Panorama de la negociación colectiva
Las principales cifras de la negociación colectiva reflejan una variable central de las relaciones laborales en un año determinado, entre otras cosas cuantificando el volumen de empresas y de población asalariada que se benefician de unas condiciones de trabajo pactadas en las correspondientes mesas de negociación.
En 2021 había 3.367 convenios colectivos con efectos económicos conocidos y registrados para ese año, que afectaban a 937.160 empresas y a 8.745.986 personas trabajadoras (cuadro A-20). De estas cifras, la mayoría de los convenios correspondía a los de ámbito de empresa (2.259) que afectaban a 561.717 personas trabajadoras. El mayor volumen de estas, 8,18 millones, estaba cubierto, sin embargo, por los 808 convenios de ámbito superior a la empresa registrados, fundamentalmente convenios estatales, autonómicos y provinciales de sector, y convenios de grupos de empresas.
Atendiendo al ámbito temporal de efectos, 2.656 eran convenios revisados, es decir, plurianuales que habían iniciado sus efectos económicos en años anteriores y que abarcaban también a 2021, y afectaban al mayor volumen de personas trabajadoras, 6,07 millones. Por otra parte, los convenios que iniciaban sus efectos económicos en 2021, con una vigencia que puede a su vez ser anual o plurianual, fueron 711 para 2,67 millones de personas trabajadoras.
Se trata de datos acumulados de registro que llegan hasta marzo de 2022, dado el carácter continuado de la Estadística de Convenios Colectivos. Con esa provisionalidad que aún tienen, que obliga a interpretarlos con cautela, ya que en meses posteriores irán incorporándose al registro nuevos convenios, se puede observar que en 2021 no se habían alcanzado los niveles de negociación de los dos años anteriores a 2020 para ese mismo periodo.
En efecto, los datos básicos referidos a 2021 en volumen de convenios, empresas y personas trabajadoras eran muy similares a los correspondientes al año de la pandemia. Comparando periodos homogéneos de registro, dichas cifras eran, en este último, de 3.445 convenios, 994.600 empresas y 8,48 millones de personas trabajadoras afectadas. Ello, pese a que en 2021 parecen haber repuntado los convenios firmados por nuevas unidades de negociación. En dicho año, con datos hasta marzo de 2022, se habían firmado 269 nuevos primeros convenios, un 38,7 por 100 más que en 2020, con un año más de registro, y el 62,4 por 100 del total de nuevas unidades de negociación correspondientes a 2019, un año ya cerrado. Estas nuevas unidades, sin embargo, siguieron aportando cifras relativamente bajas de personas trabajadoras afectadas, con una media de 430.
En 2019 y 2018 la cifra de convenios colectivos registrados hasta marzo del año siguiente superaba los cuatro mil (4.028 y 4.116 respectivamente), las empresas eran 1,2 millones en ambos años, y las personas trabajadoras afectadas por aquellos estaban en torno a los diez millones (10,11 y 9,9 millones, respectivamente).
Es necesario insistir, no obstante, en que los datos de negociación registrada de 2021 adolecen todavía de una acusada provisionalidad, y de ellos no cabe extraer conclusiones más allá de la situación que reflejan para ese concreto periodo de registro a marzo de 2022. Habrá que esperar, por tanto, hasta el cierre registral de 2021 y 2020 para observar si la tendencia de mejora de las principales cifras de la negociación colectiva que se había ido consolidando en el periodo de recuperación posterior a la crisis financiera de 2008 se ha podido ver afectada, y en qué medida, en estos dos últimos ejercicios.
Hasta finales del primer trimestre de 2022, pues, y comparando los datos de 2021 con los correspondientes al último año ya cerrado estadísticamente, en este caso 2019, se había cerrado el 60,8 por 100 de
la negociación colectiva para el 76,7 por 100 de las personas trabajadoras potencialmente cubiertas por ella, un volumen de negociación colectiva completada similar a la correspondiente a 2020 y, como sucediera en este último, menor que en los años anteriores (gráfico 11).
Por grandes ámbitos funcionales, y siempre en relación al último año con datos completos, se había completado el 58,4 por 100 de la negociación de empresa, para el 61 por 100 de las personas trabajadoras cubiertas por convenios de ese ámbito, frente al 70 por 100 de los convenios de sector, que sumaban el 78,1 por 100 de las personas incluidas en este ámbito negocial.
