IMPACTOS SOCIALES DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Oportunidades
Aprovechar las herramientas disponibles: PNACC 2021-2023, que recoge acciones de adaptación coherentes con la justicia climática afrontando los riesgos a corto y largo plazo) y II Plan Nacional de Derechos Humanos, que concreta la necesidad de reducir la vulnerabilidad relacionada con el clima, los desastres naturales y la contaminación e incorpora la necesidad de prestar atención a colectivos especialmente vulnerables.
Retos
En un escenario de calentamiento global por encima de 1,5 ºC, el IPCC señala para el último tercio del siglo XXI que el clima desértico y semiárido de tipo cálido se extenderá por la mitad oriental de la Península Ibérica y que el clima mediterráneo lo hará hacia el norte hasta ocupar parte de la cornisa cantábrica. En España, más de trescientas mil personas están expuestas al riesgo de inundación, mientras aumentan las muertes anuales atribuibles al exceso de calor y la morbilidad y mortalidad asociadas a la contaminación y la mala calidad del aire.
Oportunidades
La interdependencia como principio ineludible en el abordaje de la salud se materializa en el enfoque integrado «One health», que procura equilibrar y optimizar de manera sostenible la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.
La creación del Observatorio de Salud y Cambio Climático servirá para mejorar el seguimiento de indicadores relacionados con el impacto en la salud, aunando esfuerzos y contribuyendo a la prevención y seguimiento de eventos extremos peligrosos para la salud.
Retos
Casi la cuarta parte de la carga mundial de morbilidad y de mortalidad es atribuible a factores medioambientales, siendo uno de los desencadenantes más evidentes el aumento global de temperatura, correlacionado con el aumento en la concentración de ozono troposférico.
Según la OMS, esto supone 12,6 millones de muertes al año, siendo más acusado en España, donde los fallecimientos por el calor alcanzan los 116 por millón, muy por encima de la media europea.
Oportunidades
El modelo de ciudad mediterránea, predominante en España, ofrece condiciones idóneas para impulsar modelos urbanísticos que se ocupen de grandes retos como la sostenibilidad o calidad medioambiental desde la perspectiva de la calidad de vida de quienes habitan pueblos y ciudades
Esquemas de políticas como la Agenda Urbana Española, junto a otros instrumentos nacionales y europeos, ofrecen diagnósticos, herramientas, metodologías y mecanismos de financiación para que las entidades locales puedan desarrollar respuestas al cambio climático, mejorando la calidad del aire, la movilidad sostenible o las políticas de vivienda.
Además, España cuenta con el Programa de rehabilitación energética para edificios existentes en municipios de reto demográfico (Programa PREE 5000) cuyo objetivo es impulsar la sostenibilidad de la edificación (optimización térmica de viviendas y sustitución de instalaciones de generación térmica por renovables).
Retos
Las ciudades son las principales consumidoras de energía y responsables de un porcentaje muy elevado de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Para revertir el impacto climático que provocan, son necesarias políticas ecosistémicas en las que participen todos los municipios involucrados, en un modelo de gobernanza climática multinivel y multiactor, que incluya objetivos compartidos e instrumentos adaptados a las diversas realidades territoriales.
En España incide especialmente la denominada «pobreza energética» (dificultad de los hogares para mantener la vivienda a una temperatura adecuada —de confort saludable—) siendo los hogares con menores ingresos los que registran en mayor medida esta carencia.
Oportunidades
El Eje 1 de la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico incluye programas y actuaciones orientadas a la estabilización de la población rural, impulsando inversiones verdes con el fin de reducir el impacto social del cambio climático en el medio rural (mejorar la eficiencia energética de los edificios, equipamiento e infraestructuras públicas, impulsar la generación y consumo de energías renovables o desarrollar la movilidad sostenible).
Retos
La concentración económica y poblacional en torno a la costa y las grandes áreas urbanas aboca a las zonas rurales a un futuro incierto, agravado por los efectos del cambio climático. Ello afecta al desarrollo económico, pero también al envejecimiento, despoblación y empeoramiento de la calidad de vida.
Afrontar el reto demográfico pasa por mejorar las oportunidades laborales para la juventud, revertir el déficit de servicios y, en especial, buscar fórmulas para revertir el impacto de los daños por desastres naturales asociados al cambio climático y la escasez de recursos básicos, especialmente el agua.
