15/04/2026
Los efectos se producen por la vía de la demanda agregada, con un aumento directo e inducido del consumo de bienes y servicios y de la inversión, pero también por su impacto en el tejido productivo, tanto en las actividades donde se ocupa la población migrante como por el efecto indirecto que genera en otras.
Para el caso de la economía española, se constata que los distintos ciclos de inmigración en las últimas dos décadas han tenido un impacto positivo en la expansión del PIB favorecido, además, por la mayor sensibilidad al ciclo económico del empleo inmigrante, que le lleva a adaptarse y recolocarse con gran rapidez en cuanto se producen signos de recuperación económica.
Este impacto ha sido especialmente importante tras la pandemia, donde la intensidad de los flujos migratorios hacia España ha tenido un papel decisivo en la recuperación de la actividad, contribuyendo al crecimiento continuado del PIB registrado en los últimos años. El BCE ha estimado esta contribución a la tasa de crecimiento del PIB en España entre 2019 y 2024 en un 80 por 100, explicado por el impacto del incremento de la población en edad de trabajar y de la tasa de empleo de los extranjeros.
La población extranjera también ha contribuido al crecimiento del PIB per cápita tras la pandemia. El Banco de España lo ha analizado para las últimas dos décadas, según el criterio tanto de nacionalidad –que excluye a los extranjeros nacionalizados– como de país de nacimiento, concluyendo que la contribución de la población extranjera al crecimiento del PIB per cápita tras la pandemia (0,4 pp según el criterio de nacionalidad y de 0,7 pp según el criterio de país de nacimiento), se explicaría en más de un 70 por 100 por el incremento de la tasa de empleo, seguido por el factor demográfico y el factor de jornada. La evolución de la productividad tiene una contribución negativa, reflejo de la menor productividad agregada de la población extranjera, que suele ocupar en mayor medida puestos de trabajo en ramas de actividad donde la productividad es inferior a la media.
También se producen efectos en la sostenibilidad del sistema de pensiones ya que su integración laboral favorece el aumento de los ingresos por cotizaciones sociales y la mejora de la ratio entre cotizantes y pensionistas. No obstante, la inmigración no constituye una solución estructural por sí sola, dependiendo también de la calidad de la integración laboral, de la estabilidad económica y del conjunto de políticas, entre ellas las políticas activas, que mejoren su inserción en el mercado laboral.
En cuanto a los efectos fiscales, estos son difíciles de cuantificar, dependiendo del momento en términos demográficos en el que se produce. Aunque los análisis actuales arrojan un saldo fiscal positivo, aproximar el aporte real del fenómeno migratorio requiere ir más allá y considerar también el impacto de los flujos en sentido amplio. De ahí que sea aconsejable contar con estudios que permitan evaluar estos efectos en otros ámbitos.
Finalmente, el impacto que se produce a través de las remesas, limitado sobre la balanza de pagos española, sí es relevante para los países receptores, al ser una fuente de financiación de la deuda externa, mayor y más estable que la ayuda oficial al desarrollo e incluso que la inversión extranjera directa. Además, son una parte importante del PIB para las economías receptoras y apoyan el desarrollo económico en la medida en que los flujos se orientan a impulsar la economía local.
15/04/2026
Los flujos migratorios tienen múltiples efectos económicos, directos e inducidos, que terminan reflejándose en la evolución de la actividad a corto plazo. Además, a medio y largo plazo, el aumento en la dotación del factor trabajo por la incorporación de las personas migrantes al mercado laboral amplía directamente el potencial de crecimiento de la economía con efectos sobre la productividad del trabajo y la productividad total de los factores.
Los efectos se producen por la vía de la demanda agregada, con un aumento directo e inducido del consumo de bienes y servicios y de la inversión, pero también por su impacto en el tejido productivo, tanto en las actividades donde se ocupa la población migrante como por el efecto indirecto que genera en otras.
Para el caso de la economía española, se constata que los distintos ciclos de inmigración en las últimas dos décadas han tenido un impacto positivo en la expansión del PIB favorecido, además, por la mayor sensibilidad al ciclo económico del empleo inmigrante, que le lleva a adaptarse y recolocarse con gran rapidez en cuanto se producen signos de recuperación económica.
Este impacto ha sido especialmente importante tras la pandemia, donde la intensidad de los flujos migratorios hacia España ha tenido un papel decisivo en la recuperación de la actividad, contribuyendo al crecimiento continuado del PIB registrado en los últimos años. El BCE ha estimado esta contribución a la tasa de crecimiento del PIB en España entre 2019 y 2024 en un 80 por 100, explicado por el impacto del incremento de la población en edad de trabajar y de la tasa de empleo de los extranjeros.
La población extranjera también ha contribuido al crecimiento del PIB per cápita tras la pandemia. El Banco de España lo ha analizado para las últimas dos décadas, según el criterio tanto de nacionalidad –que excluye a los extranjeros nacionalizados– como de país de nacimiento, concluyendo que la contribución de la población extranjera al crecimiento del PIB per cápita tras la pandemia (0,4 pp según el criterio de nacionalidad y de 0,7 pp según el criterio de país de nacimiento), se explicaría en más de un 70 por 100 por el incremento de la tasa de empleo, seguido por el factor demográfico y el factor de jornada. La evolución de la productividad tiene una contribución negativa, reflejo de la menor productividad agregada de la población extranjera, que suele ocupar en mayor medida puestos de trabajo en ramas de actividad donde la productividad es inferior a la media.
También se producen efectos en la sostenibilidad del sistema de pensiones ya que su integración laboral favorece el aumento de los ingresos por cotizaciones sociales y la mejora de la ratio entre cotizantes y pensionistas. No obstante, la inmigración no constituye una solución estructural por sí sola, dependiendo también de la calidad de la integración laboral, de la estabilidad económica y del conjunto de políticas, entre ellas las políticas activas, que mejoren su inserción en el mercado laboral.
En cuanto a los efectos fiscales, estos son difíciles de cuantificar, dependiendo del momento en términos demográficos en el que se produce. Aunque los análisis actuales arrojan un saldo fiscal positivo, aproximar el aporte real del fenómeno migratorio requiere ir más allá y considerar también el impacto de los flujos en sentido amplio. De ahí que sea aconsejable contar con estudios que permitan evaluar estos efectos en otros ámbitos.
Finalmente, el impacto que se produce a través de las remesas, limitado sobre la balanza de pagos española, sí es relevante para los países receptores, al ser una fuente de financiación de la deuda externa, mayor y más estable que la ayuda oficial al desarrollo e incluso que la inversión extranjera directa. Además, son una parte importante del PIB para las economías receptoras y apoyan el desarrollo económico en la medida en que los flujos se orientan a impulsar la economía local.
DESCOMPOSICIÓN DEL CRECIMIENTO DEL PIB EN ALGUNOS PAÍSES DE LA UE
(Tasa de variación 4T2024-4T2019 y contribuciones en pp)
Fuente: Arce, O. et al., (2025): Foreign workers: a lever for economic growth, ECB Blog, 8 de mayo de 2025.
DESCOMPOSICIÓN DEL PIB PER CÁPITA, 2022-2024
(Contribución a la variación total y al impacto de la inmigración en pp)
Fuente: elaboración propia a partir de Cuadrado, P. y Regil, A. (2025), “Una estimación de la contribución de la población extranjera en España al crecimiento del PIB per cápita en el período 2022-2024”. Boletín Económico 2025/T2. Banco de España.