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10/07/2018 Volver

El CES analiza en un Informe los riesgos y oportunidades en el futuro del trabajo apostando por su Gobernanza Global y una Transición Justa

  • La incertidumbre por el futuro del trabajo se relaciona con cambios mundiales: demográfico, tecnológico y digitalización, climático y globalización. Generan riesgos y oportunidades. Y también pueden influir en este futuro las acciones políticas, que se deben adoptar como Gobernanza Global.
  • Las nuevas tecnologías suponen una oportunidad para el crecimiento y el empleo, si se gestionan los cambios de manera anticipada y equitativa, con una Transición Justa.
  • El CES reclama una Agenda macroeconómica mundial para el empleo y el crecimiento, y Estrategias País que vinculen políticas macroeconómicas y sectoriales con las de mercado de trabajo. La participación de los agentes sociales es fundamental para su eficacia.
  • El riesgo de automatización de los empleos no implica su destrucción, aunque en el corto y medio plazo se producirán pérdidas. Necesidad de afrontar las consecuencias sociales y facilitar transiciones, con formación y protección.
  • Para el crecimiento del empleo es necesario el incremento de la productividad, con avances en sociedad del conocimiento, automatización, inteligencia artificial, formación e I+D+i.
  • La población activa solo crecerá en los países que mantengan un flujo de inmigrantes. Las tendencias demográficas en la UE no actúan a favor del crecimiento. Hay que actuar en reservas de población potencialmente activa: mujeres, personas de edad madura, jóvenes que ni estudian ni trabajan, migrantes. Avanzar en una política migratoria, de asilo y refugio común en la UE que favorezca la integración sociolaboral.
  • Un modelo polarizado de empleo, con mayor peso del más cualificado y los de grado bajo o medio. Reducción de empleos rutinarios y creación de otros con mayor flexibilidad e independencia en el trabajo. Demanda de competencias digitales en todas las ocupaciones, además de competencias de tipo comunicativo y trabajo en equipo.
  • Más que puestos de trabajo, se automatizarán tareas, con transformación de los trabajos y de las competencias. Mayor impacto en colectivos vulnerables: mayores de 45 años, desempleados de larga duración, jóvenes con baja cualificación, personas con discapacidad.
  • Efectos positivos en empleos de bajo contenido tecnológico, pero con alto componente humano (servicios presenciales). Oportunidades en cuidados, actividades vinculadas a competencias tecnológicas, descarbonización y la economía circular. Problemas de oferta de trabajo en las próximas décadas por la jubilación de trabajadores de sectores como docencia, sanidad y servicios sociales.
  • Perspectiva de género: impulsar participación laboral de las mujeres en igualdad, prestando atención a efectos negativos para las mujeres de la polarización del empleo. Evitar que se, perpetúen estereotipos de género, como en los cuidados, tradicionalmente infravalorados y asociados a empleos de baja cualificación y remuneración. Enfoque transversal en todas las políticas: fiscalidad, educación, I+D+i, agenda digital, movilidad, servicios educativos y de cuidados.
  • Tecnologías como redes sociales, internet de las cosas o inteligencia artificial, pueden afectar al ejercicio de derechos de los trabajadores. Las nuevas formas de gestión del trabajo se debe llevar a cabo de forma negociada, equilibrada y transparente. Definir derechos y obligaciones ligadas al uso de dispositivos de conectividad.

El Pleno del CES aprobó el pasado día 30 de mayo con 38 votos a favor y 2 abstenciones, el Informe sobre el Futuro del Trabajo. El Informe se ha elaborado por propia iniciativa del CES, lo que, unido al muy amplio consenso en su elaboración, da idea de que los interlocutores sociales y los representantes de la sociedad civil organizada representados en el Consejo comparten criterios en un tema como éste, de gran relevancia para el desarrollo económico, el empleo y las condiciones de trabajo.

