Recuadro.
Una primera valoración del kit digital

Se valora positivamente el éxito del despliegue de las ayudas de la primera convocatoria. Donde casi un 60 por 100 de las empresas en el tramo de 10 a 49 empleados solicitaron el Kit digital. Destacando la agilidad de los trámites y lo ajustado de los plazos respecto a otras convocatorias de ayudas.

Las convocatorias han ido mejorándose gradualmente, a la vista de algunas incidencias o cuestiones puntuales. Así, por ejemplo, se ha incluido la figura del «representante voluntario» para agilizar y facilitar la burocracia a las pymes, se ha contemplado solicitar la ayuda sin aportar documentación (con una comprobación expost de los requisitos) y se han incorporado otros fines al catálogo inicial (como, por ejemplo, la creación de un marketplace o de una presencia más avanzada en la web frente a la simple página web) y que algunas soluciones lleven incluidas la adquisición o renovación de los equipos.

No obstante, todavía queda una parte importante del presupuesto destinado al Kit ­digital sin asignar.

Además, las cuantías pueden resultar insuficientes porque los 12.000 euros son un máximo a recibir sumando las ayudas de las distintas soluciones, cuando a veces no es fácil, y mucho menos lo es para una pyme, estimar el monto de la solución completa ni compartimentarla en las rúbricas del catálogo.


Por ahora, se han dejado fuera del Kit digital a las empresas medianas, de 50 a 249 trabajadores, que también tienen necesidades de acelerar su digitalización, sobre todo en soluciones avanzadas.


Ese empuje digitalizador de las pymes españolas debe acompañarse de medidas de formación de las personas trabajadoras, por lo que debe buscarse la coherencia en cuanto al ritmo y el alcance de esta iniciativa con el plan de competencias digitales.


Finalmente, el apoyo a la transformación digital de las pymes españolas no debería quedarse en un apoyo puntual, el programa debería constituir la base de una estrategia a largo plazo y no un empuje aislado. En este sentido, resultaría conveniente establecer un método de evaluación que facilite el seguimiento de los resultados y la utilidad del programa, así como su verdadero impacto sobre el pequeño tejido empresarial para, de cara al futuro, continuar insistiendo en los aspectos de mayor capacidad transformadora.


Fuente: elaboración propia.