Por ámbito temporal de efectos, las revisiones de convenios registradas (con inicio de efectos anterior a 2021) alcanzaban el 63,7 por 100 (el 68,8 por 100 de las personas trabajadoras con este tipo de convenio), mientras que los convenios de nueva firma (con inicio de efectos en 2021) suponían el 51,8 por 100, pero afectaban a una cifra incluso algo por encima de la de 2019.
De cara a la negociación salarial, entre los elementos de contexto relevantes en 2021 se situaron, por una parte, un crecimiento gradual de la actividad económica a lo largo del año, aunque inferior al esperado, que permitió una recuperación progresiva del empleo hasta superar los niveles de ocupación prepandemia37.
Por otra parte, sin embargo, se inició desde los meses de primavera una senda de crecimiento de la inflación, inicialmente provocada por el aumento de los precios de la energía, que se fue acelerando y motivó que el IPC medio del año se situase por encima del 3 por 100, bastante más elevado que en años anteriores dentro del último decenio, terminando con un alza del 6,5 por 100 anual en el mes de diciembre. Lo primero es relevante para observar el efecto sobre el poder adquisitivo de los salarios pactados en el conjunto de la negociación colectiva; lo segundo, para observar el efecto de las cláusulas de garantía salarial en aquellos convenios colectivos que las tuvieran incorporadas38.
A diferencia de años anteriores, además, las comisiones negociadoras de los convenios colectivos de 2021 no han dispuesto de un marco de referencia concertado a nivel interconfederal para abordar las variaciones salariales, al haber finalizado el año anterior la vigencia del IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (IV AENC 2018, 2019 y 2020). En este sentido, se han llevado a cabo durante los primeros meses de 2022 reuniones en el marco del diálogo social bipartito para negociar un nuevo AENC dentro de un complejo escenario de inflación fuertemente condicionado por la actual situación geopolítica desencadenada por la guerra en Ucrania y sus efectos en la economía.
Dentro de los anteriores elementos de contexto, los 3.367 convenios colectivos con efectos económicos en 2021 registrados hasta marzo del año siguiente, que afectaban a 8,7 millones de personas trabajadoras, recogieron una variación salarial revisada del 1,70 por 100 (gráfico 12). Una vez más hay que recordar
que se trata de datos muy provisionales que irán variando probablemente a medida que entren en el registro nuevos convenios, pues como ya se ha mencionado, la negociación colectiva completada hasta ese periodo seguía siendo más parecida a la de 2020 e inferior a la de los años anteriores.
Pero, con esa reserva, cabe señalar dos aspectos relevantes. En primer lugar, el mencionado incremento salarial fue parecido al de 2020 (con datos ya cercanos al cierre), así como al de 2018 (con datos definitivos), y claramente inferior al de 2019, también con datos definitivos (gráfico 12). Cabe recordar que, para esos tres años, el IV AENC 2018, 2019 y 2020 recogía, entre otras recomendaciones salariales integradas, unos incrementos consistentes en una parte fija de en torno a un 2 por 100 y una parte variable del 1 por 100 ligada a los conceptos que en cada convenio se determinen.
En segundo lugar, por primera vez en varios años la variación salarial pactada final, o revisada, fue superior al incremento pactado inicial, del 1,49 por 100, al haberse activado el grueso de las cláusulas de revisión salarial de los convenios colectivos que las tenían incorporadas. Este tipo de mecanismos de revisión continuaron estando presentes en 2021 en una proporción de convenios relativamente baja (el 13,3 por 100 del total) y siguieron afectando asimismo a una proporción minoritaria de personas trabajadoras (el 16,3 por 100). Son porcentajes, muy similares a los de 2020 e inferiores a 2019 ya con datos definitivos de registro, que indican que tales previsiones convencionales seguirían en gran medida dentro de una tendencia plana también en el último año analizado.
Las anteriores son cifras globales que esconden, sin embargo, algunas diferencias en atención a determinadas variables de clasificación de los convenios. Así, a las ligeras diferencias que cabe apreciar por grandes ámbitos funcionales de la negociación (gráfico 12), que cabe recordar afectan a un volumen muy distinto de personas trabajadoras, hay que añadir unos incrementos salariales que fueron algo mayores en los convenios revisados, con inicio de efectos anterior a 2021 (1,81 por 100), frente a los convenios firmados, que iniciaron sus efectos económicos en este último año (1,47 por 100). Dentro de estos, la mayor subida la registraron los convenios de vigencia anual, solo para 2021 (1,97 por 100), frente a los de vigencia plurianual (1,38 por 100) pero que afectan a un número mucho mayor de personas trabajadoras dentro de este ámbito (2,28 millones frente a 382.540 los mencionados anuales).