Conviene tener presente que instituciones internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), están también trabajando sobre este tema. Y también conviene recordar que este Informe se inscribe en una línea de actuación del CES de análisis de los grandes temas que enmarcan cualquiera de los debates en materia socioeconómica y laboral, como han sido el Informe 3/2017, sobre la Digitalización en la Economía.

  • Existe incertidumbre por el futuro del trabajo en la mayoría de las sociedades, con diferencias según grado de industrialización y desarrollo, por el impacto de tendencias mundiales, no nuevas pero que experimentan una aceleración notable:
    • Cambios demográficos que anticipan asimetrías en las estructuras de población entre distintas regiones del mundo.
    • Cambio tecnológico y en especial digitalización, que cambian los fundamentos de la economía mundial y afecta al nivel y características de la ocupación.
    • Cambio climático, con consecuencias para la ocupación: riesgos y oportunidades que abren las políticas de lucha contra su progresión que implican una transición energética y económica.
    • Globalización, que abre oportunidades, y genera riesgos. Sus beneficios no se distribuyen de igual forma entre regiones y personas. Un contexto geopolítico distinto, con multiplicidad de interrelaciones, que afecta a la capacidad política de los gobiernos y los marcos nacionales.
  • El futuro del trabajo se va a ver determinado por estas macrotendencias y también por las políticas que deberán articularse por las instituciones internacionales y los gobiernos: Una Gobernanza Global.
  • Las nuevas tecnologías suponen una oportunidad para el crecimiento y el empleo siempre que se gestionen los cambios de manera proactiva y equitativa.
    El objetivo debe ser anticipar los cambios, aprovechar las oportunidades y prevenir y minimizar los efectos negativos en el corto plazo, asegurando una Transición Justa de todo el proceso.
    Anticipar y gobernar estas tendencias de cambio con el fin de favorecer que la transformación tecnológica sea inclusiva en el empleo y las relaciones laborales. Sobre la base de un diagnóstico compartido y participación de los interlocutores sociales. Es el papel del diálogo social y de la negociación colectiva en relación con los cambios tecnológicos y sus repercusiones.
    La negociación colectiva, debe facilitar una adecuada gobernanza de las estrategias de adaptación, anticipándose a los cambios y a sus efectos.
  • Una Agenda macroeconómica mundial para el empleo, el crecimiento que facilite la adaptación del tejido productivo a los cambios.
    Políticas capaces de maximizar los beneficios de la globalización y de reducir los riesgos de inestabilidad macroeconómica de carácter sistémico derivados de la propia, y necesaria, apertura e interconexión de las economías.
  • La transformación del trabajo debe formar parte de este marco a través de un enfoque que aborde todas las dimensiones –económica, de capital humano y de I+D+i-, en el ámbito supranacional y en los nacionales, a través de estrategias país que vinculen la política macroeconómica y las políticas sectoriales con las políticas de mercado de trabajo.
    Apostar por políticas que, no estando orientadas directamente al mercado de trabajo, contribuirán al empleo:
    • Políticas públicas que generen empleo, fomenten la innovación, mejoren el sistema educativo, refuercen la empleabilidad y la competitividad de las empresas y promuevan la cohesión social y territorial.
    • Cooperación entre los distintos niveles de decisión, instituciones, gobiernos e interlocutores sociales. Su participación en el diseño y aplicación de estas medidas es fundamental para su eficacia.
  • La oferta y la demanda de trabajo requieren ser consideradas en el marco de la globalización y de la apertura mundial de las economías.
    La oferta de trabajo, se encuentra desigualmente distribuida por el mundo. Algunas zonas de África y el sur de Asia cuentan con nutridas cohortes de jóvenes, la disminución de la población activa puede limitar el crecimiento económico en la UE, Japón, China. Entre los países desarrollados, los únicos cuya población potencialmente activa seguiría creciendo serían los que mantengan un flujo sostenido de inmigrantes, como Australia, Canadá y EEUU. "La fuga de cerebros" solo representa un problema serio para muy pocos países.
