19/08/2025
empleo hubo aportes parecidos de población de origen inmigrante, pero también contribuyó a este el ligero incremento de personas ocupadas de nacionalidad española. Esta nacionalidad, por otro lado, siguió protagonizando el descenso del paro gracias a ese empleo y, sobre todo, por la menor población activa.
Con estos saldos, volvió a aumentar el peso de las nacionalidades extranjeras, que en la ocupación ya supusieron, junto con la doble nacionalidad, el 20 por 100. Esto está contribuyendo a una mayor diversidad de características en la población activa, que hacen ineludible recoger ya de modo transversal la nacionalidad en el análisis del mercado de trabajo.
Este análisis se hace más complejo no solo por la diversidad de origen y por la distinta situación que tienen las personas extranjeras según tales orígenes (como en el caso de los nacionales de la Unión Europea), sino también por la concurrencia de barreras o limitaciones legales (sistema de permisos y autorizaciones de trabajo y residencia) o de facto (idiomas, acreditación de cualificaciones y otras) en su acceso al mercado de trabajo, en general más o menos condicionantes según el tiempo de residencia en España.
A ello se añade el fuerte crecimiento de las personas de doble nacionalidad, que trasluce el arraigo en nuestro país de buena parte de la inmigración. Las personas con este estatus son, en su mayoría, inmigrantes llegadas en los años anteriores a la crisis de 2008-2012, con un peso cada vez mayor de la segunda generación. Se trata de un grupo con rasgos propios que representa por sí solo el 5 por 100 del empleo.
19/08/2025
El dinamismo del mercado laboral español en 2024 se vio claramente impulsado, como en los dos años anteriores, por los aportes de población de origen inmigrante (de nacionalidad extranjera y con doble nacionalidad, española y extranjera). De hecho, todo el crecimiento de la población en edad laboral y de la población activa se corresponde con los grupos de nacionalidad extranjera y de doble nacionalidad, mientras que se dio un nuevo retroceso en la población activa de nacionalidad española y, por primera vez, en el total de 16 y más años de edad, que acusa ya el efecto del envejecimiento. En el crecimiento del empleo hubo aportes parecidos de población de origen inmigrante, pero también contribuyó a este el ligero incremento de personas ocupadas de nacionalidad española. Esta nacionalidad, por otro lado, siguió protagonizando el descenso del paro gracias a ese empleo y, sobre todo, por la menor población activa.
Con estos saldos, volvió a aumentar el peso de las nacionalidades extranjeras, que en la ocupación ya supusieron, junto con la doble nacionalidad, el 20 por 100. Esto está contribuyendo a una mayor diversidad de características en la población activa, que hacen ineludible recoger ya de modo transversal la nacionalidad en el análisis del mercado de trabajo.
Este análisis se hace más complejo no solo por la diversidad de origen y por la distinta situación que tienen las personas extranjeras según tales orígenes (como en el caso de los nacionales de la Unión Europea), sino también por la concurrencia de barreras o limitaciones legales (sistema de permisos y autorizaciones de trabajo y residencia) o de facto (idiomas, acreditación de cualificaciones y otras) en su acceso al mercado de trabajo, en general más o menos condicionantes según el tiempo de residencia en España.
A ello se añade el fuerte crecimiento de las personas de doble nacionalidad, que trasluce el arraigo en nuestro país de buena parte de la inmigración. Las personas con este estatus son, en su mayoría, inmigrantes llegadas en los años anteriores a la crisis de 2008-2012, con un peso cada vez mayor de la segunda generación. Se trata de un grupo con rasgos propios que representa por sí solo el 5 por 100 del empleo.
Aportes de población por nacionalidad en el mercado laboral, 2024
(Saldos en miles de personas, medias anuales)
Fuente: elaboración propia con datos de INE, EPA