas del tejido productivo para poder proporcionar un asesoramiento empresarial adecuado que responda a las necesidades de la demanda, y anticipar las necesidades formativas y su traslación al sistema educativo-formativo. Esto requiere, a su vez, reformular en profundidad el papel y la ejecutoria de los observatorios, en especial del Observatorio de empleo del SEPE.
En este sentido, las nuevas tecnologías suponen una oportunidad para el desarrollo de la intermediación. La utilización de herramientas de prospección de forma sistematizada puede contribuir a anticipar estas necesidades y facilitar la adaptación, así como el tratamiento de datos masivos de los trabajadores y vacantes mediante el uso de big data o la posibilidad de trabajar con datos en red sobre la base de la colaboración entre servicios de empleo, públicos y privados que pueden facilitar un mejor ajuste (se está trabajando actualmente en el desarrollo de la herramienta Senda que el SEPE pondrá a disposición del público en general, aunque en una primera fase lo hará con los servicios públicos de empleo autonómicos).
Pero también en relación con la orientación personalizada, que es clave para detectar las necesidades de los trabajadores y favorecer su inserción o reinserción laboral. La utilización de nuevas tecnologías de evaluación del perfil de los solicitantes de empleo —perfilado estadístico— pueden ayudar a identificar los grupos con mayor riesgo de desempleo (colectivos de mujeres, jóvenes con menor nivel de formación, parados de larga duración), de manera que reciban un apoyo más específico e intensivo, a través de un diagnóstico personalizado, o a aquellos otros demandantes que, por el contrario, solo requieren servicios especializados de apoyo en la búsqueda de empleo. Ello, sin duda, requiere también contar con financiación adecuada y una dotación suficiente de profesionales orientadores en las oficinas de empleo, capaces de priorizar la colocación en coherencia con el perfil de cada demandante.
Esta es la línea mayoritaria en la transformación de los servicios de empleo de cara a una mayor eficiencia, que se está incorporando en los países a partir del trabajo desarrollado en experiencias compartidas tanto en el marco de la Asociación Mundial de Servicios Públicos de Empleo (WAPES), como en el marco de la Unión Europea, por la Red SPE-EU que agrupa a los servicios públicos de empleo europeos. Se espera que todo ello contribuya al dinamismo de los servicios públicos de empleo, otorgándoles un mayor potencial para la intermediación eficaz en el mercado de trabajo.
Esta transformación abarca también las posibilidades de impulsar aún más la colaboración público privada y enfocar la búsqueda de empleo con énfasis en la caracterización de los demandantes de empleo, la identificación de su grado de empleabilidad y el tratamiento personalizado para garantizar la inserción en las nuevas ocupaciones y su mejor adecuación a las necesidades del tejido productivo identificadas.
Todo ello se enmarca actualmente en la reforma de las políticas activas de empleo contemplada en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; en concreto en el componente 23 «Nuevas políticas públicas para un mercado de trabajo dinámico, resiliente e inclusivo» en la que se incluye la reforma dirigida a la digitalización del SPE para su modernización y eficiencia.
107. Real Decreto legislativo 3/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Empleo.
108. Cueto, B. y Suárez, P., «Un análisis del servicio público de empleo como método de búsqueda de trabajo», en Ekonomiaz núm. 93: Servicios Públicos de Empleo. Análisis y Perspectivas, 2018. Entre los métodos de búsqueda de empleo señalados en el Reglamento UE 1897/2000 están los formales —contacto con una oficina pública o privada de empleo— e informales, que incluyen el contacto directo con empresas, consulta a amigos, familiares, sindicatos, etc., publicar o responder anuncios, estudiar anuncios, hacer entrevistas o exámenes, búsqueda de medios y equipos y de permisos o financiación para establecerse por su cuenta y otros métodos.
La intermediación de los servicios públicos de
empleo
En este sentido, el papel de los servicios públicos de empleo es fundamental para lograr el mejor encaje entre la oferta y demanda de empleo. En esta función de intermediación, que tiene la consideración de servicio de carácter público107, participa también el sector privado, a raíz de los cambios normativos que regularon la entrada en dicha actividad por parte de las agencias privadas de colocación mediante la colaboración público-privada. De hecho, los servicios públicos de empleo son responsables, en el marco de los convenios suscritos con las agencias privadas de colocación, de dicha colaboración, de las actuaciones y colocaciones realizadas por estas, y de buscar la complementariedad entre las acciones desarrolladas por ambos.