  • La Unión Europea afronta un declive demográfico en crecimiento de su población y envejecimiento. La población potencialmente activa habrá pasado de representar el 61 por 100 al 51 por 100 de la población en 2060, en aumento de su edad media. La vertiente positiva del cambio demográfico es la mayor productividad potencial, por la reducción de los años de vida laboral perdidos por muertes y discapacidades prematuras, la incorporación de las mujeres al mercado laboral,yla mejora del nivel educativo.
    Las tendencias demográficas en la UE no actúan a favor del crecimiento económico, una ralentización del crecimiento del empleo acarrearía importantes consecuencias para el nivel de vida y el mantenimiento de los mecanismos redistributivos en la UE. Esto obliga a volver la mirada hacia las reservas de población potencialmente activa, especialmente mujeres personas de edad madura, jóvenes que hoy en día no estudian, ni trabajan, ni buscan empleo, así como a los migrantes.
  • El envejecimiento de la población activa, especialmente agudo en España, y el alargamiento de la vida laboral se mantendrán en el futuro. Siempre que se impulse el aprendizaje a lo largo de la vida, el envejecimiento puede permitir rentabilizar mejor la inversión en formación.
    Tiene que ganar peso la promoción del enfoque preventivo en salud y riesgos laborales asociados a la edad, el apoyo a la adquisición de nuevas competencias, la adaptación y mejora de las condiciones de trabajo (flexibilidad en la jornada y transición gradual a la jubilación, p.ej).
  • La composición de la fuerza de trabajo será distinta y más heterogénea. Mayor proporción de trabajadores maduros, de migrantes, por distintos motivos y de variados orígenes. Muchas personas que comparten alguna de estas características afrontan barreras para su plena participación.
  • De mantenerse los actuales perfiles de participación laboral de los inmigrantes, éstos podrían verse más afectados por los cambios en el futuro del trabajo, al concentrarse en ocupaciones que no requieren cualificación específica, más expuestas al riesgo de automatización.
    Son necesarios mayores avances en la adopción de una política migratoria, de asilo y refugio común en la UE que favorezca la integración sociolaboral.
  • Las mujeres componen la mitad de la fuerza de trabajo mundial, no se puede perder de vista la perspectiva de género.
    La igualdad requiere de un enfoque transversal, debe proyectarse en todas las políticas: fiscalidad, educación, I+D+i, cultura, agenda digital, urbanismo, vivienda, movilidad y transporte urbano, políticas migratorias, infraestructuras y servicios educativos y de cuidados.
    Impulsar la plena participación laboral de las mujeres en igualdad.
    Para el trabajo no remunerado que secularmente han desarrollado las mujeres, hay que evitar que estos sesgos culturales se arrastren hacia el trabajo del futuro, evitar perpetuar estereotipos de género.
    Políticas activas de empleo deberán formar parte de políticas en el ámbito de los cuidados a las personas (menores y dependientes) y de fomento de la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en la atención a las necesidades de conciliación laboral y familiar.
    Prestar especial atención a los efectos que pueda tener en el empleo de las mujeres el proceso de polarización dirigidas al cuidado, tradicionalmente infravaloradas y asociadas a empleos de baja cualificación y remuneración. Para la creciente demanda de empleos STEM, hay que orientar políticas de fomento de la empleabilidad de las mujeres.
  • Mayor flexibilidad a favor de que tanto hombres como mujeres puedan conciliar su vida. La Negociación colectiva debe continuar impulsando medidas en este terreno.
  • En todo caso, los aumentos en la participación laboral  no lograría compensar el descenso demográfico. Para mantener un crecimiento económico y del empleo similar a los niveles anteriores a la crisis sería necesario un incremento de la productividad, a través de nuevos avances en sociedad del conocimiento, automatización, inteligencia artificial y educación, formación e I+D+i.
