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27/10/2015 Volver

El CES aprueba un Informe sobre competencias profesionales y empleabilidad, proponiendo medidas para el empleo basadas en la mejora de las cualificaciones y de la adecuación entre ofertas y demandas de empleo

  • Se está produciendo una polarización en el empleo, con mayor peso de los empleos de mayor y de menor cualificación, aunque en el caso de España el nivel medio de cualificación es inferior al de la UE.
  • Hay que incorporar una óptica de la gestión por competencias profesionales, que incluyen cualificaciones formales y también aptitudes como la capacidad comercial, el trabajo en equipo, los idiomas o el manejo de nuevas tecnologías.
  • Se debe fomentar la empleabilidad mediante instrumentos que integren una pluralidad de actores y de políticas (educativas, activas de empleo, económicas y sectoriales).
  • Para el 77% de las empresas españolas, la experiencia es el factor principal en la selección de un candidato. Son necesarios mecanismos de formación práctica que faciliten las transiciones entre formación y empleo. El número de contratos en prácticas es muy reducido.
  • El proceso de crecimiento de la formación en las empresas se interrumpió en 2014, particularmente en las pymes.
  • La sobrecualificación es más elevada en España que en Europa. Un 52% de titulados universitarios se ocupaban en empleos por debajo de su cualificación, frente a un 41% en la UE. Hace falta una mayor planificación estratégica de las enseñanzas universitarias, que se anticipe a los desajustes en cualificaciones, por medio del refuerzo de los vínculos entre universidad y empresa.
  • La sucesión de reformas educativas hace necesaria mayor estabilidad y consenso social y político en las líneas maestras de la educación.

El Pleno del Consejo Económico y Social (CES) ha aprobado recientemente el Informe elaborado por propia iniciativa sobre competencias profesionales y empleabilidad. El informe ha sido aprobado por una amplia mayoría del Pleno del CES; 47 votos a favor, 1 abstención y ningún voto en contra. En este Informe el CES analiza la situación de las competencias profesionales en España y propone medidas para la creación de empleo basadas en la mejora de las cualificaciones y las competencias profesionales, y en la adecuación entre ofertas y demandas de trabajo.

El CES considera que las transformaciones en la economía producen cambios en las ocupaciones que hacen necesarias medidas para evitar que el desempleo de larga duración se haga estructural y que existan desajustes entre la oferta de trabajo y las demandas de las empresas, que obstaculizan la creación de empleo.

En las economías occidentales se está produciendo una polarización en el empleo, con un mayor peso de los empleos más cualificados y, a la vez, de los empleos con un grado bajo o medio de cualificación. En todo caso, esta polarización del empleo es una tendencia sobre la que se puede intervenir, reduciendo el peso del extremo inferior de las cualificaciones y aumentando el de las altas e intermedias. En el caso español también aparece esta polarización, aunque el empleo tiene un nivel medio de cualificación inferior al de los principales países de la UE.

Para superar los desajustes que obstaculizan la creación de empleo se debe fomentar la empleabilidad, entendida en un sentido amplio que integre una pluralidad de actores y de políticas (educativas, activas de empleo, económicas y sectoriales) que fomenten la creación de empleos de calidad.

Las ofertas de empleo de las empresas han pasado del concepto tradicional de tareas y habilidades a funciones y competencias. Más allá de la posesión de conocimientos, acreditados por titulaciones o experiencia profesional, las empresas demandan competencias, incluyendo habilidades y aptitudes, como la capacidad comercial el trabajo en equipo, los conocimientos de idiomas o el manejo de las nuevas tecnologías. De ahí la importancia de la mejora de las competencias profesionales, que es un concepto que va más allá de las cualificaciones formales,. El CES observa como para un 77% de las empresas la experiencia es el factor principal en la selección de un candidato. Por ello es clave la existencia de mecanismos como la formación práctica, que faciliten las transiciones entre formación y empleo.

La sucesión de reformas legislativas en materia educativa lleva a la necesidad de una mayor estabilidad de las líneas maestras de la educación, sobre la base de un amplio consenso social y político, garantizando la coordinación y la cooperación entre las distintas Administraciones con competencias en los ámbitos educativo y laboral. La gobernanza del sistema de formación debe incorporar en mayor medida la dimensión del empleo, con mecanismos de participación entre los distintos actores. En los últimos años se han adoptado medidas heterogéneas que aconsejarían una evaluación integral de sus efectos en las tendencias a medio y largo plazo de la empleabilidad, dentro de la gobernanza del sistema de educación y formación y de las políticas activas, contando con la participación de los interlocutores sociales.

El CES pone de relieve la necesidad de medidas para reducir el fracaso escolar, y también el abandono de los estudios de FP, como por ejemplo un registro individual de alumnos para monitorizar su escolaridad, incentivos financieros a los estudiantes para que permanezcan en este sistema vinculados al rendimiento, y también incentivos a las empresas para propiciar una mayor colaboración con los centros de formación.

El CES subraya la importancia de proporcionar estructuras estables de formación permanente de los trabajadores, reorientando los recursos públicos a los sectores con mayor desfase entre formación y puestos de trabajo. El CES observa como a pesar del incremento de la formación de demanda o bonificada por las empresas, en el ámbito de la Formación Profesional para el Empleo, que se acerca al 30% de las del sector privado, este proceso de crecimiento se interrumpió en 2014, por lo que habría que indagar las causas de esta situación. En particular, se observa una menor presencia de la formación en las pymes.

En la formación demandada por las empresas debe producirse un ajuste más preciso de la oferta y demanda de competencias profesionales, a partir de la detección de las necesidades formativas de las plantillas, de la planificación de la formación y de la utilización y gestión de los recursos disponibles en el sistema. El CES destaca el papel de los contratos para la formación y el aprendizaje, y observa la existencia de un reducido número de contratos en prácticas, que debería ser la fórmula para la adquisición de experiencia práctica e inserción en el mercado laboral.

Los titulados universitarios se ocupaban en España en un 52,5% de los casos en empleos por debajo de su nivel de cualificación, lo que supone una incidencia del fenómeno de la sobrecualificación por encima de la media europea, del 41,5%.

En la oferta universitaria se observa una excesiva concentración en determinadas ramas de conocimiento y unas menores tasas de rendimiento en materias como matemáticas, que pueden tener su origen en la educación previa a la universidad.

El CES considera deseable una mayor coordinación de la política universitaria, con una planificación estratégica de las enseñanzas, que se anticipe a los desajustes en cualificaciones y competencias en la relación entre oferta y demanda de trabajo. Estos desajustes requieren no solo de políticas educativas, sino de otras políticas como las de ciencia e innovación, las industriales o las de desarrollo regional, y en todo caso se hace necesario reforzar los vínculos entre universidad y empresa.

El CES considera necesario incrementar de forma sustancial las convocatorias de evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral y la consiguiente oferta de formación complementaria necesaria para la obtención de un título de Formación Profesional.

La intermediación laboral es el instrumento principal en el ajuste entre la oferta y la demanda de empleo, así como para identificar las competencias que posee un individuo y las que le serían necesarias para acceder a un empleo. El CES destaca el papel que deben jugar los Servicios Públicos de Empleo en la intermediación en el mercado de trabajo, y considera absolutamente limitada esta labor en la actualidad, siendo necesaria una dotación suficiente y una utilización eficiente de los recursos disponibles.