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Los desajustes a medio plazo: previsiones sobre la demanda de empleo
para España

A medio plazo, muchos de estos desajustes ya visibles se acentuarán, dado que el esperable crecimiento económico que debe impulsar el PRTR generará más demanda de reposición en todas las actividades y más demanda nueva en las que ya están surgiendo al calor de la transición digital y ecológica.

En este sentido, hay que recordar que, incluso esperando pérdidas de empleos en ocupaciones y actividades denominadas redundantes, que deben dar paso a otras distintas (y que desde luego se deben acompañar de medidas que garanticen una transición justa), no se trata de un cambio completo en el esquema ocupacional, sino que la mayor parte de los empleos actuales permanecerán, lo que obliga a anticipar su reposición.

Con datos de la OCDE, en torno a un 52 por 100 de los empleos estaría en riesgo de automatización a raíz de la digitalización; pero solo el 22 por 100 en riesgo elevado, correspondiendo el 30 por 100 restante a riesgo significativo de cambios, que apuntan más a mutaciones en los contenidos del puesto de trabajo, a nuevos requerimientos de competencias para su desempeño y a mayor hibridación humano-máquina (en sentido amplio, incluyendo las tecnologías digitales)106 que a desaparición de los puestos. Y el otro 48 por 100 de los empleos permanecería, en líneas generales, sin cambios sustanciales, aunque seguramente también con nuevos requerimientos en competencias digitales en casi todos los casos.

Atendiendo con ello a una doble proyección en el cálculo de los saldos futuros de empleo para 2030, el Cedefop calcula (y actualiza periódicamente), para varios escenarios más o menos optimistas sobre el ciclo, previsiones detalladas sobre la demanda acumulada de empleo generada por la expansión de las actividades económicas y de las ocupaciones y la derivada de la necesidad estimada de reposición del empleo en ese plazo. La última proyección, con los datos de base de 2018, recuerda que se trata de 12 millones de puestos a cubrir hasta 2030, lo que recuerda el esfuerzo a realizar en preparar la oferta de trabajo para ello, formando y recualificando a un ingente número de personas, tanto en las competencias específicas necesarias para los distintos grupos de ocupación (y actividades productivas) como en las competencias y cualificaciones generales.

Entre las competencias de este tipo más demandadas para 2025 se encuentran las derivadas de la digitalización, que no se agotan en las propias competencias digitales, sino que incorporan otras nuevas, porque las transforman, como la capacidad de coordinación y colaboración en equipos de trabajo, que se hace más compleja en entornos humano-máquina y en contextos presenciales o remotos, la capacidad de adaptación, y la flexibilidad cognitiva. Y con atención al impacto que tenga en todo ello la demanda europea, previsiblemente más conectada entre todos los países.

Cuadro R-3. Requerimientos de empleo en España y en la UE-27 hasta 2030: proyecciones del Cedefop

Los desajustes a medio plazo: previsiones sobre la demanda de empleo para España

A medio plazo, muchos de estos desajustes ya visibles se acentuarán, dado que el esperable crecimiento económico que debe impulsar el PRTR generará más demanda de reposición en todas las actividades y más demanda nueva en las que ya están surgiendo al calor de la transición digital y ecológica.

En este sentido, hay que recordar que, incluso esperando pérdidas de empleos en ocupaciones y actividades denominadas redundantes, que deben dar paso a otras distintas (y que desde luego se deben acompañar de medidas que garanticen una transición justa), no se trata de un cambio completo en el esquema ocupacional, sino que la mayor parte de los empleos actuales permanecerán, lo que obliga a anticipar su reposición.

Con datos de la OCDE, en torno a un 52 por 100 de los empleos estaría en riesgo de automatización a raíz de la digitalización; pero solo el 22 por 100 en riesgo elevado, correspondiendo el 30 por 100 restante a riesgo significativo de cambios, que apuntan más a mutaciones en los contenidos del puesto de trabajo, a nuevos requerimientos de competencias para su desempeño y a mayor hibridación humano-máquina (en sentido amplio, incluyendo las tecnologías digitales)106 que a desaparición de los puestos. Y el otro 48 por 100 de los empleos permanecería, en líneas generales, sin cambios sustanciales, aunque seguramente también con nuevos requerimientos en competencias digitales en casi todos los casos.

Atendiendo con ello a una doble proyección en el cálculo de los saldos futuros de empleo para 2030, el Cedefop calcula (y actualiza periódicamente), para varios escenarios más o menos optimistas sobre el ciclo, previsiones detalladas sobre la demanda acumulada de empleo generada por la expansión de las actividades económicas y de las ocupaciones y la derivada de la necesidad estimada de reposición del empleo en ese plazo. La última proyección, con los datos de base de 2018, recuerda que se trata de 12 millones de puestos a cubrir hasta 2030, lo que recuerda el esfuerzo a realizar en preparar la oferta de trabajo para ello, formando y recualificando a un ingente número de personas, tanto en las competencias específicas necesarias para los distintos grupos de ocupación (y actividades productivas) como en las competencias y cualificaciones generales.

Entre las competencias de este tipo más demandadas para 2025 se encuentran las derivadas de la digitalización, que no se agotan en las propias competencias digitales, sino que incorporan otras nuevas, porque las transforman, como la capacidad de coordinación y colaboración en equipos de trabajo, que se hace más compleja en entornos humano-máquina y en contextos presenciales o remotos, la capacidad de adaptación, y la flexibilidad cognitiva. Y con atención al impacto que tenga en todo ello la demanda europea, previsiblemente más conectada entre todos los países.

Cuadro R-3. Requerimientos de empleo en España y en la UE-27 hasta 2030: proyecciones del Cedefop