22/07/2026
competencia internacional más equilibrada mediante el uso estratégico de la contratación pública. No obstante, se echan en falta sectores estratégicos como el agroalimentario, entre otros, cuando las crisis recientes han evidenciado además que este sector está particularmente expuesto a dependencias externas en algunas cadenas de suministro.
También el Plan de Acción de Energía Asequible representa un paso en la dirección correcta hacia la soberanía energética y la reducción de la volatilidad de los precios. No obstante, su ejecución a corto plazo se enfrenta a obstáculos económicos, técnicos y burocráticos de gran envergadura, siendo el mayor la necesidad de un despliegue masivo y acelerado de interconexiones eléctricas y gasistas entre los Estados miembros; sin esta infraestructura crítica, es imposible crear un mercado único de la energía verdaderamente resiliente que permita distribuir los excedentes de energía renovable de forma eficiente hacia los centros de mayor consumo. Asimismo, el plan RESourceEU podría reforzar la autonomía estratégica de la UE al asegurar el acceso a materias primas críticas esenciales, sobre todo, para el despliegue de energías renovables y, con ello, para reducir la dependencia energética exterior.
Finalmente, el refuerzo de la política europea de defensa es un elemento obligatorio ante el deterioro del entorno geopolítico. Resulta necesario impulsar una mayor inversión, coordinación e integración industrial orientada a reducir dependencias, mejorar capacidades y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica. En todo caso, para conseguir ese refuerzo se deben superar obstáculos estructurales persistentes como la fragmentación, las duplicidades, la falta de interoperabilidad y la dependencia tecnológica de terceros países. Pero, sobre todo, es necesario lograr una verdadera voluntad política de los Estados miembros para coordinar esfuerzos, ceder parcialmente soberanía y definir el alcance de la autonomía comunitaria.
22/07/2026
Desde la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, el escenario internacional entró en una dinámica de crisis encadenadas que, no solo ha acelerado la tendencia al proteccionismo, sino que, sobre todo, ha situado la autonomía estratégica y la seguridad, en el centro del debate y de la acción política.
La reciente propuesta de Ley de Aceleración industrial de la UE, en general, resulta positiva al introducir criterios de resiliencia, sostenibilidad y seguridad de suministro, tratar de reforzar las capacidades productivas europeas y promover una competencia internacional más equilibrada mediante el uso estratégico de la contratación pública. No obstante, se echan en falta sectores estratégicos como el agroalimentario, entre otros, cuando las crisis recientes han evidenciado además que este sector está particularmente expuesto a dependencias externas en algunas cadenas de suministro.
También el Plan de Acción de Energía Asequible representa un paso en la dirección correcta hacia la soberanía energética y la reducción de la volatilidad de los precios. No obstante, su ejecución a corto plazo se enfrenta a obstáculos económicos, técnicos y burocráticos de gran envergadura, siendo el mayor la necesidad de un despliegue masivo y acelerado de interconexiones eléctricas y gasistas entre los Estados miembros; sin esta infraestructura crítica, es imposible crear un mercado único de la energía verdaderamente resiliente que permita distribuir los excedentes de energía renovable de forma eficiente hacia los centros de mayor consumo. Asimismo, el plan RESourceEU podría reforzar la autonomía estratégica de la UE al asegurar el acceso a materias primas críticas esenciales, sobre todo, para el despliegue de energías renovables y, con ello, para reducir la dependencia energética exterior.
Finalmente, el refuerzo de la política europea de defensa es un elemento obligatorio ante el deterioro del entorno geopolítico. Resulta necesario impulsar una mayor inversión, coordinación e integración industrial orientada a reducir dependencias, mejorar capacidades y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica. En todo caso, para conseguir ese refuerzo se deben superar obstáculos estructurales persistentes como la fragmentación, las duplicidades, la falta de interoperabilidad y la dependencia tecnológica de terceros países. Pero, sobre todo, es necesario lograr una verdadera voluntad política de los Estados miembros para coordinar esfuerzos, ceder parcialmente soberanía y definir el alcance de la autonomía comunitaria.
VULNERABILIDAD ENERGÉTICA DE LA UNIÓN EUROPEA
PRINCIPALES LÍNEAS DE ACTUACIÓN EN SEGURIDAD Y DEFENSA
· Reducir carencias militares, especialmente en áreas críticas para los Estados miembros.
· Fortalecer la industria de defensa europea con adquisiciones conjuntas y demanda agregada.
· Apoyar a Ucrania con más asistencia militar e integrar las industrias de defensa de Europa y Ucrania.
· Profundizar el mercado de defensa europeo simplificando normas.
· Impulsar innovaciones disruptivas como IA y tecnologías cuánticas.
· Mejorar la preparación ante crisis reforzando movilidad militar, reservas estratégicas y fronteras exteriores, sobre todo con Rusia y Bielorrusia.
· Fortalecer asociaciones con países afines.
Fuente: elaborado a partir de Comisión Europea, “Libro Blanco sobre la Defensa Europea. Preparación 2030”.