Dentro de la negociación de ámbito de empresa, el mayor incremento lo registraron los convenios de la empresa privada (1,70 por 100), situándose la negociación de ámbito público en torno al 1 por 100. Por su parte, en la negociación de ámbito supraempresarial se situaron en la media los convenios de sector provinciales (1,73 por 100), por encima los de sector autonómicos (1,98 por 100), y por debajo los de sector estatal (1,58 por 100). Estos tres grandes ámbitos territoriales afectaron a proporciones diferentes de personas trabajadoras, respectivamente el 36, el 25 y el 38 por 100 del total con convenio de ámbito superior a la empresa.
La mayoría de convenios (el 22,6 por 100), de empresas (el 24,6) y de personas trabajadoras afectadas (el 32,2) se situó dentro del tramo de aumentos salariales del 1 al 1,50 por 100, con un incremento salarial medio en ese tramo del 1,21 por 100. Le siguieron, en porcentaje de personas trabajadoras afectadas, otros tres tramos centrales. De ellos, un 13,6 por 100 de personas trabajadoras se situaron en una banda entre 1,51 y 2 por 100 de aumento, con un incremento salarial medio del 1,92 por 100. Otro 13 por 100 se situó en el tramo entre 0,50 y 0,99 de aumento, y un 12,8 por 100 en el tramo entre 2,01 y 2,50. Fueron relevantes los extremos del rango de incrementos salariales. Así, un 19 por 100 de convenios, que afectaban al 12,9 por 100 de personas trabajadoras registraron una congelación salarial, mientras que otro 12,8 por 100 de convenios, que afectaban al 10,2 por 100 de personas trabajadoras, recogieron aumentos salariales superiores al 3 por 100, con un incremento medio del 5,37 por 100 en dicho tramo.
Por grandes sectores, el mayor incremento salarial medio lo registró la construcción (2,54 por 100), con ligeras diferencias entre los convenios de empresa y los de ámbito superior. Le siguió el sector agrario con un incremento medio del 1,95 por 100. Por su parte, los convenios del sector servicios, que afectan a la mayor proporción de empresas y de personas trabajadoras, recogieron una variación salarial media del 1,66 por 100, frente al 1,53 por 100 en la industria.
El cambio de rumbo del IPC en 2021 y la cuantía alcanzada por la inflación media del año determinaron que, pese a registrarse una variación positiva de los salarios pactados como la que se ha descrito, en
términos medios, los salarios pactados reales perdiesen poder adquisitivo (gráfico 13). Estos quedaron, así, en un valor (–1,38 por 100) inferior incluso al de otros ejercicios en los que también se produjo esa pérdida en el último decenio, bien dentro de un escenario de crisis (2012 y 2013) o ya durante la recuperación posterior
(2017). De esta forma se truncó la tendencia de crecimiento de los salarios pactados reales que había predominado, con la excepción de 2017, desde la recuperación iniciada en 2014.
Frente a la evolución a lo largo de 2021 de los principales elementos de contexto antes mencionados, en los que parecía afianzarse una recuperación sostenida de la actividad y del empleo, y en los que la tendencia seguida por la inflación parecía
mantener un carácter más coyuntural y limitado en el tiempo, en los primeros meses de 2022, especialmente a partir de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, dicho escenario y del empleo se ha tornado más complejo e incierto.
A la vista de ese nuevo escenario se pone aún más de manifiesto la trascendencia de la negociación colectiva, que en España representa, por las características y el alcance del sistema, un valor central en la ordenación de las relaciones laborales. La negociación cada año de miles de convenios colectivos que benefician a más de un millón de empresas y, en el último decenio, a entre 10 y 11,4 millones de trabajadoras y trabajadores asalariados (cuadro A-20), sin excepción ni siquiera en lo peor de la pandemia, supone un instrumento clave para contribuir a consolidar la recuperación pospandemia favoreciendo la sostenibilidad de las empresas y del empleo.
37. Véanse, respectivamente, capítulo I, y apartado 1.1 (Mercado de trabajo y política de empleo) de esta Memoria.
38. La senda alcista seguida por la inflación en 2021 y los primeros meses de 2022 llevó al Gobierno a convocar a los interlocutores sociales en marzo de este último año para la definición de un pacto de rentas que contribuyese a evitar una espiral inflacionista, atenuando los efectos y repartiendo los costes de la escalada de precios.
