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La inversión en 2021 y previsiones para 2022

La reactivación de la demanda final (tanto la interna como la exterior), la continuidad de unas favorables condiciones de financiación y la mejora de la confianza empresarial, propiciaron que la inversión, medida a través de la formación bruta de capital fijo, creciera un 4,3 por 100 en 2021. Sin embargo, tampoco logró recuperarse completamente de los embates de la crisis provocada por la pandemia, debido a varios factores. En primer lugar, a los problemas de suministros; en segundo lugar, al fuerte aumento de los precios energéticos, tanto de la electricidad como de los combustibles, que impactó notablemente en la estructura de costes de las empresas, y en tercer lugar, a las favorables expectativas generadas con la puesta en marcha del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que se vieron truncadas en 2021 debido al retraso en la ejecución de los proyectos de inversión.




En todo caso, se observan importantes diferencias en función del tipo de inversión, con un avance del 16 por 100 en el caso de maquinaria, bienes de equipo y sistemas de armamento, frente a una caída del 2,8 por 100 de la inversión en construcción. Asimismo, dentro de la partida de maquinaria y bienes de equipo, mientras que la inversión en material de transporte retrocede un 5,9 por 100, afectada por las dificultades en las cadenas de suministro, la inversión en otro tipo de maquinaria y bienes de equipo creció un 24 por 100, logrando superar en un 17 por 100 el nivel de 2019.

Por su parte, la caída de la inversión en construcción, afectada también por problemas de falta de suministros y de encarecimiento de precios, se centró en su totalidad en el segmento de vivienda (–5,3 por 100), frente a un aumento de la inversión en otros edificios y construcciones del 0,5 por 100. Llama la atención, en todo caso, la caída de la inversión en vivienda, en un contexto de reactivación de la demanda del mercado inmobiliario, tal y como muestran los datos de operaciones de compraventa de vivienda nueva36, lo que podría venir explicado por los problemas anteriormente mencionados sobre la dificultad de medir la actividad de la construcción en el contexto de la pandemia.

En cuanto a los activos fijos inmateriales, la inversión en productos de la propiedad intelectual (incluida la I+D y programas informáticos) creció un 5,5 por 100, superando en un 1 por 100 el nivel prepandemia y mostrando nuevamente su resistencia a la evolución del ciclo y, por tanto, su papel estabilizador.

Finalmente, en lo que respecta al tipo de agente inversor (gráfico 7), destaca la inversión realizada por las Administraciones públicas, que de acuerdo con las cuentas trimestrales no financieras de los sectores institucionales, creció un 8,2 por 100, frente a un incremento de la inversión de las sociedades no financieras del 3,4 por 100.




En este contexto, el esfuerzo inversor de las Administraciones públicas siguió aumentando en 2021, hasta situarse en el 2,7 por 100 del PIB, mientras que el realizado por las empresas cayó por segundo año consecutivo, hasta el 13,1 por 100 del PIB.

Cabe recordar en este sentido que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia prevé la posibilidad de movilizar hasta 140.000 millones de euros de inversión pública hasta el año 2026, e impulsar hasta 500.000 millones de inversión privada, lo que sin duda representa una gran oportunidad para la recuperación de la economía española y la transformación de su modelo productivo a través de las transformaciones verde y digital.

De hecho, una vez que se acelere el ritmo de implementación de las licitaciones previstas en el PRTR y se desarrollen los PERTE, la formación bruta de capital fijo (especialmente en maquinaria y bienes de equipo, y en otras construcciones diferentes a la vivienda) debería registrar incrementos significativos en el horizonte temporal de desarrollo del Plan. Sin embargo, a corto plazo, el aumento de la incertidumbre a nivel global, el encarecimiento de los costes de producción y las disrupciones en las cadenas de suministro afectarán previsiblemente a las decisiones de inversión. Además, la todavía débil situación financiera de las empresas más expuestas a la crisis del COVID-19 las hace más vulnerables a la pérdida de impulso de la recuperación económica y al cambio de orientación de la política monetaria.

En todo caso, las previsiones apuntan a una aceleración de la tasa de crecimiento de la formación bruta de capital fijo, hasta el 9,3 por 100 según las previsiones del Gobierno, o del 8,3 por 100, según la Comisión, aunque lejos de las estimaciones previas al estallido del conflicto bélico (cuadro 4).

36. Según datos del INE, a finales de 2021 las operaciones de compraventa de viviendas nuevas habían crecido un 30 por 100 en tasa interanual.