  • Respecto del efecto de sustitución de trabajo por tecnología, los estudios dan resultados muy diversos. Las estimaciones realizadas han de tomarse con cautela.
    En el impacto en el empleo en el largo plazo intervienen muchas variables, no todas previsibles, además de diferentes contextos instituciones y políticas regionales y nacionales. El riesgo de automatización de los empleos no implica necesariamente la destrucción de los mismos. Puede que el empleo se transforme e incorpore tareas nuevas que sí puedan ser realizadas por personas e incluso que el empleo siga aumentando como resultado de un aumento de la demanda. En el corto y medio plazo se producirá pérdida de empleos, planteándose la necesidad de afrontar las consecuencias sociales y facilitar las transiciones en los mercados de trabajo (formación y protección).
  • En el medio plazo la digitalización afectará a la composición del empleo. Más que puestos de trabajo, se automatizará algunas de las tareas, dando lugar a una transformación de los trabajos y de las competencias requeridas.
  • Es importante que se identifiquen las ocupaciones y los trabajadores más vulnerables a la digitalización. El cambio tecnológico tendrá un impacto mayor en colectivos más vulnerables, como trabajadores de más de 45 años, desempleados de larga duración, jóvenes con baja cualificación o en riesgo de exclusión o personas con discapacidad.
  • Se va a reducir el empleo de tipo rutinario y se crearán otros en los que se requerirán mayor flexibilidad e independencia en el trabajo. Aumentará la demanda de competencias digitales en todas las ocupaciones además de otras transversales de tipo social, comunicativo y de trabajo en equipo.
  • Un modelo polarizado, mayor peso del empleo más cualificado, así como empleo con un grado bajo o medio de requerimientos de cualificación. Se ha reducido el peso de las ocupaciones intermedias. Crecimiento del empleo en el extremo superior de la estructura del empleo con mayor peso de empleos con contenidos STEM. La celeridad con la que se están introduciendo nuevas tecnologías, genera dificultades de readaptación y retención del talento digital.
  • Efectos positivos también en empleos de bajo contenido tecnológico pero con un alto componente humano, especialmente servicios presenciales. Ello derivaría de procesos sociales de largo alcance: envejecimiento, incremento de la demanda de cuidados de población infantil.
    Oportunidades en sector de cuidados, actividades vinculadas a competencias STEM y empleos relacionados con la descarbonización y la economía circular.
  • El avance de la descarbonización de la economía, junto a políticas como las de movilidad sostenible, pueden dar lugar a estrategias de organización del trabajo más flexibles.
    Es importante que la transición entre los "viejos" empleos destruidos y los "nuevos" creados en la era digital y de economía circular se haga de manera inclusiva. Es clave la recualificación de los trabajadores que hayan perdido su empleo o estén en riesgo de perderlo.
  • Son relevantes la diversidad de competencias junto con una base de competencias tecnológicas. La capacidad analítica, creatividad, habilidades de trabajo en equipo y competencias no cognitivas, con lo que las disciplinas de artes y humanidades seguirán siendo importantes.
    Prácticamente todos los trabajos requerirán algún nivel de competencias digitales y, sin embargo en la OCDE sólo la cuarta parte de los trabajadores utiliza software de oficina a diario, de los cuales más del 40% presenta carencias de utilización efectiva. Al menos un 10% de la población carece de los conocimientos digitales más elementales.
    Pueden venir problemas de oferta a lo largo de las próximas décadas de la jubilación de una parte importante de los trabajadores de determinados sectores estratégicos, como la docencia y el sector sanitario y de los servicios sociales. Es necesaria la preparación del relevo generacional de los profesionales de sectores estratégicos.
  • Repercusiones en ingresos, ocupaciones cognitivas no rutinarias de alta cualificación, verán compensada su mayor productividad con mayores salarios; los ingresos correspondientes a las ocupaciones manuales no rutinarias descenderán como resultado de un aumento de la oferta de mano de obra para su realización.