Panorama de la negociación colectiva
Las principales cifras de la negociación colectiva reflejan una variable central de las relaciones laborales en un año determinado, entre otras cosas cuantificando el volumen de empresas y de población asalariada que se benefician de unas condiciones de trabajo pactadas en las correspondientes mesas de negociación.
En 2021 había 3.367 convenios colectivos con efectos económicos conocidos y registrados para ese año, que afectaban a 937.160 empresas y a 8.745.986 personas trabajadoras (cuadro A-20). De estas cifras, la mayoría de los convenios correspondía a los de ámbito de empresa (2.259) que afectaban a 561.717 personas trabajadoras. El mayor volumen de estas, 8,18 millones, estaba cubierto, sin embargo, por los 808 convenios de ámbito superior a la empresa registrados, fundamentalmente convenios estatales, autonómicos y provinciales de sector, y convenios de grupos de empresas.
Atendiendo al ámbito temporal de efectos, 2.656 eran convenios revisados, es decir, plurianuales que habían iniciado sus efectos económicos en años anteriores y que abarcaban también a 2021, y afectaban al mayor volumen de personas trabajadoras, 6,07 millones. Por otra parte, los convenios que iniciaban sus efectos económicos en 2021, con una vigencia que puede a su vez ser anual o plurianual, fueron 711 para 2,67 millones de personas trabajadoras.
Se trata de datos acumulados de registro que llegan hasta marzo de 2022, dado el carácter continuado de la Estadística de Convenios Colectivos. Con esa provisionalidad que aún tienen, que obliga a interpretarlos con cautela, ya que en meses posteriores irán incorporándose al registro nuevos convenios, se puede observar que en 2021 no se habían alcanzado los niveles de negociación de los dos años anteriores a 2020 para ese mismo periodo.
En efecto, los datos básicos referidos a 2021 en volumen de convenios, empresas y personas trabajadoras eran muy similares a los correspondientes al año de la pandemia. Comparando periodos homogéneos de registro, dichas cifras eran, en este último, de 3.445 convenios, 994.600 empresas y 8,48 millones de personas trabajadoras afectadas. Ello, pese a que en 2021 parecen haber repuntado los convenios firmados por nuevas unidades de negociación. En dicho año, con datos hasta marzo de 2022, se habían firmado 269 nuevos primeros convenios, un 38,7 por 100 más que en 2020, con un año más de registro, y el 62,4 por 100 del total de nuevas unidades de negociación correspondientes a 2019, un año ya cerrado. Estas nuevas unidades, sin embargo, siguieron aportando cifras relativamente bajas de personas trabajadoras afectadas, con una media de 430.
En 2019 y 2018 la cifra de convenios colectivos registrados hasta marzo del año siguiente superaba los cuatro mil (4.028 y 4.116 respectivamente), las empresas eran 1,2 millones en ambos años, y las personas trabajadoras afectadas por aquellos estaban en torno a los diez millones (10,11 y 9,9 millones, respectivamente).
Es necesario insistir, no obstante, en que los datos de negociación registrada de 2021 adolecen todavía de una acusada provisionalidad, y de ellos no cabe extraer conclusiones más allá de la situación que reflejan para ese concreto periodo de registro a marzo de 2022. Habrá que esperar, por tanto, hasta el cierre registral de 2021 y 2020 para observar si la tendencia de mejora de las principales cifras de la negociación colectiva que se había ido consolidando en el periodo de recuperación posterior a la crisis financiera de 2008 se ha podido ver afectada, y en qué medida, en estos dos últimos ejercicios.
Hasta finales del primer trimestre de 2022, pues, y comparando los datos de 2021 con los correspondientes al último año ya cerrado estadísticamente, en este caso 2019, se había cerrado el 60,8 por 100 de la negociación colectiva para el 76,7 por 100 de las personas trabajadoras potencialmente cubiertas por ella, un volumen de negociación colectiva completada similar a la correspondiente a 2020 y, como sucediera en este último, menor que en los años anteriores (gráfico 11).
Por grandes ámbitos funcionales, y siempre en relación al último año con datos completos, se había completado el 58,4 por 100 de la negociación de empresa, para el 61 por 100 de las personas trabajadoras cubiertas por convenios de ese ámbito, frente al 70 por 100 de los convenios de sector, que sumaban el 78,1 por 100 de las personas incluidas en este ámbito negocial.
