El gasto en consumo de los hogares en 2021 y previsiones para 2022
El gasto en consumo de los hogares, que supone el 55 por 100 del PIB en términos corrientes, aumentó un 4,7 por 100 en 2021, impulsado por la relajación de las medidas restrictivas a la movilidad y la actividad a medida que avanzaba el proceso de vacunación, la consiguiente mejora de la confianza de los consumidores, el elevado nivel de demanda embalsada y la intensa creación de empleo. Sin embargo, el incremento del consumo fue más moderado de lo que apuntaban las previsiones a mediados de año34, situándose todavía un 8,1 por 100 por debajo del nivel de 2019.
En especial, llama la atención el escaso avance mostrado por el gasto en bienes duraderos (el 0,7 por 100), tras haber sido el más afectado por la pandemia. Detrás de esta débil recuperación estaría la pérdida de poder adquisitivo de los hogares por el aumento de la inflación, así como el impacto de la crisis de suministros en la producción de bienes de consumo duradero como los automóviles. Según datos de ANFAC, la matriculación de turismos aumentó únicamente un 1 por 100, tras el desplome de un 32,3 por 100 en 2020. De hecho, el crédito concedido por las entidades financieras a los hogares, excluida la adquisición de viviendas, cayó un 0,8 por 100. Por su parte, el gasto en consumo interior de bienes no duraderos y servicios se mostró más dinámico, con un avance del 6,5 por 100, aunque tampoco recuperó su nivel prepandemia, en parte, por el carácter no aplazable ni recuperable del consumo de servicios.
En todo caso, el aumento del gasto en consumo privado superó al avance de la renta bruta disponible de los hogares, de manera que parte del mismo se satisfizo con ahorro acumulado. Efectivamente, aunque la renta bruta disponible mejoró respecto al año anterior, su avance, del 2,2 por 100, se situó aún por debajo de los años previos a la pandemia (gráfico 5). Este crecimiento moderado, que contrasta con el dinamismo del empleo, vendría explicado por la debilidad de la remuneración media por asalariado, que en el conjunto del año cayó un 0,7 por 100, en parte por la merma de rentas que registraron aquellos trabajadores asalariados que todavía seguían afectados por ERTE, así como por efecto del menor número de horas trabajadas.
En lo que respecta al ahorro bruto, cabe recordar el extraordinario incremento que registró en 2020 (un 72 por 100 en términos nominales, pese a la caída de la renta disponible), tanto el ahorro forzoso, debido a las medidas restrictivas de contención de la enfermedad y el temor de la población a contagiarse, como precautorio, ante la elevada incertidumbre, lo que llevó a una tasa de ahorro del 14,9 por 100. Con la mejora de la situación sanitaria en 2021 afloró parte de la demanda embalsada, produciéndose una caída de la tasa de ahorro hasta el 11 por 100 de la renta bruta disponible. Este descenso, sin embargo, habría sido inferior a lo esperado habida cuenta del importante volumen de demanda no satisfecha y de la mejora de las expectativas. Los motivos podrían estar relacionados con el hecho de que una parte importante del consumo no ejecutado en 2020 se concentró en servicios que, tal y como se acaba de señalar, por lo general no son aplazables. Además, se habría producido mayoritariamente en hogares de rentas altas, caracterizados por una menor propensión marginal a consumir. El Banco de España apunta también a la posibilidad de que debido a las situaciones extremas acontecidas durante la pandemia, se hubieran podido producir cambios de carácter estructural en los patrones de comportamiento de los individuos, con una mayor propensión al ahorro por motivo precaución35.
El estallido del conflicto bélico a comienzos de 2022 podría afectar a la esperada recuperación del gasto en consumo de los hogares, a través principalmente del aumento de la incertidumbre y el consiguiente deterioro de la confianza de los consumidores, la menor capacidad adquisitiva de las familias como consecuencia del aumento de la inflación, y la falta de disponibilidad de determinados bienes de consumo duradero por los problemas de suministros. De hecho, en el primer trimestre del año el consumo de los hogares cayó un 3,7 por 100 en términos intertrimestrales y un 11,3 por 100 el de bienes de consumo duraderos. De acuerdo con las previsiones de primavera de la Comisión Europea, el consumo privado crecería únicamente un 0,8 por 100 en 2022, mientras que el Gobierno estima un avance del 4,1 por 100, sustentado en la mejora de la situación epidemiológica, el dinamismo del empleo y el importante volumen de ahorro acumulado (cuadro 4).
34.El cuadro macroeconómico incluido en la Actualización del Programa de Estabilidad de España 2021-2024, de abril de 2021, estimaba un crecimiento del gasto en consumo privado del 7,3 por 100 en 2021, mientras que la Comisión Europea, en sus Previsiones Económicas de Primavera, de mayo de 2021, apuntaba a un avance del 6,4 por 100.
35. Banco de España, El ahorro de los hogares durante la pandemia y sus posibles efectos sobre la reactivación futura del consumo, Informe trimestral de la economía española, Primer trimestre de 2021.
