Oportunidades y desafíos para la innovación en energía y clima
La innovación y las soluciones tecnológicas inducidas por ella constituyen una palanca fundamental para la transición energética. A nivel mundial, la inversión en I+D+i en materia energética ha aumentado exponencialmente a lo largo de la última década. Algunas estimaciones111 constatan que el número de patentes registradas en los últimos diez años en el ámbito de la generación renovable se ha triplicado para las tecnologías solar, eólica y bioenergética, y como resultado sus costes han descendido considerablemente, facilitando su despliegue o penetración. En la actualidad, las patentes se concentran en el desarrollo de tecnologías relacionadas con la movilidad eléctrica; y también tiene importancia la investigación en gases renovables en general, la fusión nuclear o en las tecnologías de captura, almacenamiento y uso del carbono.
La nueva Estrategia española de ciencia, tecnología e innovación para 2021-2027 prevé tres líneas estratégicas en materia de I+D+i en energía y clima: la de cambio climático y descarbonización, la de movilidad sostenible y las de ciudades y ecosistemas sostenibles. Pero en España, este impulso innovador en materia energética se enfrentará a los problemas que afectan, en general, a la I+D+i como son112: los bajos niveles de inversión en I+D pública y privada, la insuficiente coordinación en innovación entre las distintas Administraciones —dificultada por la fragmentación regulatoria entre comunidades autónomas—, la limitada absorción innovadora por parte de la pequeña empresa o la oferta insuficiente de capacidades relacionadas con la innovación. Superar estos obstáculos y promover la interrelación plena entre el conjunto de agentes e instituciones, públicos y privados, que contribuyen directa o indirectamente a la generación, difusión y aplicación del conocimiento es clave a la hora de lograr la descarbonización de la economía.
Mucha de esta investigación, aunque prometedora, todavía no se encuentran en una fase lo suficientemente madura como para ofrecer soluciones escalables a nivel tecnológico o comercial, por lo que resulta necesario garantizar un marco propicio para el desarrollo de un ecosistema de startups y de atracción de inversión extranjera. Cabe apuntar, además, la elevada potencialidad que existe en España para desarrollar nuevas tecnologías de almacenamiento —como la solar termoeléctrica— o el hidrógeno verde. El Proyecto de Ley de Fomento del ecosistema de las empresas emergentes, Ley de startups, supone un paso en la dirección adecuada113.
Además, el Plan de Recuperación ofrece la oportunidad de compartir riesgos a la hora de emprender o poner en marcha esas innovaciones aún no maduras. España cuenta con múltiples ejemplos de las oportunidades que surgen al materializar esas innovaciones en proyectos de negocios ya que otorga al tejido empresarial las ventajas de ser innovador-líder (first-mover) en tecnologías y actividades relacionadas con la transición energética.
111. IRENA, Patent Database INSPIRE (consultado en febrero 2022).
Oportunidades y desafíos
para la innovación en
energía y clima
La innovación y las soluciones tecnológicas inducidas por ella constituyen una palanca fundamental para la transición energética. A nivel mundial, la inversión en I+D+i en materia energética ha aumentado exponencialmente a lo largo de la última década. Algunas estimaciones111 constatan que el número de patentes registradas en los últimos diez años en el ámbito de la generación renovable se ha triplicado para las tecnologías solar, eólica y bioenergética, y como resultado sus costes han descendido considerablemente, facilitando su despliegue o penetración. En la actualidad, las patentes se concentran en el desarrollo de tecnologías relacionadas con la movilidad eléctrica; y también tiene importancia la investigación en gases renovables en general, la fusión nuclear o en las tecnologías de captura, almacenamiento y uso del carbono.
La nueva Estrategia española de ciencia, tecnología e innovación para 2021-2027 prevé tres líneas estratégicas en materia de I+D+i en energía y clima: la de cambio climático y descarbonización, la de movilidad sostenible y las de ciudades y ecosistemas sostenibles. Pero en España, este impulso innovador en materia energética se enfrentará a los problemas que afectan, en general, a la I+D+i como son112: los bajos niveles de inversión en I+D pública y privada, la insuficiente coordinación en innovación entre las distintas Administraciones —dificultada por la fragmentación regulatoria entre comunidades autónomas—, la limitada absorción innovadora por parte de la pequeña empresa o la oferta insuficiente de capacidades relacionadas con la innovación. Superar estos obstáculos y promover la interrelación plena entre el conjunto de agentes e instituciones, públicos y privados, que contribuyen directa o indirectamente a la generación, difusión y aplicación del conocimiento es clave a la hora de lograr la descarbonización de la economía.
Mucha de esta investigación, aunque prometedora, todavía no se encuentran en una fase lo suficientemente madura como para ofrecer soluciones escalables a nivel tecnológico o comercial, por lo que resulta necesario garantizar un marco propicio para el desarrollo de un ecosistema de startups y de atracción de inversión extranjera. Cabe apuntar, además, la elevada potencialidad que existe en España para desarrollar nuevas tecnologías de almacenamiento —como la solar termoeléctrica— o el hidrógeno verde. El Proyecto de Ley de Fomento del ecosistema de las empresas emergentes, Ley de startups, supone un paso en la dirección adecuada113.
Además, el Plan de Recuperación ofrece la oportunidad de compartir riesgos a la hora de emprender o poner en marcha esas innovaciones aún no maduras. España cuenta con múltiples ejemplos de las oportunidades que surgen al materializar esas innovaciones en proyectos de negocios ya que otorga al tejido empresarial las ventajas de ser innovador-líder (first-mover) en tecnologías y actividades relacionadas con la transición energética.