Previsiones macroeconómicas para 2022
De acuerdo con las previsiones del Gobierno incluidas en el Programa de Estabilidad 2022-2025, el PIB crecería un 4,3 por 100 en 2022, mientras que la Comisión Europea estima un avance algo menor, del 4 por 100. En todo caso, el crecimiento al que apunta la Comisión sería el mayor de todos los Estados miembros, tras Portugal, Irlanda y Malta, y estaría sustentado fundamentalmente en la recuperación del turismo, el aumento de las exportaciones, con una ganancia esperada de cuota de mercado, el dinamismo del empleo y el impulso del Plan de Recuperación.
En lo que respecta a la evolución de la inflación, el Gobierno estima un avance del 6,1 por 100 en 2022, y del 6,3 por 100 la Comisión. El Banco de España33 ha estimado un impacto de las medidas incluidas en el Plan de choque sobre la inflación media de 2022 de entre 0,5 y 0,8 puntos porcentuales. Sin embargo, dicha estimación no incluye el mecanismo de fijación de precios de referencia para el gas pactado con la Comisión Europea en el mes de abril, por lo que la corrección de la inflación podría ser mayor.
En todo caso, es necesario evitar que el mantenimiento de las elevadas tasas de inflación acabe provocando mayores efectos de segunda ronda, a falta de un posible pacto de rentas que permita repartir el incremento de los costes de manera equilibrada.
Por otra parte, cabe señalar que estas previsiones, que constituyen escenarios centrales basados en distintas hipótesis, están sujetas a varias fuentes de incertidumbre. La primera de ellas tiene que ver con la duración e intensidad de la guerra y, por tanto, de los elevados niveles de precios, y el impacto amortiguador que pueda llegar a tener el Plan de choque. La segunda se refiere a los factores geopolíticos, relacionados tanto con el propio conflicto, como con China y su política de COVID cero, o con las consecuencias del brexit, entre otros. La tercera, la evolución de la pandemia, en tanto que no es descartable la aparición de nuevas variantes más agresivas que pudieran derivar en más restricciones y, en consecuencia, en un freno a la recuperación del consumo, el turismo y las cadenas globales de valor. La cuarta, la implementación del Plan de Recuperación, puesto que, junto a los riesgos asociados a una lenta ejecución de las inversiones y las reformas, se encuentra el incierto impacto macroeconómico que puede llegar a tener en el contexto económico actual. La quinta, el riesgo de que ante la elevada incertidumbre, los consumidores no hagan uso del ahorro acumulado y se resienta el consumo más de lo previsto. La sexta tiene que ver con la posibilidad de que no se llegue a alcanzar el mencionado pacto de rentas, y la última estaría relacionada con el posible impacto de la normalización de la política monetaria en los mercados financieros y en las condiciones de financiación.
33. Banco de España, «Proyecciones macroeconómicas de la economía española (2022-2024)», Boletín económico 1/2022, abril de 2022.
Previsiones
macroeconómicas para
2022
De acuerdo con las previsiones del Gobierno incluidas en el Programa de Estabilidad 2022-2025, el PIB crecería un 4,3 por 100 en 2022, mientras que la Comisión Europea estima un avance algo menor, del 4 por 100. En todo caso, el crecimiento al que apunta la Comisión sería el mayor de todos los Estados miembros, tras Portugal, Irlanda y Malta, y estaría sustentado fundamentalmente en la recuperación del turismo, el aumento de las exportaciones, con una ganancia esperada de cuota de mercado, el dinamismo del empleo y el impulso del Plan de Recuperación.
En lo que respecta a la evolución de la inflación, el Gobierno estima un avance del 6,1 por 100 en 2022, y del 6,3 por 100 la Comisión. El Banco de España33 ha estimado un impacto de las medidas incluidas en el Plan de choque sobre la inflación media de 2022 de entre 0,5 y 0,8 puntos porcentuales. Sin embargo, dicha estimación no incluye el mecanismo de fijación de precios de referencia para el gas pactado con la Comisión Europea en el mes de abril, por lo que la corrección de la inflación podría ser mayor.
En todo caso, es necesario evitar que el mantenimiento de las elevadas tasas de inflación acabe provocando mayores efectos de segunda ronda, a falta de un posible pacto de rentas que permita repartir el incremento de los costes de manera equilibrada.
Por otra parte, cabe señalar que estas previsiones, que constituyen escenarios centrales basados en distintas hipótesis, están sujetas a varias fuentes de incertidumbre. La primera de ellas tiene que ver con la duración e intensidad de la guerra y, por tanto, de los elevados niveles de precios, y el impacto amortiguador que pueda llegar a tener el Plan de choque. La segunda se refiere a los factores geopolíticos, relacionados tanto con el propio conflicto, como con China y su política de COVID cero, o con las consecuencias del brexit, entre otros. La tercera, la evolución de la pandemia, en tanto que no es descartable la aparición de nuevas variantes más agresivas que pudieran derivar en más restricciones y, en consecuencia, en un freno a la recuperación del consumo, el turismo y las cadenas globales de valor. La cuarta, la implementación del Plan de Recuperación, puesto que, junto a los riesgos asociados a una lenta ejecución de las inversiones y las reformas, se encuentra el incierto impacto macroeconómico que puede llegar a tener en el contexto económico actual. La quinta, el riesgo de que ante la elevada incertidumbre, los consumidores no hagan uso del ahorro acumulado y se resienta el consumo más de lo previsto. La sexta tiene que ver con la posibilidad de que no se llegue a alcanzar el mencionado pacto de rentas, y la última estaría relacionada con el posible impacto de la normalización de la política monetaria en los mercados financieros y en las condiciones de financiación.