Por ámbito temporal de efectos, las revisiones de convenios registradas (con inicio de efectos anterior a 2021) alcanzaban el 63,7 por 100 (el 68,8 por 100 de las personas trabajadoras con este tipo de convenio), mientras que los convenios de nueva firma (con inicio de efectos en 2021) suponían el 51,8 por 100, pero afectaban a una cifra incluso algo por encima de la de 2019.
De cara a la negociación salarial, entre los elementos de contexto relevantes en 2021 se situaron, por una parte, un crecimiento gradual de la actividad económica a lo largo del año, aunque inferior al esperado, que permitió una recuperación progresiva del empleo hasta superar los niveles de ocupación prepandemia37.
Por otra parte, sin embargo, se inició desde los meses de primavera una senda de crecimiento de la inflación, inicialmente provocada por el aumento de los precios de la energía, que se fue acelerando y motivó que el IPC medio del año se situase por encima del 3 por 100, bastante más elevado que en años anteriores dentro del último decenio, terminando con un alza del 6,5 por 100 anual en el mes de diciembre. Lo primero es relevante para observar el efecto sobre el poder adquisitivo de los salarios pactados en el conjunto de la negociación colectiva; lo segundo, para observar el efecto de las cláusulas de garantía salarial en aquellos convenios colectivos que las tuvieran incorporadas38.
A diferencia de años anteriores, además, las comisiones negociadoras de los convenios colectivos de 2021 no han dispuesto de un marco de referencia concertado a nivel interconfederal para abordar las variaciones salariales, al haber finalizado el año anterior la vigencia del IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (IV AENC 2018, 2019 y 2020). En este sentido, se han llevado a cabo durante los primeros meses de 2022 reuniones en el marco del diálogo social bipartito para negociar un nuevo AENC dentro de un complejo escenario de inflación fuertemente condicionado por la actual situación geopolítica desencadenada por la guerra en Ucrania y sus efectos en la economía.
Dentro de los anteriores elementos de contexto, los 3.367 convenios colectivos con efectos económicos en 2021 registrados hasta marzo del año siguiente, que afectaban a 8,7 millones de personas trabajadoras, recogieron una variación salarial revisada del 1,70 por 100 (gráfico 12). Una vez más hay que recordar que se trata de datos muy provisionales que irán variando probablemente a medida que entren en el registro nuevos convenios, pues como ya se ha mencionado, la negociación colectiva completada hasta ese periodo seguía siendo más parecida a la de 2020 e inferior a la de los años anteriores.
Pero, con esa reserva, cabe señalar dos aspectos relevantes. En primer lugar, el mencionado incremento salarial fue parecido al de 2020 (con datos ya cercanos al cierre), así como al de 2018 (con datos definitivos), y claramente inferior al de 2019, también con datos definitivos (gráfico 12). Cabe recordar que, para esos tres años, el IV AENC 2018, 2019 y 2020 recogía, entre otras recomendaciones salariales integradas, unos incrementos consistentes en una parte fija de en torno a un 2 por 100 y una parte variable del 1 por 100 ligada a los conceptos que en cada convenio se determinen.
En segundo lugar, por primera vez en varios años la variación salarial pactada final, o revisada, fue superior al incremento pactado inicial, del 1,49 por 100, al haberse activado el grueso de las cláusulas de revisión salarial de los convenios colectivos que las tenían incorporadas. Este tipo de mecanismos de revisión continuaron estando presentes en 2021 en una proporción de convenios relativamente baja (el 13,3 por 100 del total) y siguieron afectando asimismo a una proporción minoritaria de personas trabajadoras (el 16,3 por 100). Son porcentajes, muy similares a los de 2020 e inferiores a 2019 ya con datos definitivos de registro, que indican que tales previsiones convencionales seguirían en gran medida dentro de una tendencia plana también en el último año analizado.
Las anteriores son cifras globales que esconden, sin embargo, algunas diferencias en atención a determinadas variables de clasificación de los convenios. Así, a las ligeras diferencias que cabe apreciar por grandes ámbitos funcionales de la negociación (gráfico 12), que cabe recordar afectan a un volumen muy distinto de personas trabajadoras, hay que añadir unos incrementos salariales que fueron algo mayores en los convenios revisados, con inicio de efectos anterior a 2021 (1,81 por 100), frente a los convenios firmados, que iniciaron sus efectos económicos en este último año (1,47 por 100). Dentro de estos, la mayor subida la registraron los convenios de vigencia anual, solo para 2021 (1,97 por 100), frente a los de vigencia plurianual (1,38 por 100) pero que afectan a un número mucho mayor de personas trabajadoras dentro de este ámbito (2,28 millones frente a 382.540 los mencionados anuales).
