3.3. RETOS Y OPORTUNIDADES PARA LOS SECTORES PRODUCTIVOS ESPAÑOLES.

La combinación de las principales dinámicas demográficas indicadas para España -envejecimiento, baja fecundidad, inmigración y desequilibrios territoriales- generarán un impacto sectorial heterogéneo: algunos experimentan una expansión sostenida de la demanda, mientras que otros enfrentan menores niveles de dinamismo o transformaciones estructurales importantes. En este contexto, no obstante, todo apunta a una progresiva intensificación del proceso de terciarización de la economía, en línea con la transformación estructural asociada a la transición demográfica.

De hecho, tal y como se mencionó en el apartado previo, el envejecimiento de la población suele estar relacionado con una disminución de los niveles de productividad, en parte por el incremento de la participación del sector servicios en la actividad económica, el cual habitualmente presenta menores índices de productividad. Sin embargo, existe la posibilidad de reorientar el modelo productivo hacia una mayor incorporación de servicios avanzados y tecnológicos vinculados a la transición demográfica, que favorecen la generación de valor añadido y podrían provocar aumentos de la productividad.

De este modo, con carácter prospectivo y sin ánimo de exhaustividad, entendiendo además que no son categorías estrictas, los distintos sectores productivos podrían clasificarse en dos grandes grupos según el impacto (recuadro 3). Por un lado, los sectores en expansión, es decir, aquellos impulsados por el aumento de la población de mayor edad, el crecimiento de los servicios o la reconfiguración territorial del consumo y, por otro, sectores en transformación que deberán adaptarse a nuevos patrones de demanda y al riesgo de escasez de mano de obra.

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No obstante, la línea divisoria entre ambas categorías es muy fina. En primer lugar, porque ante el reto demográfico todos los sectores van a experimentar transformaciones, muchas de ellas de la mano de la creciente digitalización de la actividad. Pero, además, aunque los sectores en transformación no parecen beneficiarse a priori de los cambios en los patrones de consumo impulsados por los cambios demográficos, también podrían pasar al grupo de sectores en expansión en función de su capacidad innovadora y de la generación y aprovechamiento, tanto en el mercado interno como externo, de sus ventajas competitivas.

En todo caso, esta tipología permite identificar riesgos y oportunidades económicas derivados del reto demográfico y facilita la orientación de políticas públicas y estrategias empresariales. De hecho, para que todas estas oportunidades impulsen el crecimiento de la productividad y contribuyan de forma positiva a la sostenibilidad de la economía de servicios, es fundamental disponer de un marco normativo adecuado y de políticas públicas que faciliten su consolidación en los próximos años. Esto exige, además, una dotación eficaz de infraestructuras físicas y tecnológicas, la disponibilidad de mano de obra suficiente y cualificada, un entorno favorable para la puesta en marcha de iniciativas innovadoras, y un adecuado marco de colaboración público-privada.

El cambio demográfico actuará como motor de crecimiento para sectores como la construcción y vivienda, el turismo, Sectores en expansión la sanidad, el sector de los cuidados, el sector financiero y seguros y, sobre todo, el sector de la información y la comunicación, puesto que actúa como sector habilitador o palanca para el resto de la actividad (recuadro 4). El envejecimiento, la nueva composición de los hogares y la redistribución territorial generan nichos de crecimiento en ámbitos que van desde la vivienda adaptada hasta la gestión avanzada del ahorro y el bienestar. Mientras que la digitalización y la especialización de servicios de ocio, turismo o financieras innovan para hacer frente a una demanda potencial más elevada, sectores como la sanidad y los cuidados deben reconfigurar sus modelos operativos para garantizar la sostenibilidad frente a la mayor presión asistencial y la brecha digital, asegurando así una transición demográfica cohesionada. El nuevo escenario demográfico obliga a un equilibrio estratégico entre el aprovechamiento de nuevas demandas y la superación de barreras críticas.

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Asimismo, existe un grupo de sectores para los cuales la demografía desafía su capacidad de transformación (recuadro 5). Sectores en transformaciónPara estas actividades, el reto demográfico no se presenta como una oportunidad de mercado directa y evidente, sino como un imperativo de cambio estructural. Su evolución está ligada a la necesidad de mantener la operatividad y la relevancia, ante el reto de una fuerza laboral más reducida y una base de consumidores con distintos perfiles y necesidades. No obstante, como se ha indicado, el desafío demográfico puede transformarse también para ellas en un motor de cambio en función de la capacidad innovadora y la generación de ventajas competitivas en un entorno demográfico compartido con las economías de nuestro entorno.

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