• Descarbonización: es decir, una generación que alcance la neutralidad climática en 2050, basada en el aumento de la eficiencia energética y en la electrificación de los usos finales, con un sistema eléctrico 100 por 100 renovable. En la actualidad, las perspectivas de integración de las energías renovables en los sistemas energéticos han mejorado sustancialmente, gracias a la importante reducción de costes de generación de estas tecnologías(1). España, además, presenta ventajas comparativas en este ámbito no solo por sus recursos naturales, sino porque posee unas cadenas de valor fuertemente implantadas(2), que en el sector fotovoltaico alcanza al 60 por 100 de la producción y en el eólico se eleva al 90 por 100, destacando la competitividad de la eólica marina española a nivel global.
• Distribución: una generación distribuida o descentralizada, que se refiere a la producción de electricidad, a gran o a pequeña escala, a partir de plantas —como paneles solares o aerogeneradores— que pueden ubicarse en otras zonas más allá de las grandes plantas tradicionales de generación. Una generación que suele estar conectada a las redes de distribución y que puede apoyarse en sistemas de almacenamiento propios. Las ventajas para el medio ambiente de esta generación distribuida son evidentes, ya que incrementa la participación de las renovables y, además, permite aproximar las actividades de generación y consumo, reduciendo los flujos de energía y limitando las pérdidas eléctricas y reduce la necesidad de nuevas infraestructuras de transporte y distribución, minimizando el impacto de las instalaciones eléctricas en su entorno.
• Democratización: dentro de esa generación distribuida a partir de renovables, adquiere importancia el autoconsumo, tanto empresarial como residencial. Adquiere importancia la figura del prosumidor que es aquel que, además de satisfacer su propio consumo energético, puede vender sus excedentes o almacenarlos. También, el autoconsumo puede organizarse en comunidades energéticas o miniredes, propiciando el autoconsumo colectivo, y/o recurriendo a agregadores de demanda, convirtiéndose en lo que se ha denominado centrales virtuales de energía. Desde la aprobación del Real Decreto-ley 15/2018(3), que eliminó el llamado «impuesto al sol» se ha producido un aumento significativo de instalaciones de autoconsumo en España.
• Digitalización: que, como se apunta más adelante, juega un papel esencial en la descarbonización, y en particular, en la del sector eléctrico. La hiperconectividad, la penetración del Internet de las cosas, la sensorización de activos y la aplicación de sistemas de inteligencia artificial permiten introducir medidas digitales de eficiencia energética y desarrollar nuevas medidas de flexibilidad para el sistema eléctrico, gracias a la gestión activa de la demanda de electricidad. Además, favorece esa generación distribuida o descentralizada de electricidad y las posibilidades de autoconsumo [por ejemplo, facilita la creación de mercados locales de energía, con intercambios soportados por smartcontracts (m2m) y certificados a través de la tecnología blockchain].
Recuadro R-2. Descarbonización, distribución, democratización
y digitalización
(1) IRENA, Renewable Power Generation Costs in 2020, 2021.
(2) Comparecencia de la Secretaría de Estado de Energía en el CES ante la Comisión de Trabajo para la elaboración de la Memoria socioeconómica y laboral de España, 10 de febrero de 2022.
(3) Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre, de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores.
Fuente: elaboración propia.