No obstante, el recurso a los servicios de empleo, públicos y privados, como método de búsqueda de empleo ha sido tradicionalmente reducido en España en relación a otros métodos informales, en la línea de otros Estados miembros108. Tan solo en cuatro Estados miembros se recurre a las oficinas públicas de empleo como principal método de búsqueda. España comparte este patrón, siendo los métodos informales —entre otros, pregunta a amigos, familiares, contactos directos con empresas o consultas de ofertas en medios de comunicación— utilizados por tres cuartas partes de los desempleados. Se constata, además, un sesgo en el recurso a los servicios de empleo, que en general aumenta con la edad y se concentra, por otro lado, en los grupos de baja cualificación y con mayores problemas de empleabilidad; las personas jóvenes, en cambio, tienden a utilizar métodos informales, principalmente las redes sociales.
El objetivo, por tanto, es lograr que los servicios de empleo, públicos y privados, logren el encaje entre la oferta y la demanda de forma ágil y exitosa, convirtiéndose en un recurso eficaz de búsqueda de empleo e inserción laboral. Y ello con dos direcciones claras; por un lado, atendiendo a los desempleados de cara a su inserción laboral, y por otro, avanzando en la prospección y detección de necesidades formativas del tejido productivo para poder proporcionar un asesoramiento empresarial adecuado que responda a las necesidades de la demanda, y anticipar las necesidades formativas y su traslación al sistema educativo-formativo. Esto requiere, a su vez, reformular en profundidad el papel y la ejecutoria de los observatorios, en especial del Observatorio de empleo del SEPE.
En este sentido, las nuevas tecnologías suponen una oportunidad para el desarrollo de la intermediación. La utilización de herramientas de prospección de forma sistematizada puede contribuir a anticipar estas necesidades y facilitar la adaptación, así como el tratamiento de datos masivos de los trabajadores y vacantes mediante el uso de big data o la posibilidad de trabajar con datos en red sobre la base de la colaboración entre servicios de empleo, públicos y privados que pueden facilitar un mejor ajuste (se está trabajando actualmente en el desarrollo de la herramienta Senda que el SEPE pondrá a disposición del público en general, aunque en una primera fase lo hará con los servicios públicos de empleo autonómicos).
Pero también en relación con la orientación personalizada, que es clave para detectar las necesidades de los trabajadores y favorecer su inserción o reinserción laboral. La utilización de nuevas tecnologías de evaluación del perfil de los solicitantes de empleo —perfilado estadístico— pueden ayudar a identificar los grupos con mayor riesgo de desempleo (colectivos de mujeres, jóvenes con menor nivel de formación, parados de larga duración), de manera que reciban un apoyo más específico e intensivo, a través de un diagnóstico personalizado, o a aquellos otros demandantes que, por el contrario, solo requieren servicios especializados de apoyo en la búsqueda de empleo. Ello, sin duda, requiere también contar con financiación adecuada y una dotación suficiente de profesionales orientadores en las oficinas de empleo, capaces de priorizar la colocación en coherencia con el perfil de cada demandante.
Esta es la línea mayoritaria en la transformación de los servicios de empleo de cara a una mayor eficiencia, que se está incorporando en los países a partir del trabajo desarrollado en experiencias compartidas tanto en el marco de la Asociación Mundial de Servicios Públicos de Empleo (WAPES), como en el marco de la Unión Europea, por la Red SPE-EU que agrupa a los servicios públicos de empleo europeos. Se espera que todo ello contribuya al dinamismo de los servicios públicos de empleo, otorgándoles un mayor potencial para la intermediación eficaz en el mercado de trabajo.
Esta transformación abarca también las posibilidades de impulsar aún más la colaboración público privada y enfocar la búsqueda de empleo con énfasis en la caracterización de los demandantes de empleo, la identificación de su grado de empleabilidad y el tratamiento personalizado para garantizar la inserción en las nuevas ocupaciones y su mejor adecuación a las necesidades del tejido productivo identificadas.
Todo ello se enmarca actualmente en la reforma de las políticas activas de empleo contemplada en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; en concreto en el componente 23 «Nuevas políticas públicas para un mercado de trabajo dinámico, resiliente e inclusivo» en la que se incluye la reforma dirigida a la digitalización del SPE para su modernización y eficiencia.
107. Real Decreto legislativo 3/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Empleo.
108. Cueto, B. y Suárez, P., «Un análisis del servicio público de empleo como método de búsqueda de trabajo», en Ekonomiaz núm. 93: Servicios Públicos de Empleo. Análisis y Perspectivas, 2018. Entre los métodos de búsqueda de empleo señalados en el Reglamento UE 1897/2000 están los formales —contacto con una oficina pública o privada de empleo— e informales, que incluyen el contacto directo con empresas, consulta a amigos, familiares, sindicatos, etc., publicar o responder anuncios, estudiar anuncios, hacer entrevistas o exámenes, búsqueda de medios y equipos y de permisos o financiación para establecerse por su cuenta y otros métodos.