Avances en el sector de la construcción
Los problemas en la medición del PIB indicados anteriormente podrían estar detrás de la falta de coherencia (o correspondencia) entre la desfavorable evolución de la producción del sector de la construcción —medida a través de la contabilidad nacional trimestral del INE— y del índice de producción industrial, con la seguida por otros indicadores relacionados con la actividad constructora que reflejaban un mayor ritmo en la recuperación50. Entre estos últimos, destacó el aumento del empleo —con una recuperación de la afiliación a niveles previos a la crisis— o el de la producción de cemento —que superó el nivel de 2019—; y ello a pesar de las tensiones en los costes de materiales de construcción y de los incrementos históricos del precio del transporte internacional marítimo de contenedores.
En edificación, el ejercicio se inició con una caída de las licencias de obra nueva, pero su repunte a partir del segundo trimestre, el crecimiento de la compraventa de viviendas y el impulso de la rehabilitación energética de edificios prevista en el PRTR ejercerían un impacto positivo sobre la actividad. También el avance de la licitación de obra pública durante el año propició la recuperación de la construcción, tanto en edificación —sobre todo en equipamientos sanitarios—, como en obra civil —principalmente en obras de transporte y medioambiente—.
No obstante, su evolución a medio plazo es también incierta tras el conflicto en Ucrania, que podría agravar la evolución al alza de los costes de la construcción, consecuencia de la fuerte subida del precio de la energía y de las materias primas básicas. Además, la puesta en marcha de planes inversores de recuperación en muchas economías puede añadir un factor de presión al alza en los costes del sector. El único elemento que podría mitigar esas tensiones de costes es el posible efecto de la menor demanda china por su crisis inmobiliaria.
Asimismo, comenzaron a detectarse cuellos de botella en el sector en cuanto a la disponibilidad de mano de obra ante el empuje provocado por el Plan. Todo ello puso de manifiesto los riesgos a los que se enfrentan las licitaciones de obra pública, ya que la falta de mecanismos de revisión de precios en los contratos y las dificultades en los suministros de materiales perjudican al equilibrio económico de los contratos y al cumplimiento de los plazos. El Real Decreto-ley 3/2022, de 1 de marzo, mitigó en parte ese problema, pero subraya la necesidad de abordar esta cuestión para que la ejecución del PRTR llegue a buen término.
50. Por razones de normativa estadística la estimación de la producción del sector de la construcción presenta un retraso. Esto habría dado lugar a una infraestimación para 2021.
Avances en el sector de la construcción
Los problemas en la medición del PIB indicados anteriormente podrían estar detrás de la falta de coherencia (o correspondencia) entre la desfavorable evolución de la producción del sector de la construcción —medida a través de la contabilidad nacional trimestral del INE— y del índice de producción industrial, con la seguida por otros indicadores relacionados con la actividad constructora que reflejaban un mayor ritmo en la recuperación50. Entre estos últimos, destacó el aumento del empleo —con una recuperación de la afiliación a niveles previos a la crisis— o el de la producción de cemento —que superó el nivel de 2019—; y ello a pesar de las tensiones en los costes de materiales de construcción y de los incrementos históricos del precio del transporte internacional marítimo de contenedores.
En edificación, el ejercicio se inició con una caída de las licencias de obra nueva, pero su repunte a partir del segundo trimestre, el crecimiento de la compraventa de viviendas y el impulso de la rehabilitación energética de edificios prevista en el PRTR ejercerían un impacto positivo sobre la actividad. También el avance de la licitación de obra pública durante el año propició la recuperación de la construcción, tanto en edificación —sobre todo en equipamientos sanitarios—, como en obra civil —principalmente en obras de transporte y medioambiente—.
No obstante, su evolución a medio plazo es también incierta tras el conflicto en Ucrania, que podría agravar la evolución al alza de los costes de la construcción, consecuencia de la fuerte subida del precio de la energía y de las materias primas básicas. Además, la puesta en marcha de planes inversores de recuperación en muchas economías puede añadir un factor de presión al alza en los costes del sector. El único elemento que podría mitigar esas tensiones de costes es el posible efecto de la menor demanda china por su crisis inmobiliaria.
Asimismo, comenzaron a detectarse cuellos de botella en el sector en cuanto a la disponibilidad de mano de obra ante el empuje provocado por el Plan. Todo ello puso de manifiesto los riesgos a los que se enfrentan las licitaciones de obra pública, ya que la falta de mecanismos de revisión de precios en los contratos y las dificultades en los suministros de materiales perjudican al equilibrio económico de los contratos y al cumplimiento de los plazos. El Real Decreto-ley 3/2022, de 1 de marzo, mitigó en parte ese problema, pero subraya la necesidad de abordar esta cuestión para que la ejecución del PRTR llegue a buen término.
50. Por razones de normativa estadística la estimación de la producción del sector de la construcción presenta un retraso. Esto habría dado lugar a una infraestimación para 2021.