Gráfico 6. FBCF en activos fijos materiales e inmateriales, 2014-2021

Gráfico 7. FBCF privada y pública, 2014-2021

La inversión en 2021 y

previsiones para 2022

La reactivación de la demanda final (tanto la interna como la exterior), la continuidad de unas favorables condiciones de financiación y la mejora de la confianza empresarial, propiciaron que la inversión, medida a través de la formación bruta de capital fijo, creciera un 4,3 por 100 en 2021. Sin embargo, tampoco logró recuperarse completamente de los embates de la crisis provocada por la pandemia, debido a varios factores. En primer lugar, a los problemas de suministros; en segundo lugar, al fuerte aumento de los precios energéticos, tanto de la electricidad como de los combustibles, que impactó notablemente en la estructura de costes de las empresas, y en tercer lugar, a las favorables expectativas generadas con la puesta en marcha del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que se vieron truncadas en 2021 debido al retraso en la ejecución de los proyectos de inversión.





En todo caso, se observan importantes diferencias en función del tipo de inversión, con un avance del 16 por 100 en el caso de maquinaria, bienes de equipo y sistemas de armamento, frente a una caída del 2,8 por 100 de la inversión en construcción. Asimismo, dentro de la partida de maquinaria y bienes de equipo, mientras que la inversión en material de transporte retrocede un 5,9 por 100, afectada por las dificultades en las cadenas de suministro, la inversión en otro tipo de maquinaria y bienes de equipo creció un 24 por 100, logrando superar en un 17 por 100 el nivel de 2019.

Por su parte, la caída de la inversión en construcción, afectada también por problemas de falta de suministros y de encarecimiento de precios, se centró en su totalidad en el segmento de vivienda (–5,3 por 100), frente a un aumento de la inversión en otros edificios y construcciones del 0,5 por 100. Llama la atención, en todo caso, la caída de la inversión en vivienda, en un contexto de reactivación de la demanda del mercado inmobiliario, tal y como muestran los datos de operaciones de compraventa de vivienda nueva36, lo que podría venir explicado por los problemas anteriormente mencionados sobre la dificultad de medir la actividad de la construcción en el contexto de la pandemia.

En cuanto a los activos fijos inmateriales, la inversión en productos de la propiedad intelectual (incluida la I+D y programas informáticos) creció un 5,5 por 100, superando en un 1 por 100 el nivel prepandemia y mostrando nuevamente su resistencia a la evolución del ciclo y, por tanto, su papel estabilizador.

Finalmente, en lo que respecta al tipo de agente inversor (gráfico 7), destaca la inversión realizada por las Administraciones públicas, que de acuerdo con las cuentas trimestrales no financieras de los sectores institucionales, creció un 8,2 por 100, frente a un incremento de la inversión de las sociedades no financieras del 3,4 por 100.




En este contexto, el esfuerzo inversor de las Administraciones públicas siguió aumentando en 2021, hasta situarse en el 2,7 por 100 del PIB, mientras que el realizado por las empresas cayó por segundo año consecutivo, hasta el 13,1 por 100 del PIB.

Cabe recordar en este sentido que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia prevé la posibilidad de movilizar hasta 140.000 millones de euros de inversión pública hasta el año 2026, e impulsar hasta 500.000 millones de inversión privada, lo que sin duda representa una gran oportunidad para la recuperación de la economía española y la transformación de su modelo productivo a través de las transformaciones verde y digital.

De hecho, una vez que se acelere el ritmo de implementación de las licitaciones previstas en el PRTR y se desarrollen los PERTE, la formación bruta de capital fijo (especialmente en maquinaria y bienes de equipo, y en otras construcciones diferentes a la vivienda) debería registrar incrementos significativos en el horizonte temporal de desarrollo del Plan. Sin embargo, a corto plazo, el aumento de la incertidumbre a nivel global, el encarecimiento de los costes de producción y las disrupciones en las cadenas de suministro afectarán previsiblemente a las decisiones de inversión. Además, la todavía débil situación financiera de las empresas más expuestas a la crisis del COVID-19 las hace más vulnerables a la pérdida de impulso de la recuperación económica y al cambio de orientación de la política monetaria.

En todo caso, las previsiones apuntan a una aceleración de la tasa de crecimiento de la formación bruta de capital fijo, hasta el 9,3 por 100 según las previsiones del Gobierno, o del 8,3 por 100, según la Comisión, aunque lejos de las estimaciones previas al estallido del conflicto bélico (cuadro 4).

36. Según datos del INE, a finales de 2021 las operaciones de compraventa de viviendas nuevas habían crecido un 30 por 100 en tasa interanual.

Gráfico 6. FBCF en activos

fijos materiales e inmateriales,

2014-2021

Gráfico 7. FBCF privada

y pública, 2014-2021