Impacto económico y fiscal esperado
En el corto y medio plazo, se espera que el Plan tenga un impacto positivo sobre el crecimiento del PIB a través del impulso de la demanda derivado de la inyección de fondos públicos y de la mejora de las expectativas de los agentes económicos. Más a largo plazo, previsiblemente aumentará el crecimiento potencial, con la corrección de los desequilibrios estructurales y la reorientación del modelo productivo, sustentada en las transiciones ecológica y digital. Todo ello, no obstante, sujeto a una elevada incertidumbre por la dificultad de conocer la naturaleza concreta y el impacto de cada una de las medidas de inversión previstas, la concreción efectiva de las reformas o los efectos sobre la oferta. Y a esto habría que añadir la incertidumbre generada tras el estallido a comienzos de 2022 del conflicto bélico en Ucrania.
En cuanto al impacto fiscal del PRTR, el efecto será neutro en términos de contabilidad nacional, según ha determinado Eurostat, por lo que no incidirá en el déficit de las Administraciones públicas. No obstante, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) considera que podría tener un impacto en el saldo estructural en el largo plazo, a través de dos vías.
La primera de ellas, con un impacto positivo sobre las finanzas públicas, se produciría por el aumento del crecimiento potencial y la generación de espacios fiscales vía reformas estructurales y evaluación del gasto público. La segunda vía, con un impacto negativo, responde a la perspectiva de que a medio y largo plazo algunas inversiones acaben convirtiéndose en permanentes (aquellas que lleven asociadas, por ejemplo, gastos corrientes de conservación y mantenimiento) o que algunas reformas den lugar a aumentos del gasto futuro (como la actualización de las pensiones al IPC, o la ampliación de los servicios sanitarios o de las plazas en el ámbito educativo). Por otra parte, es posible que además las finanzas públicas deban compensar los efectos redistributivos adversos que puedan surgir de las transiciones ecológica y digital promovidas por el PRTR.
Con la información disponible no es factible, por el momento, conocer el efecto neto del Plan sobre el saldo estructural, dado que depende de los efectos a largo plazo sobre la oferta, y del calado de las reformas tributaria, laboral, de pensiones y de las Administraciones públicas. En todo caso, dada la dimensión temporal del PRTR, la AIReF considera necesario contar con mecanismos que garanticen la financiación a lo largo del tiempo de las reformas e inversiones iniciadas, sin que esto pueda suponer un incremento de la deuda pública a largo plazo.
Impacto económico y fiscal esperado
En el corto y medio plazo, se espera que el Plan tenga un impacto positivo sobre el crecimiento del PIB a través del impulso de la demanda derivado de la inyección de fondos públicos y de la mejora de las expectativas de los agentes económicos. Más a largo plazo, previsiblemente aumentará el crecimiento potencial, con la corrección de los desequilibrios estructurales y la reorientación del modelo productivo, sustentada en las transiciones ecológica y digital. Todo ello, no obstante, sujeto a una elevada incertidumbre por la dificultad de conocer la naturaleza concreta y el impacto de cada una de las medidas de inversión previstas, la concreción efectiva de las reformas o los efectos sobre la oferta. Y a esto habría que añadir la incertidumbre generada tras el estallido a comienzos de 2022 del conflicto bélico en Ucrania.
En cuanto al impacto fiscal del PRTR, el efecto será neutro en términos de contabilidad nacional, según ha determinado Eurostat, por lo que no incidirá en el déficit de las Administraciones públicas. No obstante, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) considera que podría tener un impacto en el saldo estructural en el largo plazo, a través de dos vías.
La primera de ellas, con un impacto positivo sobre las finanzas públicas, se produciría por el aumento del crecimiento potencial y la generación de espacios fiscales vía reformas estructurales y evaluación del gasto público. La segunda vía, con un impacto negativo, responde a la perspectiva de que a medio y largo plazo algunas inversiones acaben convirtiéndose en permanentes (aquellas que lleven asociadas, por ejemplo, gastos corrientes de conservación y mantenimiento) o que algunas reformas den lugar a aumentos del gasto futuro (como la actualización de las pensiones al IPC, o la ampliación de los servicios sanitarios o de las plazas en el ámbito educativo). Por otra parte, es posible que además las finanzas públicas deban compensar los efectos redistributivos adversos que puedan surgir de las transiciones ecológica y digital promovidas por el PRTR.
Con la información disponible no es factible, por el momento, conocer el efecto neto del Plan sobre el saldo estructural, dado que depende de los efectos a largo plazo sobre la oferta, y del calado de las reformas tributaria, laboral, de pensiones y de las Administraciones públicas. En todo caso, dada la dimensión temporal del PRTR, la AIReF considera necesario contar con mecanismos que garanticen la financiación a lo largo del tiempo de las reformas e inversiones iniciadas, sin que esto pueda suponer un incremento de la deuda pública a largo plazo.