Evaluación y seguimiento del Plan: el papel del CES
La falta de un marco claro de evaluación es la principal carencia del Plan. Es necesario contar con un sistema de evaluación planificado, sistemático y continuado, que permita detectar no solo los resultados logrados en el corto plazo sino su impacto efectivo en el medio y largo plazo y dotar de evidencias a las decisiones de política económica. Ello requiere contar con información completa y detallada de las actuaciones realizadas, homogénea en todo el territorio, que permita evaluar de forma rigurosa, tanto de manera previa —que contribuyan a identificar las actuaciones y garantizar su coherencia con las necesidades y el diagnóstico, aumentando la transparencia y facilitando la rendición de cuentas—, intermedia —para analizar el desarrollo y reorientar a tiempo, en su caso, algunas actuaciones— y final, valorando, más allá del seguimiento, el impacto de las medidas o su efectividad y capacidad transformadora, así como la eficiencia en el uso de los recursos.
La AIReF hasta ahora ha asumido las evaluaciones de eficiencia del gasto público y está realizando la evaluación del impacto del Plan e incluso ha reforzado su estructura con una unidad específica de evaluación de políticas públicas. Sin embargo, sería conveniente contar con un organismo independiente dirigido únicamente a la evaluación de las políticas públicas, empezando por la oportunidad que ofrece la evaluación del Plan.
Además, el Consejo Económico y Social podría tener una participación más activa para detectar la falta de encaje que pueda haber entre el desarrollo del Plan y las necesidades de la economía real, identificando tanto las debilidades como los éxitos en el funcionamiento, para tratar de resolver las primeras y/o trasladar las buenas prácticas a otros ámbitos. De hecho, aunque el CES no participó inicialmente emitiendo dictamen sobre el Plan en el marco de su función consultiva, la elaboración del Plan revisado que debe acompañar a la solicitud de créditos supondría una oportunidad para recabar su opinión.
En todo caso, hay margen para institucionalizar una mayor participación, tanto en la fase actual de ejecución y seguimiento, como posteriormente, contribuyendo a la evaluación, especialmente en los ámbitos que le son propios y sobre los que puede aportar una dilatada experiencia, relacionados con el tejido productivo, el empleo, la cohesión social o la igualdad de oportunidades.
Evaluación y seguimiento
del Plan: el papel del CES
La falta de un marco claro de evaluación es la principal carencia del Plan. Es necesario contar con un sistema de evaluación planificado, sistemático y continuado, que permita detectar no solo los resultados logrados en el corto plazo sino su impacto efectivo en el medio y largo plazo y dotar de evidencias a las decisiones de política económica. Ello requiere contar con información completa y detallada de las actuaciones realizadas, homogénea en todo el territorio, que permita evaluar de forma rigurosa, tanto de manera previa —que contribuyan a identificar las actuaciones y garantizar su coherencia con las necesidades y el diagnóstico, aumentando la transparencia y facilitando la rendición de cuentas—, intermedia —para analizar el desarrollo y reorientar a tiempo, en su caso, algunas actuaciones— y final, valorando, más allá del seguimiento, el impacto de las medidas o su efectividad y capacidad transformadora, así como la eficiencia en el uso de los recursos.
La AIReF hasta ahora ha asumido las evaluaciones de eficiencia del gasto público y está realizando la evaluación del impacto del Plan e incluso ha reforzado su estructura con una unidad específica de evaluación de políticas públicas. Sin embargo, sería conveniente contar con un organismo independiente dirigido únicamente a la evaluación de las políticas públicas, empezando por la oportunidad que ofrece la evaluación del Plan.
Además, el Consejo Económico y Social podría tener una participación más activa para detectar la falta de encaje que pueda haber entre el desarrollo del Plan y las necesidades de la economía real, identificando tanto las debilidades como los éxitos en el funcionamiento, para tratar de resolver las primeras y/o trasladar las buenas prácticas a otros ámbitos. De hecho, aunque el CES no participó inicialmente emitiendo dictamen sobre el Plan en el marco de su función consultiva, la elaboración del Plan revisado que debe acompañar a la solicitud de créditos supondría una oportunidad para recabar su opinión.
En todo caso, hay margen para institucionalizar una mayor participación, tanto en la fase actual de ejecución y seguimiento, como posteriormente, contribuyendo a la evaluación, especialmente en los ámbitos que le son propios y sobre los que puede aportar una dilatada experiencia, relacionados con el tejido productivo, el empleo, la cohesión social o la igualdad de oportunidades.