  • La política educativa deba orientarse hacia la obtención de niveles elevados de calidad educativa. Se requiere un mayor esfuerzo inversor y de eficiencia del gasto.
    Refuerzo de competencias debe basarse en las previsiones sobre los cambios ocupacionales, mejorando la interconexión entre el sistema educativo y las necesidades de las empresas.
    Adopción de nuevas capacidades y habilidades para adaptarse a la robotización y digitalización. Nuevas formas de aprendizaje que combinen las competencias básicas y genéricas con otras competencias digitales.
  • Hay que situar los cambios en el trabajo en de una perspectiva que recuerde la necesidad de vincular los factores de cambio, su naturaleza y efectos, con las decisiones políticas que deben adoptarse para permitir que aquellos beneficien alconjunto de la poblacióny hagan posibles sociedades con cohesión e igualdad de oportunidades. Esto, requiere voluntad política, una gobernanza eficaz del mercado de trabajo y un diálogo social incluyente. Es la idea de Gobernanza del Trabajo.
  • Las políticas activas de empleo, desempeñan un papel fundamental para afrontar los retos de los mercados de trabajo. Es necesario englobarlas en estrategias país integrales y que aglutinen actuaciones coordinadas de orientación, intermediación e inclusión laboral. Conexión de las políticas activas con las políticas de protección para garantizar el sostenimiento de rentas de los desempleados.
    Hay que revertir la tendencia de dedicar menores recursos a las políticas activas de empleo. Estas políticas han de ser evaluadas.
  • Los servicios públicos de empleo deberán afrontar esta transformación. Papel clave de la orientación profesional. Favorecer la colaboración público-privada.
    Los programas de formación profesional deberían vincularse a experiencia práctica que permita adquirir competencias en el puesto de trabajo, apoyando sistemas de formación dual.
  • Orientación de la formación en las empresas hacia los nuevos requerimientos, conciliación, nuevos riesgos como los derivados de la sobreexposición tecnológica; gestión de la diversidad, condiciones de edad y de salud de los trabajadores; las nuevas formas de gestión del trabajo que permiten las últimas tecnologías (redes sociales, internet de las cosas, inteligencia artificial), pueden afectar al ejercicio de derechos fundamentales de los trabajadores. Se deben llevar a cabo de forma negociada, equilibrada y transparente.
  • La negociación colectiva debe continuar siendo relevante como instrumento de la gobernanza del trabajo, y para ello será necesario que incorpore herramientas que faciliten la innovación, la competitividad y la adaptación, como garantía de empleo.
  • El aumento del empleo atípico tiene repercusiones para las empresas, al limitar la productividad y la innovación, para los mercados de trabajo, al generar segmentación, y para el conjunto de la sociedad, al condicionar muchas veces de manera negativa los patrones de vida.
    Necesario monitorizar la evolución del empleo atípico, profundizar en el conocimiento de los vínculos entre la tendencia de polarización ocupacional y el aumento de los empleos atípicos. Atención los vínculos entre la proliferación de éstos y nuevas formas de prestación de trabajo en el contexto de la economía digital de servicios.
    Impulsar el conocimiento acerca del desarrollo de nuevas formas de prestación de la actividad laboral que puede requerir la definición de derechos y obligaciones ligadas al uso de dispositivos de conectividad,
  • Empleo de calidad e incorporar al trabajo al mayor volumen de población posible (personas desempleadas, jóvenes, mujeres inactivas, personas de más edad e inmigrantes) continúan siendo su objetivo para el sostenimiento de los sistemas de Seguridad Social.
    Necesaria adaptación de la legislación a la cambiante naturaleza del trabajo y abordar las brechas en la protección social. Poner en marcha desde de la protección social los instrumentos para prevenir el aumento del riesgo de pobreza y la ruptura de la cohesión social.

Informe 03/2018 sobre El futuro del trabajo