El gasto en consumo de
los hogares en 2021 y
previsiones para 2022
El gasto en consumo de los hogares, que supone el 55 por 100 del PIB en términos corrientes, aumentó un 4,7 por 100 en 2021, impulsado por la relajación de las medidas restrictivas a la movilidad y la actividad a medida que avanzaba el proceso de vacunación, la consiguiente mejora de la confianza de los consumidores, el elevado nivel de demanda embalsada y la intensa creación de empleo. Sin embargo, el incremento del consumo fue más moderado de lo que apuntaban las previsiones a mediados de año34, situándose todavía un 8,1 por 100 por debajo del nivel de 2019.
En especial, llama la atención el escaso avance mostrado por el gasto en bienes duraderos (el 0,7 por 100), tras haber sido el más afectado por la pandemia. Detrás de esta débil recuperación estaría la pérdida de poder adquisitivo de los hogares por el aumento de la inflación, así como el impacto de la crisis de suministros en la producción de bienes de consumo duradero como los automóviles. Según datos de ANFAC, la matriculación de turismos aumentó únicamente un 1 por 100, tras el desplome de un 32,3 por 100 en 2020. De hecho, el crédito concedido por las entidades financieras a los hogares, excluida la adquisición de viviendas, cayó un 0,8 por 100. Por su parte, el gasto en consumo interior de bienes no duraderos y servicios se mostró más dinámico, con un avance del 6,5 por 100, aunque tampoco recuperó su nivel prepandemia, en parte, por el carácter no aplazable ni recuperable del consumo de servicios.
En todo caso, el aumento del gasto en consumo privado superó al avance de la renta bruta disponible de los hogares, de manera que parte del mismo se satisfizo con ahorro acumulado. Efectivamente, aunque la renta bruta disponible mejoró respecto al año anterior, su avance, del 2,2 por 100, se situó aún por debajo de los años previos a la pandemia (gráfico 5). Este crecimiento moderado, que contrasta con el dinamismo del empleo, vendría explicado por la debilidad de la remuneración media por asalariado, que en el conjunto del año cayó un 0,7 por 100, en parte por la merma de rentas que registraron aquellos trabajadores asalariados que todavía seguían afectados por ERTE, así como por efecto del menor número de horas trabajadas.
En lo que respecta al ahorro bruto, cabe recordar el extraordinario incremento que registró en 2020 (un 72 por 100 en términos nominales, pese a la caída de la renta disponible), tanto el ahorro forzoso, debido a las medidas restrictivas de contención de la enfermedad y el temor de la población a contagiarse, como precautorio, ante la elevada incertidumbre, lo que llevó a una tasa de ahorro del 14,9 por 100. Con la mejora de la situación sanitaria en 2021 afloró parte de la demanda embalsada, produciéndose una caída de la tasa de ahorro hasta el 11 por 100 de la renta bruta disponible. Este descenso, sin embargo, habría sido inferior a lo esperado habida cuenta del importante volumen de demanda no satisfecha y de la mejora de las expectativas. Los motivos podrían estar relacionados con el hecho de que una parte importante del consumo no ejecutado en 2020 se concentró en servicios que, tal y como se acaba de señalar, por lo general no son aplazables. Además, se habría producido mayoritariamente en hogares de rentas altas, caracterizados por una menor propensión marginal a consumir. El Banco de España apunta también a la posibilidad de que debido a las situaciones extremas acontecidas durante la pandemia, se hubieran podido producir cambios de carácter estructural en los patrones de comportamiento de los individuos, con una mayor propensión al ahorro por motivo precaución35.
El estallido del conflicto bélico a comienzos de 2022 podría afectar a la esperada recuperación del gasto en consumo de los hogares, a través principalmente del aumento de la incertidumbre y el consiguiente deterioro de la confianza de los consumidores, la menor capacidad adquisitiva de las familias como consecuencia del aumento de la inflación, y la falta de disponibilidad de determinados bienes de consumo duradero por los problemas de suministros. De hecho, en el primer trimestre del año el consumo de los hogares cayó un 3,7 por 100 en términos intertrimestrales y un 11,3 por 100 el de bienes de consumo duraderos. De acuerdo con las previsiones de primavera de la Comisión Europea, el consumo privado crecería únicamente un 0,8 por 100 en 2022, mientras que el Gobierno estima un avance del 4,1 por 100, sustentado en la mejora de la situación epidemiológica, el dinamismo del empleo y el importante volumen de ahorro acumulado (cuadro 4).
34. El cuadro macroeconómico incluido en la Actualización del Programa de Estabilidad de España 2021-2024, de abril de 2021, estimaba un crecimiento del gasto en consumo privado del 7,3 por 100 en 2021, mientras que la Comisión Europea, en sus Previsiones Económicas de Primavera, de mayo de 2021, apuntaba a un avance del 6,4 por 100.
35. Banco de España, El ahorro de los hogares durante la pandemia y sus posibles efectos sobre la reactivación futura del consumo, Informe trimestral de la economía española, Primer trimestre de 2021.