Dentro de la negociación de ámbito de empresa, el mayor incremento lo registraron los convenios de la empresa privada (1,70 por 100), situándose la negociación de ámbito público en torno al 1 por 100. Por su parte, en la negociación de ámbito supraempresarial se situaron en la media los convenios de sector provinciales (1,73 por 100), por encima los de sector autonómicos (1,98 por 100), y por debajo los de sector estatal (1,58 por 100). Estos tres grandes ámbitos territoriales afectaron a proporciones diferentes de personas trabajadoras, respectivamente el 36, el 25 y el 38 por 100 del total con convenio de ámbito superior a la empresa.
La mayoría de convenios (el 22,6 por 100), de empresas (el 24,6) y de personas trabajadoras afectadas (el 32,2) se situó dentro del tramo de aumentos salariales del 1 al 1,50 por 100, con un incremento salarial medio en ese tramo del 1,21 por 100. Le siguieron, en porcentaje de personas trabajadoras afectadas, otros tres tramos centrales. De ellos, un 13,6 por 100 de personas trabajadoras se situaron en una banda entre 1,51 y 2 por 100 de aumento, con un incremento salarial medio del 1,92 por 100. Otro 13 por 100 se situó en el tramo entre 0,50 y 0,99 de aumento, y un 12,8 por 100 en el tramo entre 2,01 y 2,50. Fueron relevantes los extremos del rango de incrementos salariales. Así, un 19 por 100 de convenios, que afectaban al 12,9 por 100 de personas trabajadoras registraron una congelación salarial, mientras que otro 12,8 por 100 de convenios, que afectaban al 10,2 por 100 de personas trabajadoras, recogieron aumentos salariales superiores al 3 por 100, con un incremento medio del 5,37 por 100 en dicho tramo.
Por grandes sectores, el mayor incremento salarial medio lo registró la construcción (2,54 por 100), con ligeras diferencias entre los convenios de empresa y los de ámbito superior. Le siguió el sector agrario con un incremento medio del 1,95 por 100. Por su parte, los convenios del sector servicios, que afectan a la mayor proporción de empresas y de personas trabajadoras, recogieron una variación salarial media del 1,66 por 100, frente al 1,53 por 100 en la industria.
El cambio de rumbo del IPC en 2021 y la cuantía alcanzada por la inflación media del año determinaron que, pese a registrarse una variación positiva de los salarios pactados como la que se ha descrito, en términos medios, los salarios pactados reales perdiesen poder adquisitivo (gráfico 13). Estos quedaron, así, en un valor (–1,38 por 100) inferior incluso al de otros ejercicios en los que también se produjo esa pérdida en el último decenio, bien dentro de un escenario de crisis (2012 y 2013) o ya durante la recuperación posterior (2017). De esta forma se truncó la tendencia de crecimiento de los salarios pactados reales que había predominado, con la excepción de 2017, desde la recuperación iniciada en 2014.
Frente a la evolución a lo largo de 2021 de los principales elementos de contexto antes mencionados, en los que parecía afianzarse una recuperación sostenida de la actividad y del empleo, y en los que la tendencia seguida por la inflación parecía
mantener un carácter más coyuntural y limitado en el tiempo, en los primeros meses de 2022, especialmente a partir de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, dicho escenario y del empleo se ha tornado más complejo e incierto.
A la vista de ese nuevo escenario se pone aún más de manifiesto la trascendencia de la negociación colectiva, que en España representa, por las características y el alcance del sistema, un valor central en la ordenación de las relaciones laborales. La negociación cada año de miles de convenios colectivos que benefician a más de un millón de empresas y, en el último decenio, a entre 10 y 11,4 millones de trabajadoras y trabajadores asalariados (cuadro A-20), sin excepción ni siquiera en lo peor de la pandemia, supone un instrumento clave para contribuir a consolidar la recuperación pospandemia favoreciendo la sostenibilidad de las empresas y del empleo.
Cuadro A-20. Convenios colectivos registrados, empresas y trabajadores, 2012-2021completada