Oportunidades
La adaptación y mitigación del cambio climático requiere un replanteamiento de las decisiones individuales sobre hábitos de vida, pautas de compra y consumo, hacia estilos de vida más sostenibles.
El PNUMA señala la importancia de atender a las necesidades de las personas y entornos locales, facilitando opciones realistas y atractivas.
Las autoridades públicas tienen la responsabilidad de trasladar la idea de un nuevo contrato social basado en estilos de vida más sostenibles.
Avances normativos como la Directiva 2024/825 pueden mejorar la protección de los consumidores y usuarios en el marco de la transición ecológica.
Retos
De entre las opciones de consumo, la alimentación juega un papel determinante para consolidar modelos y prácticas de producción sostenibles y resilientes, como asume el PNACC 2021-2030, que estima que actualmente se desperdicia un tercio de los alimentos producidos, lo que es incompatible con la necesidad de alimentar a una población creciente en un contexto de producción agraria muy vulnerable al impacto del cambio climático.
Resultan necesarias actuaciones de sensibilización y concienciación implicando a todos los actores relevantes (Administraciones, asociaciones de personas consumidoras, interlocutores sociales, centros educativos y formativos y la propia ciudadanía).
La educación y formación es clave, reforzando el conocimiento, la capacitación para una actividad técnica y profesional baja en carbono y resiliente frente al cambio del clima y la adquisición de la necesaria responsabilidad personal y social.
Oportunidades
El mayor compromiso ecológico y contribución a la sostenibilidad de las mujeres tiene un impacto fundamental en la toma de conciencia colectiva sobre la necesidad de intensificar las medidas de lucha contra el cambio climático. De ello da cuenta el hecho de que a nivel mundial han sido mujeres, sobre todo las jóvenes, quienes han liderado las importantes movilizaciones por el clima de los últimos años.
Retos
Pese a la contribución de las mujeres a la conciencia sobre el cuidado del medio ambiente, son ellas quienes resultan más perjudicadas por algunas consecuencias del cambio climático, en especial las mujeres mayores que viven solas y/o en municipios aislados o entornos rurales, así como los hogares monomarentales.
Además sufren con mayor frecuencia la pobreza energética, especialmente las mujeres inmigrantes no pertenecientes a la UE y, de nuevo, los hogares monomarentales.
Por ello, es necesario revertir la infrarrepresentación de las mujeres en sectores clave para la transición verde, como la energía y el transporte, así como en la toma de decisiones en ámbitos relevantes para hacer frente a las consecuencias del cambio climático y la transición ecológica
El cambio climático representa un riesgo para la salud, la calidad de vida y la cohesión social, aumentando la desigualdad y el riesgo de pobreza.
El enfoque de justicia climática o resiliencia justa hace necesario que la equidad y los derechos humanos ocupen un lugar central en la toma de decisiones y las acciones en esta materia, considerando que las personas en situación de vulnerabilidad se ven más afectadas por los riesgos asociados.
Amortiguar las consecuencias sociales del cambio climático, incorporando la idea de compensación junto a las de mitigación y adaptación, requiere una hoja de ruta transversal que actúe desde numerosos ámbitos de las políticas, y no estrictamente de las ambientales ni sectoriales, con iniciativas que promuevan la educación y hábitos de vida respetuosos con el medio ambiente; impulsen el papel de la agenda urbana, la ecoeficiencia de la vivienda y la movilidad sostenible; den respuesta a las necesidades específicas de las comunidades rurales e incorporen la perspectiva de género, la justicia intergeneracional y el diálogo con los interlocutores sociales.
Impacto social del cambio climático: abordar la transición sin ahondar las desigualdades
El cambio climático representa un riesgo para la salud y el bienestar de la población, aumentando la desigualdad y el riesgo de pobreza.
La aceleración de este proceso en paralelo a rápidos cambios sociodemográficos, que aumentan la presión sobre los recursos naturales, se une también a acciones que pueden provocar efectos negativos ambientales y/o sociales («maladaptación»), deteriorando elementos esenciales de la calidad de vida y aumentando la desigualdad.
Conceptos como «justicia climática» o «resiliencia justa» se abren paso en el debate sobre las consecuencias sociales del cambio climático y de las medidas de adaptación y mitigación, en un proceso de transición justa no ceñida a regiones y sectores productivos, que responde a la necesidad de no dejar a nadie atrás.